Por la tarde mi buen Agustín (siempre gracias, buen amigo) nos ofreció -él no podía ir- dos entradas maravillosas para, en el mismo recinto que a la mañana, ver a la Orquesta Sinfónica de San Francisco, al Orfeón Donostiarra y Michael TilsonThomas a la batuta. Y todos juntos la 2ª de Malher. Como cualquier comparación sobra, algo como mediar entre lo normalito y lo extraordinario, solo diré que esta vez el idiota del móvil no ejerció de solista. Miguel, que de acomodador le han pasado a portero, nos señalo perspicaz si nos habíamos hecho un ciclo Malher personalizado. Bien sabe mi buen amigo que antes de la 2ª y la 3ª, habíamos pasado por allí a vernos una 4ª (con Elisa y Alfonso, ¡Bravo!) y una 7ª llena de cencerros. (La Canción de La Tierra me sigue pareciendo insoportable, qué quieren qué les diga, ya lo sé.., y aunque también estuvo en los programas no fuimos.)
Ayer fue la 5ª. Aprovechando que las entradas estaban a 1,2 y 3 euros y en previsión a que se agotasen hice un barrido por email entre amigos y alumnos a ver quién se apuntaba. También compré 15 para la familia: en total 40 entradas. Y como no me quiero andar con tonterías diré que respondió a la llamada quien le pareció pertinente, vino quien quiso venir, faltó quien quiso faltar, y hubo hasta quien acudió sin ser llamado ni conocido, y en viendo que me sobraban entradas también pasó. En el fondo nada que no me figurara y nada que no me temiese.
Y otra vez la ONE y Pons. Con un primer movimiento y un cuarto (el famosísimo) excelentes. El resto un tanto confuso, quizá hubieran sido necesarios más ensayos. De todas maneras lo que está haciendo el catalán con la ONE va siendo de medalla al mérito. Y -me cago en mis muelas- el idiota del móvil en el adagietto: será hijo de puta...
El domingo que viene la JONDE (Joven Orquesta Nacional de España) a las 19:30 nos van a tocar El amor brujo de Falla y la 4ª de Malher, en la Sala de Cámara. Ha habido bofetadas para conseguir sitio. Me llevé las últimas 30 localidades. Ya las he repartido. Y, por supuesto, sólo a quiénes han querido merecérselas.
