lunes, 30 de abril de 2012
6 Mi primer libro de cuentos
lunes, 16 de abril de 2012
jueves, 12 de abril de 2012
1 Ha muerto Miguel de Francisco
Ha muerto Miguel de Francisco. Muchos le conocisteis, muchos me habéis oído hablar de él. Había creado un heterónimo genial: Peabody. Miguel era valiente en sus escritos, en su vida, pintaba, escribía, le gustaba vivir. También era un amante de la solitude, al principio por vicio, al final por necesidad. Publicó conmigo algunos poemas en aquella antología llamada 23 poetas y un DNI y sacó la plaquette La perversión de Peabody Con un grupo estupendo de ex alumnos había fundado hace poco una revista generosa: Poetas ConVersos. Quizá recordéis este poema.
Sagrada Hembra
Hoy morderé tu rodilla, la más ejercitada a lo largo del día en genuflexiones y golpes de violencia genital. Y gustaré su sabor de hembra severa y religiosa, junto a la tira de cuero de tus sandalias, los aromas de tu sexo y los ungüentos y perfumes propios de su cometido.
Pues así te adoro, irremediable bestia mía, con tu expresión grave, tu delicadeza y tu estruendosa exigencia de respeto. Con la fidelidad de la piedra a la columna, con alcancías repletas de dracmas y táleros, dólares y maravedíes; toda la plata que a lo largo de los tiempos se ha entregado a cambio del amor.
Así es como te amo. Con el sabor incandescente de placeres que tú tan bien conoces: tu orina, como una miel tierna y fluida, y lo afilado de tus dientes; la sangre rezumante de mi cuello recogida en el pecho como un triunfo, como laurel de una lengua irreprochable.
Por eso te buscaré a la salida de la iglesia. Sé que adoras a un dios que no condena tu sagrada habilidad, y que, hecho carne, descenderá algún día para hundirte un cuchillo entre las vértebras y deleitarte con un nuevo acorde de guitarra.
Y es lo que pasa con la gente solitaria. Se mueren en los hospitales y nadie nos lo comunica. Aunque en su móvil tengan nuestro teléfono. Aunque sepan que de vez en cuando ibas a visitarles. Fue Marisol a verle el sábado 24 de marzo. El 28 murió. Nos enteramos ayer, sencillamente porque después de mucho insistir una recepcionista nos ha desvelado el secreto. No éramos familia. Por no sé qué ley o argucia o pretexto sólo un familiar directo podía revelarnos su muerte. Mierda. Tenía 62 años. Mierda. Fue mi alumno. Es un gran poeta. Era mi amigo.
domingo, 11 de marzo de 2012
2 Pingüinos
Pingüinos
Mi mujer no se cree que yo no sea un pingüino. Se limita a mirarme con sorna, se encoge de hombros y sigue a lo suyo.
- Pues ya me dirás qué eres –me dice.
- Soy una persona –le digo. – Una persona como Dios manda.
- No metas a Dios en esto, que no tiene nada que ver. A ti lo que te pasa es que te has aburrido de mí y no sabes cómo decirlo. Anda, acércate al fiordo de la esquina y trae algo de pescado.
Yo me acuerdo de cuando era marinero y pescábamos el bacalao en los mares del norte. Un día, mientras miraba un montón de pingüinos, el barco se hundió cerca de las rocas de la costa y yo, que tengo la desgracia de saber nadar, me salvé. En el puerto ya me lo advirtió el práctico.
- Mala cosa es esa, rapaz. Mejor es irse al fondo enseguida, se ahorra uno muchos sufrimientos.
Nada más llegar a la playa tenía un frío enorme, tanto que pensé que sería mejor volverme, pero el instinto es muy traidor e igual me ponía otra vez a patalear. Yo no quería ser pingüino pero hacía un frío del carajo. Así que a fuerza de imitarlos con pasitos cortos, encogiéndome y dándome palmaditas en los muslos logré, poco a poco, introducirme en la manada.
- A ver qué pescado traes.
- Pues el que había, mujer.
- Mira que esta noche vienen a cenar tus primos.
- Esos se comen lo que sea.
- En eso vas llevar razón. Anda trae.
El grupo de pingüinos que me acogió cuando naufragué me adoptó desde el primer momento, se arremolinaron junto a mí y me dieron mucho calor y mucho gusto. Allí, con ellos, aprendí pronto el idioma y las costumbres, que en el fondo son sencillas, y se parecen mucho a las nuestras y a poco ya me consideraban como uno más. O casi.
- Este no es de los nuestros – dijo un día uno que siempre andaba dando vueltas a ver lo que se cocía. – Se ha pegado plumas al cuerpo con grasa, nunca se mete en el agua y tiene el pico mal desarrollado.
- Bueno – respondió el de más edad – pero cuando se pone de pie es tres veces más alto que cualquiera. Además, infunde mucho respeto entre los leones marinos y otras alimañas.
- Además – añadió uno que era muy joven y que se dejaba mucho frotar conmigo – igual si sigues con esas te van a caer tres hostias como tres soles.
El que siempre andaba dando vueltas a ver qué se cocía dijo que no había que ponerse así por una diferencia de criterio, y que si nos íbamos a liar a bofetadas por esa minucia que mejor apaga y vámonos. Se sacó un arenque de debajo del ala y nos invitó, pero no le hicimos caso.
Desde entonces nadie volvió a dudar de mi, y cuando nos atacaba un oso o intentaba acercarse un león marino, yo me limitaba a ponerme de pie y a gritar y a hacer muchos aspavientos con las alas. Tendríais que ver el susto que se pegaba el oso, o el león, y cómo frenaba en seco y reculaba. Entonces recordaba algunas de las palabras que me enseñó mi abuelo, que era muy asturiano, y gritando las repetía: ¡Vaques, Ribadesella, Probe, Gamoneo, Frixón! Y el león, o el oso, se daba la vuelta y no volvía más. Fueron tiempos de mucha armonía.
Lo malo es que ahora me ha dado por recordar lo del barco, lo de mi abuelo y lo de que soy persona. Y entonces me separo del grupo y me pongo muy triste a mirar al mar desde las rocas y los acantilados, sin importarme que venga una orca y me devore, porque las orcas no se asustan de nada, ni aunque saltes a la pata coja o les grites en francés.
- Te lo juro que soy una persona – le digo a mi mujer.
- Vamos a dejarlo, que no quiero que me des la noche – me contesta.
- Si yo no quiero darte ningún disgusto, sólo es que...
- Mira esos pingüinitos –me interrumpe señalando hacia la nieve.- ¡Ahora me vas a decir que no son tuyos! ¡Desgraciado! – Y se pone a llorar.
Y a mí me da también una tristeza enorme y le doy un abrazo grande y le digo, mirando a las rocas, lo de siempre, que ya se me irá pasando.
@Jesús Urceloy / 2012
sábado, 28 de enero de 2012
3 ¿Los poetas tenemos derechos? ¿Y de autor? ¿También? y 2
En esto del internet y de los derechos de autor habría que hacer como en los organigramas, unas sutiles preguntitas previas. Sobre todo porque no pueden meterse en el mismo cazo a todos los artistas. En el siguiente cuestionario si responde que SÍ, siga leyendo. Si responde que NO también.
¿El arte que usted practica es susceptible de ser copiado y distribuido en internet?
- No, yo soy escultor, o pintor, o arquitecto, o hago vasijas, o pastelitos, o etecé. Mi arte si no se goza in situ es como menor, o es efímero, te lo comes, no valen copias, y si valen son pocas y cuestan un ojo de la cara. Yo hago arte para santotomases, o metes los dedos y te pringas o te jodes.
- Sí. Yo soy escritor, cineasta, músico, o parecido, y estoy en ese caso.
¿Es usted de esos tipos que gana una pasta con su esfuerzo artístico, o recibe unos derechos de autor medios, o lo suficiente como para ir tirando?
- No. Soy un poeta –o músico o lo que sea- de mierda, que actúo gratis o por lo que me den y que me atizo con un canto en los dientes si me aceptan en CEDRO o me dejan colarme en algún sarao, vulgo exposición, teatro o comicanda. Es más, estoy encantado con internés, porque –en no ganando un euro- lo que hago lo ve un porrón de gente e igual suena la flauta y alguien con pasta o institución al caso, va, lo ve, le mola y me produce. Entonces sería de los que a su interesante pregunta anterior respondería que
- Sí. Y no tengo que dar más explicaciones.
Ya me he cansado de escribir idioteces, y como el blog es mío, voy a escribir ahora unas preguntas idiotas.
¿Se es más artista haciendo fotos?
¿Porqué no es ser artista dedicarse a la poesía?
¿Y si a mis fotos les pongo haikus será más arte?
¿Me invitarán a ARCO?
¿Hay exposiciones de cuentos?
¿Es necesario apellidarse Loewe?
¿Se puede ser rico y artista?
¿Si no me puedo comprar otro piso en Buenos Aires u otra masía en Girona por culpa de esos mierdas del puto internés me puedo cagar en el dios en que no creo?
¿Se puede ser pobre rico artist?
¿Y ser?
¿Y?
Mi sospecha es la de siempre. Cuando no fue la invención del papel fue el hallazgo de los tipos móviles o de la copia por carbono. Siempre lloran los que pueden llorar. Aunque haya santos, locos y meretrices.
miércoles, 25 de enero de 2012
0 ¿Los poetas tenemos derechos? ¿Y de autor? ¿También?
MEGAUPLOAD QUE ESTÁS EN LOS CIELOS
Si tú tienes una peli en tu casa o un libro y resulta que tú y yo somos colegas, es decir tenemos una relación de cierta confianza, es lícito que me prestes la peli o el libro que te pertenece para que yo lo conozca sin tener que comprarlo. Se llama compartir, y sí, hace que las empresas, en este caso las editoriales y las discográficas ganen menos dinero que si nos lo venden a los dos.
A pequeña escala compartir no supone mucha pérdida económica al mercado. En cualquier caso la cultura actual ya se ha encargado de que compartir requiera un alto grado de confianza en el otro y que confiar en el otro sea una actitud cada vez menos frecuente. Si con un bote de champú de ciento cincuenta mililitros cualquiera puede hacer un atentado terrorista en un avión tipo 11S, ¡cómo vamos a confiar en cualquier desconocido!
Así que no, hoy en día, la probabilidad de que yo te pida o tú me prestes la peli o el libro que tienes en propiedad es baja. Internet en cambio, está introducido en nuestras vidas con el potencial adaptativo de la criatura mejor dotada para la supervivencia. En el fondo nos gustaba compartir. Era ventajoso. Y nos ahorraba gastos a la hora de difundir la cultura. Internet nos ha ofrecido la paradoja de seguir teniendo las ventajas de compartir, ahorrándonos los peligros que acechan nuestras mentes modernas. Puedo prestarte la peli y el libro sin perderlo porque todo lo que sucede en formato digital es clonable y además ni siquiera hace falta que te conozca ni entre en contacto contigo para que me lo prestes, con el riesgo añadido que supone que me ataques con tu bote de champú. Esto es lo que permiten programas como Emule, Ares o Soul Seek; que este mundo de solitarios desconfiados podamos seguir compartiendo la música, el cine, los archivos que nos gustan.
La siguiente generación de supervivientes internautas, da una vuelta de tuerca más. La cultura actual no sólo es agarrada y desconfiada y adicta a cualquier arma de destrucción masiva (como el champú), sino que además se caracteriza porque hacer negocio, hacer dinero, está bien. Está muy bien. Unamos esta circunstancia con la habilidad de internet para hacer visible masivamente cualquier intimidad y tenemos a Kim Schmitz, creando Megaupload y sacándole partido económico al escenario on line que supone esta forma moderna de compartir, las pelis y los libros.
La gente frecuenta un espacio virtual seguro como un mercadillo de intercambio de cultura. La gente ahorra dinero con ello. El escenario es visible para mucha gente ¿Por qué no proponer si me pagarían la visita de ese territorio virtual igual que uno paga por estacionar en la vía pública? Además, al ser un lugar tan frecuentado como por ejemplo las televisiones y las vallas publicitarias ¿Por qué no obtener beneficios también de cualquiera que quiera hacer publicidad? A fin de cuentas internet ofrece un nuevo territorio, un nuevo espacio donde suceden cosas. Una Tierra virtual. Y la idea de convertir la Tierra en propiedad privada del que la conquiste no es novedosa. El escándalo es que el territorio virtual es infinito. Hay para todos.
Mi siguiente pregunta es, si la lógica me dice que Megaupload es una idea empresarial brillante (y las ganancias de Kim Schmitz, lo demuestran) ¿por qué es un delito si no ha hecho daño a nadie? A mí me ha hecho mucho bien. Oh sí, ha hecho daño a la competencia, frecuentemente corporaciones discográficas e industria del cine que piensa que compartir le genera pérdida de beneficios. ¿La competencia no era algo perfectamente lícito en los mercados? Si me compro un DVD o un CD de música y la veo o escucho en mi casa con cincuenta amigos también hay menos beneficios que si la veo yo sola.
Toda esta secuencia lógica me lleva a pensar que si el F.B.I. cierra Megaupload es que el gobierno de los Estados Unidos está especialmente interesado en aliarse o apoyar a la competencia de Megaupload. Se basa en convencernos de la idea de robo de la propiedad intelectual, pero olvida que Megaupload no ha robado nada a nadie sino que somos los propios usuarios movidos por nuestra tendencia natural a compartir y a comunicar quienes hemos decidido subir esos enlaces al mercadillo en territorio virtual que nos ofrece Megaupload. Hemos decidido incluso pagar a Megaupload por utilizar su terreno virtual (igual que el aparcamiento en la calle) porque si hemos perdido otros derechos con nuestra sociedad moderna al menos hemos adquirido un nuevo derecho. El del consumidor.
Si te interesa este artículo que he escrito, me gustaría mucho que lo enviaras por correo electrónico a tu lista de correos electrónicos. Porque así comparto mis ideas. El formato es la palabra y me enorgullece pensar que pueda tener cierto don de utilizar la palabra para hacer cosas por mi mundo convulso, en definitiva esa es la motivación artística. No voy recurrir a ninguna editorial para que publique mis palabras ni decida si son arte o no son arte y tampoco voy pensar que en internet me roban la propiedad intelectual porque se difundan.
Mi propiedad intelectual nace con un deseo enorme y sexual de regalarse y goza en el momento en que otro goza recibiéndola. Digo sexual porque el impulso sexual regala el cuerpo, no lo vende. Secundariamente el artista tiene que comer para seguir vivo y artista, así que sí, está bien que le ayuden a comer las discográficas y las editoriales pero también está muy bien Megaupload. Si a Megaupload le cobraran un impuesto y ese impuesto se dedicara a subvenciones artísticas, el F.B.I. podría dedicarse a hacer su trabajo.
Quizá el Poder esté nervioso con la idea de perder el control sobre la producción artística.
Ángela.
jueves, 12 de enero de 2012
2 Balance del cine visto en 2011



He aquí la lista de pelis que he visto. Al lado el valor que la doy de 0 a 10 -nunca doy ceros ni dieces, pues al tiempo en que no creo en la perfección tampoco pienso que exista el cero patatero, ya se sabe, el mejor escribano también hace borrones - y después adjunto un pequeño comentario en muy pocas palabras. También adjunto las carátulas de las 3 pelis ganadoras.
Un beso a todos.
Incendies (9) La mujer que canta
Principiantes (Beginners) (9) Si los perros hablaran
Un dios salvaje (9) ¡Libertad para los hamsters!
Aullido (8) Lo que entendimos tarde
Blackthorn (8) Un viejo con una pistola
Camino a la libertad (8) Mentiras y lágrimas
El topo (8) Ni una mala mueca
En un mundo mejor (8) Dinamarca marca
Jane Eyre (8) Dolor y romanticismo
Mientras duermes (8) Seguid el camino de sobres amarillos
The artist (8) Una magnífica nadaría
Un cuento chino (8) Una vaca en una ferretería
127 horas (7) Pupita gorda
Midnight in Paris (7) Cenicienta y el rinoceronte
Pequeñas mentiras sin importancia (7) Esos grandes amigos de mierda
Anonimus (6) Shakespeare in plofff!
Código fuente (6) El trenecito leré
El árbol de la vida (6) Y del bien y del mal
El castor (6) Aserrín aserrán
El demonio bajo la piel (6) Menos hostias
El discurso del rey (6) Babla budito
El origen del planeta de los simios (6) Babla monito
La conspiración (6) Amor de madre
La deuda (6) Un poquito de tijera
Los chicos están bien (6) El chiste del lechero
Los próximos tres días (6) No: ni tres minutos
Mas allá de la vida (6) Haciendo manitas
Potiche (6) Hombres florero
Sin límites (6) Tontos sin fronteras
Un método peligroso (6) Azotitos en la moral
El niño de la bicicleta (5) Niños, bicis, problemas…
RED (5) PED
The company men (5) ¿Ejecutivos en el paro?
Contagio (4) ¡Vamos a comer al chino!
El americano (4) Plastelina italiana
Hanna (4) Payasadas
La legión perdida (4) Romanos go home
Cowboys y aliens (3) Tontos e idiotas
La piel que habito (3) Piel no, pelusa, bonito
jueves, 22 de diciembre de 2011
1 Vllancico navideño 2011
del norte casi no era la misma de otros años
no dio tiempo a buscarla a la estación
estábamos los cuerpos encerrados en casa.
No nevaba ya nunca y a veces ni llovía
hizo el frío de siem¬pre:
nadie acudió al andén ni hubo discursos,
la autoridad estaba en otra parte.
Debajo del felpudo vio la llave
y entró a la casa sola
arrastró su baúl hasta el cuarto de baño
encendió la cocina hizo café.
Vino aquel día gente de lugares
extraños o remotos de barriadas y pisos
más grises y más altos que los nuestros brindamos
hasta agotar el vino que no había.
Después la navidad se durmió en el sofá
del cuarto grande nadie
ha vuelto a molestarla se la ve tan tranquila
tan casi irrepetible…
Urceloy / 2011
viernes, 11 de noviembre de 2011
0 Diarios inútiles: 11 -11- 2011
Bueno. A la tercera tenía que ser la vencida y así ha sido. Al fin han conseguido robarme el bolso. El negro. Ese que llevo siempre en bandolera. ¡Jé!
La primera fue hace años. Lo menos 15. En el andén del metro Ríos Rosas. Sobre las 11 y media de la noche, cuando trabajaba de segurata en el Canal de Isabel la II. Fue un tirón en toda regla. Me dio tiempo a gritar cuatro palabras: ¡Libros!¡Sólo hay libros!. El ratero paró en seco. Abrió el bolso. Metió la mano y era verdad. Papeles, libros, algún bolígrafo barato: poco más. Lleno de ira me insultó y tiró mi bolsa a las vías.
La segunda hace cinco años. También en el metro. En un vagón. Te roban dos personas: una te pisa un pie, para llamar tu atención hacia un lado. En el otro lado, que es donde llevas colgada la bolsa, un compinche te desvalija. Pero mi ladrón solo encontraba libros, cuadernos, papeles, bolígrafos baratos: poco más. E insistía. Eso le perdió. Acabé mirando. Le sonreí. Dije: Solo libros. Me miró con asco e incredulidad bien repartidas. Parecía del este. Llegamos a la estación. Desaparecieron.
La tercera ha sido hoy. Esta noche. Mientras tomaba una caña en el Bar Chileno, bajo la academia, en la calle Ruiz. Dejé la bolsa en el respaldo de la silla donde estaba sentado, junto a una de las puertas. Alguien entró, cogió el bolso y se fue. Así de sencillo.
El inventario de lo sustraído es:
- Una pequeña edición de poemas de Hipólito García “Bolo”, dedicada por el autor.
- Un libro de la colección Adonais con poemas de Juana Castro, también dedicado por ella.
- Un libro con la poesía completa de Juan Eduardo Cirlot, en la edición de coleccionista que la Editora Nacional hizo en 1975. Lo más caro.
- Varios poemas corregidos de mis alumnos.
- Los apuntes para mi taller de música.
- El cuaderno de notas en el que llevo el diario de las clases que imparto.
- Una pluma regalo de cumpleaños de mi amigo José Antonio, O Lobo.
- Unas piedras que me trajo Roberta de Nápoles.
- Un pequeño callejero de Madrid.
- Un peine, un cortaúñas, medicinas, bolígrafos baratos, cachivaches, todas esas pequeñas cosas que nos hacen llorar cuando nadie nos ve… que decía don Joan.
Deborah, María, María José y yo dimos un par de vueltas, registramos papeleras, basureros, pilas de escombros, miramos entre los coches. No hemos tenido suerte.
Me cabe el discreto deseo de que a mi ladrón le guste, al menos, leer.


