Me acuerdo mucho de tu manera de reír, de poca carcajada, con esos ojuelos tristes de niño al que han quitado su juguete preferido, y siempre moviendo la cabeza hacia atrás, lo que, si estábamos de pie, aún elevaba más tu metro noventaycinco. Te recuerdo en el coche, con el sillón hacia atrás, y las rodillas sobresaliendo a los lados del volante. Y esa manía de salir en las fotos allá, en la esquina, como sin darle importancia.
Hace ya dos años que te fuiste a conocer a mi amigo Juan, que se largó hace ocho. Y seguro que sois buenos amigos. Pero sigo echando mucho en falta esos ratos hablando de libros, de películas, de música, de ti y de mi. Y de lo alto que es el cielo en Castilla. Y de la tristeza que tienen todas las tumbas aztecas. Y, como tú decías, quizá aun no sea tarde para intentar arreglar algunas cosas.
A ver qué poema tuyo elijo....
Si, este viene bien.
CONTARÉ
No caerá el telón.
Nadie aplaudirá.
Y así dejaré de contar vuestras historias más tristes,
las del amor que no madruga.
Contaré cuando se apaguen vuestras llamas
y la vida que os quede sea el silencio que se esconde entre los dedos.
Contaré vuestras batallas,
y al final
saldré de este escenario en un solo de violín.
Julio Cesar Navarro / 2008
