jueves, 19 de mayo de 2011

3 ¿Aginda preblost ficunda dunda?

¡Qué risa!

Noticia 1: Resulta que un grupo de poetas en lengua española –la mayoría desconocidos (todos rabiosamente jóvenes y bellos), aunque con un “peaso” currículum de bésame no me toques- han sacado una antología de sus versos en una prestigiosa editorial. Además han hecho un manifiesto de entrada en contra de diversas poéticas hoy en boga y que ellos consideran nefastas, etc… Y lo han publicado en internet. Y claro, han levantado ampollas.

Estos últimos - los de las ampollas- ofendidos, maltratados, eximidos -o lo que sea-, han contraatacado sacando un texto vía internet y lo han difundido por el espacio cibernauta, pidiendo de unos a otros poetas que se pasen la bola y que firmen (o apoyen) este manifiesto en contra del primero, en cierta página web dispuesta ad hoc.

Paso 1: no queriendo dar la razón a los Tirios sin antes saber las culpas de los Troyanos, me dispongo a leer ambos textos, a reflexionar sobre los mismos y si fuera posible a sacar conclusiones.

Para ver el manifiesto 1:

http://www.poesiaantelaincertidumbre.com/defensa.html

para ver el manifiesto 2:

http://ernestogarcialopez.blogspot.com/2011/05/carta-abierta-en-defensa-de-la.html

Reflexión 1: Ambos textos están mal o muy mal redactados.

Reflexión 2: Como quieren decir sin decir pero diciendo, señalar sin señalar señalando, y no decirle al pan pan y al vino vino, no superan un mínimo examen de dialéctica, lo que incide bastante en su comprensión.

Reflexión 3: Se deja al sabio criterio del lector astuto – es decir que ha podido pese a lo anterior expuesto sacar algo en claro- suponer lo que quiera y opinar lo que desee siempre que esté de acuerdo con los buenos de la película.

Esto lleva a una duda y a unas preguntas subsiguientes:

Duda: Aquellos que estén de acuerdo con algunos puntos del primer manifiesto y con otros del segundo manifiesto…

Pregunta 1: ¿Serán excomulgados, olvidados, señalados – o lo que sea- por uno, otro, o ambos grupos firmantes al alimón?

Pregunta 2: ¿Se les enviará un ciber piquete informativo para aclararles las dudas?

Pregunta 3: ¿?

Conclusión: No sé qué hacer. No me basta. Necesito más datos.

Noticia 2: Escuchado por la musa de las letras (Terpsícore, por ejemplo) me llega otra información por internet la mar de interesante. Al parecer uno de los poetas que parecía estar entre los ofendidos por el primer manifiesto y firmante del segundo, se desmarca argumentando:

1 – Que uno de los que aparecen en la antología publicada es amigo suyo.

2 – Que este es la mar de interesante y que tiene todo su aprecio.

3 – Que aunque está de acuerdo con la segunda protesta, él (o ella) se ha limitado a difundir la noticia. Y punto.

Paso 2: Ergo (again):

1 - ¿Firmó o no firmó el contramanifiesto?

2 - ¿Dónde está la cámara?

3 - ¿Puede el hombre volar?

4 - ¿Hay vida en Marte?

5 - ¿Agindo preblost ficunda dunda?

En el fondo me caben una o dos reflexiones:

Reflexión A: Si no hubiera sido publicado en internet el primer manifiesto probablemente no hubiera tenido ni más ni menos incidencia en el mundo poético que cualquiera de los miles y miles de soflamas, discursos y ponencias de parecida índole que salpican las ediciones de poesía españolas desde hace unas dos o tres décadas. Es decir nada a largo plazo (largo plazo en poesía se entiende por un par de semanas).

Reflexión B: Tanto en uno como en otro grupo hay gente interesada en que su vida “poética” le siga yendo bien, independientemente de aquellos que en nuestra vida “poética” nos vaya “tirando” o “como el culo”.

Hablando (que es también una de las formas del entendimiento) ayer sobre el tema con un par de amigos poetas, de esos que malvivimos en el mundo literario como mejor podemos o sabemos, concluimos:

- Que, como ha pasado siempre, esto hará menos ruido que una huelga de poetas.

- Que los que suben siguen sin mandar el ascensor a los que esperan en la planta baja.

Ojalá nos equivoquemos.

domingo, 8 de mayo de 2011

3 Diarios inútiles: 08 de mayo de 2011

Novísimo poema de los dones

Ayer cumplí 47.
Pensé que ya los había cumplido el año pasado, pero se ve que me equivoqué.
Tengo la pierna izquierda vendada desde los dedos hasta la rodilla.
Me duele a ratos.
La infección y el trozo de piel que faltan parece que influyen en este hecho.
Mi amada piensa que estas heridas en los niños cicatrizan en seguida.
Tiene razón.
Pero acabo de cumplir 47 y me da que la costrita va a tardar en hacerse.
Voy a curarme la herida a diario.
Me hacen pupa, pero me callo como un hombrecito.
Cuando salimos me propone ir a dar una vuelta.
Tal vea sería mejor inscribirse en un curso de jotas.
Acelerado.
O en uno de saltos ad imitatio canguris.
A ver qué pasa.
Igual es que estoy disimulando y lo que no quiero es ir mañana a Cádiz a dar una conferencia sobre Borges, con María Kodama, y firmar unos ejemplares en la Feria del Libro, con unas dietas estupendas y hotel de cinco estrellas y todo.
Igual es eso.
Que cuando las cosas parecen ir bien me sale el niño mimado y le doy una patada al primer bolardo que aparece y prefiero desollarme la pierna y tirarme jodido una buena temporada antes que subir a un escenario.
Sí, debe ser eso.
Un gilipollas.
Eso es.
Lo que soy.
Un gordo gilipollas al que le jode inmensamente que le recuerden los terribles riesgos de la obesidad: como si curarse heridas fuese lo mismo que curarse el exceso de grasa.
Por favor enfermera, cúreme usted la barriga.
Por favor señorita, es sólo un momento.
No se vaya.
Y sobre todo no se enfade conmigo cuando me cabreo.
Entiéndalo, enfermera, yo no la estoy llamando puta.
Ni le estoy recomendando donde irse estas vacaciones.
Ni donde aparcar mejor.
Ni si hoy no ha jodido.
Bien.
Sólo que me parece que aún no se ha acabado el recreo y el hijodeputa de Ángel y su amigo Luis siguen dando golpes y empujones y escupitajos al gordito de Jesús y para rematar le vamos a pisar el bocadillo y luego se lo vamos a restregar por la cara al gordo cabrón y que luego en clase la señorita Pilar le de unos buenos reglazos por ir tan sucio fijáos en Angel o en Luis ellos son un ejemplo.
A seguir.
A ver si tocan ya el timbre.
Mira que están tardando.
Hoy.
Hoy más que nunca.
No suena el timbre.
Y todos me miran.
Primero el tripón.
Luego la cara.
Sin embargo se ha producido un cambio brutal en mi existencia.
Estoy de suerte.
Ahora miran la pierna.
Se está tan bien así.
Tan bien.
Muchos de vosotros no entenderéis nada.
Nada de lo que hago tiene utilidad alguna.
Nada de lo que he hecho ha servido para nada.
Y eso lo sabe muy bien mi hija.
Por eso ha sido la única persona del mundo.
La única.
Oh, sí.
(Esto es poesía)
La única que no me ha felicitado el cumpleaños.

Hay que darla tiempo me dice mi ex.
Será eso.
Tiempo.
Otros 47 años.
Venga.


jesús urceloy / 8 de mayo de 2011

viernes, 6 de mayo de 2011

0 Diarios inútiles: 05 de mayo de 2011

El día comenzó mal.

Tenía que haberme fijado en los augurios, pero me levanté animoso, así pues en viendo que mi pierna no parecía dar mucho la tabarra me dije: démonos una vuelta. El correo traía malas nuevas. Juan Antonio Mora, poeta y editor de La hamaca de lona, una de las más antiguas revistas de poesía, me envía la que dice por carta ser la última. En el tono se le nota cansado, aburrido, hastiado de todo. Abandona después de 14 años de lucha. Me produce una gran pena. No sé qué decir. Me siento en la terraza del bar junto a mi portal a leerla y tomar un café.

Al rato mi hermana me deja un mensaje en el móvil felicitándome el cumpleaños. Deben de tener tal bolingón en Sevilla con la Feria de Mayo (o de abril, según se mire) que no se ha dado cuenta que aún faltan dos días. Se lo comento al camarero mientras respondo al mensaje. El tipo me dice que felicitar antes de tiempo trae muy mala suerte. Sonrío. No será a mi.

Me levanto y en ese momento un dolor agudo me atraviesa la pierna. Subo como puedo a casa y me quito la venda. Mi pierna está hinchada y la herida no tiene buen color. En el blog mi amigo Sulle me recomienda que vea a mi médico. Me llama Marisol. Cada vez me duele más. LLamo al 016 para que me informen y me recomiendan ir a urgencias. Antes de salir de casa me limpio la herida, me adecento, me afeito, me aseo, me visto con decoro aunque con bermudas, para que los pantalones no me rocen y me voy al Clínico (o cínico, no sé). Son las 12:25.

A las 13:00 me ponen un brazalete con mi nombre y un número, tras explicar mi caso, y me dicen que espere en un cuartito donde un millón de personas se apiñan entre lamentos y cuchicheos. Aunque me ven con mi garrota de lisiado, cojeando y con la pierna vendada nadie me cede un sitio. Tras un pormenorizado estudio descubro que el bulto que habita el asiento al lado de una señora es una mochila enoooorme con un abrigo encima. Cuando le indico si está libre el asiento se levanta ofendidísima, me dice ¡Qué cara!, recoge sus cosas y se va. Todo el mundo me mira. Y mal.

A las 15:00 nignún médico me ha reconocido. Llega un guardia de seguridad y nos recuerda que en la sala sólo puede haber pacientes, que los familiares han de esperar en otra sala. Como nadie le hace ni caso el tipo empieza a preguntar quién tiene y quién no brazalete. De repente 999.990 personas, entre gritos de ¡no hay derecho¡ o ¡no tienen vergüenza¡ salen de la sala. Ahora el sitio sobra: yo que pensaba si habría descarrilado un tren...

A las 17:00 todos los pacientes menos yo han sido relevados por otros pacientes. Como tengo una clase a las 18:00 le pregunto a la chica de la recepción si van a tardar mucho. No lo sabe, pero en mi estado cree que aún tardaré. Ante mi extrañeza me contesta que como externamente no parece grave lo mío están dando paso a los que ven más urgentes, que son todos los demás. Me doy cuenta de mi torpeza, de mi estupidez. Si en vez de venir afeitado y limpio, vendado y bien vestido hubiera venido sucio, oliendo mal, con los pantalones viejos y en chanclas y con la herida de mi pierna al aire, con la mercromina mal echada y soltando pesarosos ayes... ¡Hace horas que estaría curadito! Soy un penco. A tenor de mi estulticia, humillado y vencido, me voy a casa.

Son las 18:30. Se me ocurre pasar antes por mi consultorio, por si me pueden recetar al menos algo que me alivie el dolor. La verdad es que medio llorando le cuento mi pequeño calvario a la recepcionista.Y aunque ni es mi turno ni he pedido cita previa me reciben, me asignan un doctor, me ausculta, me envían a enfermería, me vacunan del tétanos, me limpian la herida, me cuidan y me curan, en suma. Por vez primera en todo el día me siento algo reconfortado.

Cuando a las 19:40 salgo a la calle la recepcionista, que se está fumando afuera un cigarrillo, me dice: - La próxima vez que vaya a urgencias, aunque sea para que le den una receta, vaya como si se hubiera caído de un andamio. Hágame caso.

Sonreímos.

Por no llorar.

miércoles, 4 de mayo de 2011

2 Diarios inútiles: 03 de mayo de 2011

¡Ay, qué daño!

Ayer a eso de las once de la noche, saliendo de casa de mi buen amigo Sebastián Fiorilli, un poeta torrencial, de verbo extenso y altísima voz, de esos que no cansan de leerte la mirada, de esos que apretujan el corazón en la cadencia de su latido y marchan seguros en su compás. De esos que dicen y sienten de verdad lo que dicen: sin las falsedades con que a menudo otros embaucan sus sentimientos... pues bien (¡Qué daño, qué dolor!) tropecé con un bolardo a traición: uno de esos pilotes que levantan lo justo del asfalto para interrumpir el paso de los vehículos y -queda claro- de las personas. Al menos de las personas de metro noventa.

Agradezco aquí a los que, viendo la dantesca imagen de mi masa corpórea braceando en el vacío, cayendo sobre el asfalto peatonal, en vez de huir presos del pasmo o la agitación, corrieron a auxiliarme. Agradezco al portero de la discoteca que me ofreció varios pañuelos de papel para limpiar la herida, a la chica que repartía folletos en el bar, que me la limpió con un poco de hielo y un chorrito de ginebra, a mi buen Fiorilli, que me levantó del suelo junto a tres anónimos camaradas.

¡Pero qué daño, joder!

Me tomé un analgésico y me vendé la herida. Ahora, que acabo de volver de trabajar, vuelve a latirme, a pincharme, a joder. Me acuerdo de la familia al completo de todos los políticos y sus ideas estupendas, sus estaturas mínimas, ¡el bolardo que usan por cabeza!

viernes, 15 de abril de 2011

1 Diarios inútiles: 15 de Marzo de 2011

Es verdad. Cada día las bombas caen más cerca. Me acabo de enterar. Esta mañana ha muerto mi amigo Gaspar Rey, en el autobús, volviendo del trabajo a casa. De un infarto cabrón. Quiero contar muchas cosas de él, pero no puedo. Hace años, en mi primer libro le dediqué el poema que trascribo aqui mismo. Sé que te voy a echar mucho en falta. Y que te quiero.


Salmo 32


Todo tiene su riesgo,

incluso las habitaciones vacías,

porque a menudo el cuarto, sus paredes,

enchufes, rodapiés, muescas, pintura,

atrapan al que llega y le hacen mueble.

Por si acaso tiende uno a despegarse,

pero es esfuerzo estéril, pues al poco

se piensa en el sofá, y en ese hueco

la lámpara de bronce, allí un retrato,

o aquí queda muy bien la estantería.

Todo tiene su riesgo. Incluso huir,

salir fuera, a la calle y no pensar

en planos, circunloquios, jeroglíficos.

No concebirse uno como un mueble

que pasa un rato aquí por esta casa

y un tiempo por error en otra edad.

Que nos queda ser huérfanos, o ser

libro de compraventa sin postor.




domingo, 20 de marzo de 2011

5 Algunos poemas casi tristes 29, y último

20 de Marzo de 2011


Cuando se arreglan los corazones rotos
un segmento de tiza un arroyo sin yermos
una cortante música de fiesta
engarza los pedazos
los une los acuna los llena y nuevamente
deja para la suerte un respiro una audacia
una serena lógica que ha de volver haciéndose

cuando se da respiro y el abrazo aparece
y es un abrazo firme y bueno
y se recortan los bordes acerados y algunas limaduras
y buscamos los límites ajados de la herida
para unirlos de nuevo y sospechar que encajan
pues antes de romperse fueron uno en el beso
en el diario a piel
en la luz habitada

no se debe dar nombres sino cerrar los ojos
y esperar que algún día también se arreglen esos
los que aún sangran lentísimos
los que son sangre propia


urceloy / marzo de 2011

viernes, 18 de marzo de 2011

0 Algunos poemas casi tristes 28


Las puertas y los ojos


aceite

llenos de aceite

chorreando las manos de aceite

consumidos en el aceite

garabateando letras en el nutriente aceite

gárgaras de aceite

construcciones polares de aceite

hijos de aceite

allí

sobre esta mesa limpia de los matrimonios

sobre esta cara amarga para los días doce

con el grito de aquellos que en la contemplación del aceite

han abierto los ojos y han decidido matar

por la belleza de los rostros carbonizados tras el aceite hirviendo

por las palabras de los que han muerto a golpes y aceite de ricino

por los ensangrentados que riegan

con su aceite las flores los desiertos los urinarios

yo

hombre de un solo rifle y una misma carencia

dejo

en el aceite que mancha mis vestidos

en el aceite ambiguo de la desolación

en el aceite con que se embalsaman peces sin espinas y carnes deshuesadas

mi mano impresa sobre un periódico

sangrando aceite

cediendo el aceite

alumbrando con este aceite

un cuarto vacío

un cuarto donde una botella

en el suelo

se derrama


Urceloy / marzo de 2011

lunes, 14 de marzo de 2011

0 Diarios inútiles: 14 de Marzo de 2011

El viernes nos fuimos mi amigo José Antonio "Lobo", Marisol y el menda a Elche, donde se celebraba el III encuentro de Poesía "Nosomostanraros", al que estoy invitado. A pesar de la lluvia, que nos acompañó toda la noche, que hacía de la carretera un mar triste, y de que al bueno del Lobo un hijodeputa le había robado el móvil en el metro, denuncias, carreras, salir tarde. En Elche nos esperaba Concha, amiga de José Antonio, y con ella y unos compañeros fuimos de tapas a un lugar estupendo, con unos platitos deliciosos y unos precios ridículos. Sigo sin comprender porqué esas diferencias en calidad y precio con Madrid. Es un asco.

Al día siguiente quedo con Ana, la moza fermosa de Alex Tévar, que organiza los encuentros para que me lleve al Mercat de la Pla, donde tengo la primera actuación a las 10:00 de la mañana. Viene con su sonrisa grandota y su coche pequeñito (ni en Elche ni en Alicante hay quien aparque en el centro). En el Mercat conozco al poeta Jesús Ge, que es un muchacho estupendo y resalao, también resabiao en estas cosas del directo, y nos ponemos a recitar a pelo, en mitad del pasillo -con micrófono y mesa y amplis, por supuesto. Me siento como uno de esos peces raros que nadie sabe cómo se llaman y que nadie compra en la pescadería. Unas señoras nos increpan "dejen de molestar", otras se ríen, los parroquianos del bar, que al principio eran los más reacios con sus comentarios un tanto despectivos, de repente pasan a ser nuestra mejor defensa. Cuando se dan cuenta que no les vendemos nada, que solo leemos poemas y contamos anécdotas, que lo nuestro es otra cosa ya es tarde. Nos piden que nos quedemos, que hagamos un bis. No puede ser, actuamos a las 12:00 en el Mercado Central.

Y a las doce otra vez, sólo que con más gente, mejores medios, y otra vez la sensación esa, aunque dura menos, pues han venido un buen puñado de amigos que hace corrillo, y eso arropa y ayuda. Entre ellos ha venido Déborah Antón, que es de Elche, y su madre, que se dejan conocer y querer. Sois un amor, donas. O Lobo y Concha llegan tardísimo, casi no les da tiempo a escuchar el último poema. Y eso está bien, pues en la lectura de sus rostros hay el color del reencuentro. Después unas cañitas y a comer arroz con costra, con Déborah y su mamá, al mejor restaurante de la ciudad, que está en un emplazamiento magnífico, en mitad de un palmeral, en el mismo centro histórico. El arroz delicioso, el trato exquisito, los precios de risa. Luego hubo siesta y después mi alumna favorita nos enseñó una buena porción de Elche, sus plazas, sus edificios, el Raval. Luego con Alex, su moza y un amigo -perdón, perdón, perdón, tengo muy mala memoria para los nombres- a cenar por la zona. Excelente.

Marisol me hace unas fotos subido a un coche de un parque infantil. Me han pedido un "Autoretrato" y unos poemas en la revista de la wen Poetas conVersos. Y como ni tengo carnet de conducir ni coche -quedamos muy pocos- se nos ha ocurrido eso. A pesar que temía por la integridad tanto del cochecito como de mi persona todo ha salido muy bien y muy gracioso.

El domingo, que salio un sol glorioso y la temperatura llegó a 21 grados nos vamos a La Marina, a la Platya del Pinet, un pueblín de pescadores, a pasear, a ver el mar y las salinas, los flamencos con sus patas de cartabón, y a comernos una fideuá riquísima, con su alioli, sepia, boquerones, y vino Pesquera, que son órdenes del Lobo. El mar, que está de temporal, se ha comido toda la playa. Antes de volver la madre de Déborah nos regala unos huevos, puestos por las gallinas de su huerto esa mañana, y unas naranjas y unos limones grandotes que dan aroma a cuanto tocan.

La vuelta a Madrid sin complicaciones. Escucho cómo ha quedado en la web, ya que no pude oirlo el sábado día 12, en que lo emitían, el programa "La estación azul" de RNE Radio 3, donde hablaron y muy bien de mi último libro (Gracias desde aquí, Ignacio Elguero y Javier Lostalé). También parece que los chicos de La Hoja en blanco han colgado en la web el vídeo de la lectura que hicimos Carlos Salem y yo el pasado día 26 de febrero en Los diablos azules. Si soy capaz voy a intentar colocar enlaces en esta página o en la otra, la que llevo con Antonio Rómar y que se intitula Nadienostocaloshuevos.

Llamo a Julia muchas veces y no coge nunca el teléfono. En mi contestador tampoco hay mensajes. En un arrebato tiro a la basura toda mi colección de botes de colonia y casi la de piedras -sería un insulto a mis amigos, que se esfuerzan en traerme una piedrecita de allí donde van.

lunes, 28 de febrero de 2011

3 Diarios inútiles: 27 de Febrero de 2011

Desde hace mucho tiempo nadie de mi familia viene a mis recitales, y la verdad que ya ni espero que lo hagan, me parecería algo muy raro. Mi madre vino una vez, hace tanto que no recuerdo si había publicado mi primer libro. Mis hermanos creo que jamás. Que me disculpen si alguna vez lo hicieron pero quiero que sepan que es igual, que yo los sigo queriendo lo mismo: es como si fuera a aplaudirle a mi hermano Paco cada vez que cumple un objetivo en su empresa, que mi hermano César arregla un motor o que mi hermana Elena vende un valor bancario. Ellos desarrollan sus actividades productivas en otros negociados en que lo puramente artístico no interviene, y hacen bien, qué cojones.

Tampoco recuerdo que Julia, mi hija, haya venido una sola vez. ¿Le gustará que su padre sea poeta? ¿Entiende porqué me desvivo y me desangro con este sacerdocio inútil ? ¿Con esta intensidad? No lo sé. Cada día la veo menos, aunque me dicen que tiene 15 años. (El otro día, hace casi un mes, que pasé con ella un par de horas, disimulé unas lágrimas al enterarme que no sabía la fecha de mi nacimiento, mi número de móvil, la dirección exacta donde vivo... ) Creo absolutamente que su madre me la ha secuestrado muy bien, que ha ido modelándola poco a poco para que me olvide, y que a ella en el fondo le viene bien, está a gusto. Ya no me coge ni el teléfono. Comienzo a cuestionarme si hay algún método legal para la renuncia. ¿Hay alguien por ahí que me pueda ayudar?

El sábado a la noche vinieron al recital todos mis amigos, todos mis alumnos de hoy y de siempre, incluso aquellos que no vinieron y se quedaron viendo el fútbol, o se fueron al cine o a cualquier actividad necesaria. Vinieron todos porque ya los llevaba en mi corazón, aunque no lo supieran, aunque no quisieran saberlo. Y vino mi amor, que cada día escribe mejor y que es una poeta extraordinaria. Y vinieron, sencillamente porque así lo deseé, con la fuerza de la deseperación todos, y también Julia y mi madre y mis hermanos. Y nos vieron a Carlos Sálem y a mi darnos un gran abrazo, de esos que se dan los poetas cuando hacen las cosas bien. Pero sobre todo porque no dejamos en conciencia a nadie en casa, ni vivos ni muertos, ni de aquí ni de allá, ni siquiera los amigos futuros. Es decir, como siempre.

Así pues os quiero pedir disculpas si en un momento de la noche sentísteis cierto agobio por un instante, un pequeño instante, ese en que conseguí juntaros a todos en un local que, a primera vista, no parece dar tanto de sí.

Y gracias, siempre gracias.


jueves, 24 de febrero de 2011

0 Algunos poemas casi tristes 27

Requiem

Recordabas al niño que meó en el hormiguero
la paloma de nácar que tu padre estrelló cuando aquel domingo
el incienso en el pelo de la abuela
un jolgorio de luces
el dolor paseando por tu pie
un borracho gritando en el centro de la misa
tu padre de nuevo y el cinturón de las malas notas
el día que fumé un paquete de tabaco un cigarro tras otro la nausea el desconcierto
la voz de Raúl preguntando si esta tarde te dejarían bajar
los casquillos de bala que encontramos junto al muro de los fusilamientos
el olor de las flores amarillas
y en el río
reventar sapos a tiros de escopeta
el perdigón que le vació a Carlos un ojo
tu padre que ganó el premio al pescar el cangrejo más grande de todo aquel verano
el tío Ángel las corridas de toros qué mal se ve decía mirad quién coño anda en la antena una mierda de país una mierda de país aquí nada funciona
fotos
en la basura y esa gente
paraguas faldas rígidas
una caramelo envuelto en la mano del cadáver
una tormenta el rayo tu madre que gritaba
que corre que te abraza y eres una pulpa
de carne blanda torpe tu padre coge el cinto
y tú dices saqué matrícula en todo menos en gimnasia
saqué matrícula en todo menos en gimnasia
saqué
matrícula en todo
y aprietas los ojos y juras que has de matarlo un día
que lo debes matar y cuando muere
cuando por fin lo tienes en tus manos
y el infarto le ha roto el corazón
le besas las mejillas y le lloras
y nadie puede decirte déjalo
vámonos a casa déjalo
ya no sirve de nada llorar
nadie se atreve a decirte lo siento
lo siento mucho y sólo
te escondes
miras a la tierra
y su altura y su nicho y cuando vuelves
cogerás aquel libro
la señal
donde quedó perdida su lectura
y desdoblas la esquina de la hoja
y terminas la página por él.

urceloy / febrero de 2011

miércoles, 23 de febrero de 2011

2 Diarios inútiles: 22 de Febrero de 2011

Amanecí tardísimo. Producto de leerme unos cuantos capítulos del estupendo nuevo libro de mi amigo David Torres "Punto de Fisión". Y con un hambre feroz. Esto por no ingerir nada más que té desde las 6 de la tarde. Una nueva dieta que igual fracasa como las anteriores, pero tengamos fe. Luego escribí, perdón, corregí -que es una de las más fructiferas maneras de la escritura y que hoy, para desgracia de nuestra poesía, muy pocos poetas practican- varios poemas que tengo en el amarradero. Dos de ellos quedaron casi bien. Igual me atrevo y los leo este sábado.

Después de comer fui a Prado del Rey, a Radio Nacional, a grabar unos poemas. Javier Lostalé e Ignacio Elguero dirigen el único programa que queda de toda la radio nacional dedicado a la poesía: "La estación azul". El día 5 de Marzo, sábado, emitirán un programa donde hablarán de mi poesía. Gracias desde aquí mismo, Ignacio, Javier. Lo mejor estuvo cuando le propuse a una chica, creo que se llama Ana -yo siempre olvidando nombres- que leyera conmigo el soneto "Se veían". Ha quedado estupendo. Ya veréis. (Si gustais) Me trajeron de vuelta a casa en un Audi enooorme, con los cristales ahumados. Por supuesto que me miraron todos cuando me dejaron cerca del portal. Afortunadamente solo fueron unos segundos y no se me notó mucho el rubor.

Después la clase fue bien. Repartí algunos libros que Pipe me dio para mis alumnos -los que faltásteis os habéis quedado sin ejemplar, lo siento. Daniel trajo chocolatinas para celebrar la edición de su nuevo libro y jugamos a ser dadaistas con un Teatrillo de la Imaginación. No me quedé a las cañas. Tenía que rematar las clases de dentro de unas horas.

Ya es 23 de febrero y quiero felicitarles el cumpleaños a mis amigos Sulle y Maijo, que les nacieron en la muy recordada fecha, aunque no en el mentadísimo año. Y que tienen la suerte de tener unos corazones con freno y marcha atrás: es decir divertidos e imprescindibles. ¡Felicidades!

(Y decidle, si la veis, a Julia, que la quiero). Gracias.

lunes, 21 de febrero de 2011

1 Diarios inútiles: 21 de Febrero de 2011

Empezó el día bien. Pero ha ido empeorando. Me levanté con ganas de escribir y casi he escrito el texto y hecha la selección de temas para la clase de música del miércoles. Me vino a ver Maijo Mora, que está en Madrid, y que las cosas no le van bien en Palma de Mallorca, que se ha quedado en el paro y cuando a un amigo las cosas no le marchan pues como que también me afecta y me gustaría que todo fuese mejor y tener soluciones y no, no, no. Se fue poco después con unos vinilos que le he regalado a una entrevista. Seguí escribiendo hasta la hora de comer. Un poco menos alegre, es verdad.

Llamó después Agustín Ramos, ese poeta que me nació marinero, para ofrecerme dos entradas para el Auditorio. Nada menos que la Orquesta Filarmónica de Londres con un programa extraordinario lleno de Berlioz y de Ravel. La entrada más barata 66 euros. Así que llamé a Marisol por si podía suspender su jornada deportiva, pero ya era tarde. Después llamé a un montón de amigos para ofrecerles acompañarme. No digo nombres, porque son muy majos. Y a todos les iba concediendo -si no estaban- al menos 5 minutos por si querían responderme. O Lobo lo hizo. Y al poco, cuando ya parecía que todo iba viento en popa Agustín llamó para secarme del error: las entradas no eran para hoy, sino para mañana. En fin. Llama a José Antonio, pídele disculpas, etc...

Me entero que ha muerto uno de nuestros grandes directores de orquesta: Odón Alonso. El primer español que entró bajo las puertas de la Deutsche Grammophon, casi el único, diría. Un director sobrio, bueno. ¡Que grabación aquella del concierto de Aranjuez y de la Fantasía para un Gentilhombre, de Rodrigo! Su muerte ha ocupado 12 segundos en el telediario oficial. Detrás de él, la noticia del último disco de Richi Martin, o como se diga, ha durado casi cuatro minutos. Seguimos en un país culturalmente idiota, donde siempre viven bien los mismos y donde los mismos lloramos de su pura iniquidad.

Luego ha llamado Elisa, que es la mujer con gafas que más quiero, con permiso de Alfonso, y después Gonzalo, y ambos han querido ponerme -con éxito total- una tirita sobre mi pobre pellejo de padre idiota.

¿Te das cuenta, querida Julia, que desde que cumpliste doce años no has querido verme más de doce veces? Y luego decía Cirlot que a él le conocieron por "el triste".

domingo, 20 de febrero de 2011

0 Diarios inútiles: 20 de Febrero de 2011

Volvemos de pasar el findesemana en Béjar. Nevado y frío, pero siempre el corazón caliente de Pipe Comendador que me regala un cuadro maravilloso - soy el coleccionista number uan de la obra de Luis y si no lo soy tampoco me pondré a llorar. Descuelgo el azul de los embozados que me regaló mi sevillano favorito y que pongo a la entrada de la casa y cuelgo en su lugar al recién traído. Para mi gozo, que ya me lo merezco.

Han sido unos días para descansar en un lugar que siempre me ha cargado las pilas. Un lugar de esta España donde no he nacido pero donde siempre me siento a gusto. Y con Marisol mejor. Arriba y abajo, en Candelario, en Fuentebuena, recordando y respirando y viendo, que estaban los montes llenos de blancura, y las charcas llenas de vida y los paseos fríos de esta tierra que huele a tierra y de la que me enamoré hace tanto.

Y también para curiosear un poco y preguntar en varios hoteles y restaurantes, pues mis amados alumnos están haciendo de la visita anual a Béjar un fijo en la quiniela. Corrigiendo errores de pasadas temporadas, pues de todo tiempo algo ha de aprenderse, y siempre esperando que este sea el mejor de los encuentros posibles. He traído bastante información, y a ver quién se apunta. Barajo el fin de semana del 20,21 y 22 de Mayo como fecha definitiva, ya que el 20 echarán en el teatro Cervantes la obra "El extraño viaje", sobre la película de Fernando Fernán Gómez y no estaría mal la cosa. También tengo qué mirar en qué caen las elecciones municipales no vaya a ser que pida para dar unos recitales el Convento de San Francisco -maravilloso lugar donde hasta hace nada se celebraron los encuentros literarios- gane el PP y decidan que la cultura siempre tenga un precio.

La vuelta a Madrid ha sido pasada por agua, pero sin más problemas, y nos hemos traído, además de los cariños de la gente de La casa de la Sal, Luis y Josechu, que nos han mimado como siempre, en su hotel lleno de blancuras y caballos, y olores a bergamota y mejorana, y desayunos al amor de la lumbre, los afectos siempre curativos de mi nuestro gran Comendador.

Y entonces me acuerdo de Julia, a la que cada vez veo menos, y me entran unas ganas enormes de meterme en demandas y reclamaciones, porque estoy hasta los huevos de llorar siempre por pecados que no he cometido.

lunes, 31 de enero de 2011

4 In memoriam

¡Cómo pasa el tiempo. mierda, y cómo llega el olvido! O peor, la dejadez esa. Maldita sea. Se me acaba Enero y aunque casi todos los días me acuerdo de ti, Julio, hasta hoy no me he puesto a escribirte, a recordarte, a hablar contigo un poco. Que los otros no se acuerden de ti es otra cosa. Lo importante es que hasta ahora no lo he hecho. Y creo que es necesario. Muy necesario.

Me acuerdo mucho de tu manera de reír, de poca carcajada, con esos ojuelos tristes de niño al que han quitado su juguete preferido, y siempre moviendo la cabeza hacia atrás, lo que, si estábamos de pie, aún elevaba más tu metro noventaycinco. Te recuerdo en el coche, con el sillón hacia atrás, y las rodillas sobresaliendo a los lados del volante. Y esa manía de salir en las fotos allá, en la esquina, como sin darle importancia.

Hace ya dos años que te fuiste a conocer a mi amigo Juan, que se largó hace ocho. Y seguro que sois buenos amigos. Pero sigo echando mucho en falta esos ratos hablando de libros, de películas, de música, de ti y de mi. Y de lo alto que es el cielo en Castilla. Y de la tristeza que tienen todas las tumbas aztecas. Y, como tú decías, quizá aun no sea tarde para intentar arreglar algunas cosas.

A ver qué poema tuyo elijo....
Si, este viene bien.



CONTARÉ


No caerá el telón.
Nadie aplaudirá.
Y así dejaré de contar vuestras historias más tristes,
las del amor que no madruga.

Contaré cuando se apaguen vuestras llamas
y la vida que os quede sea el silencio que se esconde entre los dedos.

Contaré vuestras batallas,
y al final
saldré de este escenario en un solo de violín.

Julio Cesar Navarro / 2008


lunes, 17 de enero de 2011

0 Pornografía del yo 14

Queridos amigos:

Como ya sabéis y si no os lo recuerdo
este viernes 21 de Enero
de 2011 en el Ateneo
de Madrid, Calle del Prado nº 5, a eso
de las 10:30 de la noche, presento
mi último libro de versos.

Se titula, y no es ningún secreto
Harto de dar patadas a este bote”, los sonetos
que andaban dispersos,
editados los muchos y otros tantos inéditos,
los que me oís recitar entre copas, unos serios
y otros menos.

Lo ha publicado Marino González, austero
editor de La luna de Mérida, trabajador y bueno,
y ha resultado un libro estupendo.

Presentarán el acto Emilio Pascual, editor irredento,
David Torres, novelista dilecto,
y José Antonio Rodríguez, “O lobo”, que prologó el invento.
Y todo bajo los cuidados de Miguel Losada, que oficiará discreto.

Mi deseo
es que vinieseis todos, es un pequeño
esfuerzo.
Yo pondré todas las ganas por resultar ameno.
Nada más: muchas gracias. Jesús Urceloy. Laus deo.

viernes, 24 de diciembre de 2010

1 Otro epigrama

Epigrama contestando a cómo es
el pico del villancico

El pico de mi jaqueca
es pico menguado y flaco
pues de puro hipocondriaco
hipa mucho y poco peca,
y aunque le pique una peca
no peca el truhán tampoco.
Se parece al cuervo loco
el pico del villancico,
que al picar pero sin pico
pica pero pica poco.

Urceloy / Diciembre de 2010

miércoles, 22 de diciembre de 2010

2 Villancico anual

Décima – epigrama

para felicitar el 2011


Preso en constante pasión

en este país de ateos

que van a misa y de feos

triunfando en televisión,

siempre, con pobre intención

ofrezco mi villancico

anual a todos: No es rico,

con la crisis sólo asoma

en esta décima roma

un ojo y detrás, el pico.


Urceloy / diciembre de 2010

 

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