martes, 31 de agosto de 2010
1 Crónicas de un ex fumador pensante I
martes, 24 de agosto de 2010
0 Pornomanía del yo 11 Lo de siempre
Con alguna diferencia -poca, reitero- cabe reseñar que a trancas y cagándome en todo lo bueno y lo malo logré subir a pie los Picos de Europa a la altura de Gamoneo, atravesar trochas y veredas y echando el bofe tras dos o cuatro horas de interminables cuestas, encuentros con vacas diseminadas a diestro y siniestro, piedras, piedras y piedras pa dejarse el alma en una sola caída llegar al ¡OOOOOOOOOOHHHHHHHHH! ¡QUÉ BONITO LAGO DE COVADONGA! que la verdad es bonito sí, de postal de esas, y mucha gente que ha hecho lo que hay que hacer: se han venido en el autobús, que por seis eurines te sube y te baja, y se están tomando la cervecita en el bar que tienen ahí arribita montao. ¡Oh, natura, sabia entre las sabias! Bueno, fuimos catorce o más, entre cuñaos y primos y amigos, y regresamos todos salvo tres (que nos volvimos en el citado autobús). El año que viene, una vez visto que he sido capaz de hacer el viaje de ida igual me atrevo a hacer también el regreso.
Y también que el día 15 presenté en Mortoares el libro que Manuel Vázquez llevaba escribiendo desde hace tres años bajo mis escasas sabidurias y malos consejos. Un libro homenaje a su viejo profesor de aldea y a aquellos tiempos tan llenos hoy de olvido. Emotiva la cosa. Mucha gente, mucha. Muchos recuerdos, muchas risas. Y volver a darle un abrazo a Maruxa, y a Guisande, y a Isabel y a Yitán, y a Arturo y a todos los de la aldea. Me han regalado un perro, casi una pulga, que enseguida ha hecho migas conmigo y que igual para Septiembre me traigo a casa. No levanta un palmo del suelo, es hembra y no tiene casi rabo: creo que voy a llamarle Baltasara.
Por otra parte informo que mi próximo libro se llamará definitivamente Harto de dar patadas a este bote. Es una selección de 90 sonetos que he escrito desde hace 25 años a hoy. Lleva un prólogo de José Antonio Rodríguez Álvarez "o Lobo", al que muchos conocéis y unas notas al final, bastante extensas, donde hablo de sus anécdotas y esas cosas. Lo edita Marino Gonzalez, en la colección De la Luna Libros, de Mérida. Ya he corregido pruebas. Espero que esté para Septiembre.
Ya solo me queda por decir que con el día de hoy llevo 44 días sin fumar.
viernes, 9 de julio de 2010
1 ¡Felicidades, poeta!
DIDÁCTICA EXPRESS
Vine lloviendo un sábado, según
mi madre. Después tíos y aquel Seat
negro. Días de párvulos. Mi padre
mordía, creo que hice lo que pude.
En el colegio solo me enseñaron
a conducir la vida con el ansia
de un kamikaze. Nunca se apostó
por mi. Dieron sardinas al sumiso.
Vas creciendo, más cursos, ellas hablan.
Al principio me daban igual, luego
cuando las necesitas saben irse.
Después pizzas, café de las exnovias,
sonreír de mentira y sobre todo
no tener sueños antes de dormir.
viernes, 25 de junio de 2010
0 Algunos poemas casi tristes 22
Demonización del arte
(soneto en tetrasílabos)
Para Pipe.
De estos versos
que hoy conjuro
desfiguro
sus anversos:
son dispersos,
y es seguro
que en lo oscuro
más perversos.
Su cadencia
no presencia
la distancia.
Y en esencia
sólo es ciencia
su fragancia.
urceloy / junio de 2010
miércoles, 16 de junio de 2010
1 Algunos poemas casi tristes 21
Redención por la música o esto tampoco es poesía
“No nos engañemos: Bach no escribió sus obras para pasar a la posteridad, sino para dar de comer a su familia.” Peré Bardagí
con la conciencia incómoda las dudas
poco estimables del conocimiento
aprendido tus pasos la ceguera
de tanto Pink concesión Floyd al trance
curricular y adulto Bach te espero
y te comento Wagner te desnudo
Albinoni te miento Kavalevsky
te adoro Mahler te arremeto Schoemberg
rompo Tchaikovsky finjo Bruckner piso
Scriabin voy Varese y doy Vivaldi
a todo el que patán se desconcierta
a quien renuncia a quien me mortifica
a quien desnuda el aria y se hace suite
a quien nos lleva al tango del proscenio
a todos los que Gerswhin se acojonan
ante la duda Holst que ha de ofenderte
Offenbach Shostakovich Ravel Falla
Alan Parsons The Beatles Jethro Tull
Mertens McKennitt Haydn Part Yes Copland
Perotín Arcadelt y el tiempo huído
y ahora ponme a satie siempre en minúscula
urceloy /junio de 2010
sábado, 5 de junio de 2010
2 Algunos poemas casi tristes 20
Otro don de la ebriedad
(soneto con monosílabos)
Para O Lobo
Pon
sin
fin
ron.
Con
ruin
gin
non.
Ten
buen
mal:
¡Ven
al
grial!
urceloy / junio de 2010
martes, 25 de mayo de 2010
3 Algunos poemas casi tristes 19
La creación del mundo
(Elegía)
cuando comenzó el aire
ya sabía contar embutir el pescado cuartear el vino
ya sabía los nombres de las cosas redes sábanas espejos
y en el nombre de Dios rezaba
apoyado en la amura de rodillas
por sus padres su novia
y un amigo de Rosas que le vino a explicar
el azar de las rayas de la mano
cuando comenzó el agua
supo de la existencia de las nubes
que cortan en rodajas los ojos del jaguar
supo de la nostalgia del insulto
cuando se ha de olvidar un cuerpo y otro
que ha de venir entre las líneas corvas
de la mano extendida
cuando surgió la tierra
desconectó su móvil dejó abiertas
la ventana que daba al jardincillo
la caja de cartón con la ropa ya usada
y sin pudor vistió su carne tibia
con el cíngulo amado y los caminos
de su mano y su astucia
cuando comenzó el fuego
libre desde la voz la patria el cristianismo
libre por la ventaja de olvidar
por su matriz inmaculada
desde la profesión del infinito
escuchó a Dios rugir entre sus manos
todo esto lo sabía
desde antes de su muerte
Julio César Navarro poeta Guadalajara
ascendió solo a los cielos pero antes
de desaparecer sopló un poco de polvo
que había entre sus manos
y creó el mundo
urceloy / mayo de 2010
lunes, 17 de mayo de 2010
4 Cuentos y baladas del viejo espacio 1
El relato del robot grasiento
Una nave comercial de la Confederación de Antarés, que hacía la ruta Antarés – Gildeon IV, tuvo que detenerse en la estación de tránsito Apogea por un pequeño problema de sobrealimentación. Los circuitos vectoriales de magaespacio estaban al rojo vivo: nada que no pudiera arreglarse con unas horas de descanso con los motores a cero. Una vez que estacionaron la nave, sus dos tripulantes, el piloto y el maquinista, bajaron a la cantina de la estación a pasar el tiempo. Apogea es una estación de tipo 5, ni buena ni mala, sus carburantes geosólidos no son gran cosa y el servicio que dan sus androides raya con lo habitual.
Cuando llevaban unas horas descansando y se acercaba el momento de retomar la marcha, uno de los robots de protocolo, que hasta entonces había estado en silencio sobre un pequeño charco de grasa, se les acercó y les dijo:
- Mi nombre es Fix, soy un robot de protocolo de novena generación pluviana. Pertenezco a la nave Doffler, de Asínor, en la confluencia externa de Gildeon. El comandante de mi nave tuvo que dejarme aquí por problemas arancelarios con el anterior gestor de la estación. Prometió volver a buscarme cuando la dirección cambiase. De eso hace ya nueve años y no ha vuelto. Sé que mis funciones están obsoletas y que necesito una buena revisión, pero me gustaría regresar junto a los míos. Mi carga de litio enriquecido se está acabando y no sé si veré otra generación. Según les he oído hablar sé que pasan cerca de mi planeta. No les pido que me acerquen a la superficie, sin embargo, ¿podrían dejarme en su exterior? Desde allí puedo enviar un mensaje para que alguien me recoja.
El maquinista, que era hombre de gran corazón, sin pensárselo dos veces contestó que no habría ningún problema. Efectivamente, dijo, su ruta pasaba cerca y además el proceso de proximidad, frenado y retropropulsión, del que hacía meses no hacia un test exhaustivo, le serviría a las mil maravillas a la hora de, en un futuro, pasar las pruebas de puesta a punto de la nave. Sin embargo, el piloto era de otra opinión.
- No te das cuenta – le dijo al maquinista- que estos robots siempre van perdiendo grasa. Aún peor, con que sólo rozasen una de las paredes de nuestra nave, las emisiones ultravioleta de sus cerebros microgénicos podrían alterar nuestro mecanismo de proyección bilateral. Es más, nuestras relaciones comerciales con Asínor están en su peor momento. Desde que sufrieron aquel macromaremoto de fuerza seis su economía ha caído en picado y no tienen un mal tornillo con que pagar siquiera un envío de piroxita. No hacemos ningún negocio con ello. Incluso si se enteran en la Confederación seremos el hazmerreír de toda la galaxia.
El maquinista le dijo que tenía razón, pero que en el fondo no les costaba nada acercar al olvidado robot a su casa.
- Además –dijo el maquinista- si le encerramos en el hangar de la basura a gravedad cero y luego lo soltamos con una eyección simple no tiene porqué tocar ninguna pared, y la grasa que suelte permanecerá siempre a su lado.
A regañadientes el piloto aceptó. Una vez llegados a las cercanías de Asínor, el maquinista comprobó los diversos mecanismos con un resultado más que satisfactorio, abrió el hangar de la basura y eyectó con toda limpieza al viejo robot al espacio. Durante unos segundos escucharon en la radio de corto alcance una pequeña sinfonía de ruidos y ondas bien temperadas con que el robot les mostró su agradecimiento. Después se hizo el silencio y siguieron su viaje hasta Gildeon IV, donde arribaron varios días después, sin ningún percance que reseñar en el cuaderno de bitácora.
Sin embargo el piloto no había dejado en ningún momento del viaje de amonestar al maquinista por su actitud. Y nada más tomar tierra en el espaciopuerto, sin esperar siquiera a la firma de entrega de material, salió corriendo hacia el salón de convenciones, donde sabía que su jefe comercial los esperaba, para contarle con todo lujo de detalles la historia del robot y el maquinista.
El jefe comercial, que era persona de pocas palabras y de una experiencia famosa en varios miles de parsecs a la redonda esperó pacientemente a la llegada del maquinista.
- A partir de hoy –les dijo- trabajaréis por separado. El maquinista podrá elegir siempre el vuelo y la nave que desee, y tú, piloto, sólo los viajes que yo te asignaré.
- ¿Porqué? – dijo el piloto, sabiendo que aquella decisión ponía un borrón en su hoja de servicios.
- Porque el maquinista, aunque en principio no sacó para nosotros beneficio alguno, cumplió su palabra y dejó al robot en Asínor. Tú, sin embargo, aún lo llevas encima, con toda su grasa cayendo sobre ti.
Urceloy / mayo de 2010
viernes, 7 de mayo de 2010
6 Pornomanía del yo 10
Y hablando de sonetos, así, por lo pronto, aquellos noctámbulos se entregaron a componerme entre todos un soneto express que coloco aquí mesmo, y agradezco y no dejo de maravillarme. Gracias a todos, a todos, a todos, a todos.
Todo 7 de mayo, dice el cuento
que entre haikus y tankas, bien pausado
el verso y su cadencia, deja helado
este Urceloy al Sol, incluso al viento.
Decidle que nos rime con pimiento
y que se suba presto a ese tejado,
y que el violín le suene derrocado
con el sombrero azul del barlovento.
Dadle una estilográfica romántica
siempre con alegría, y que el bigote
rompa con su nostalgia nigromántica.
Que la luz cambie, sufra y no se note
la costumbre feliz de la semántica
y el sortilegio cruel del estrambote.
lunes, 3 de mayo de 2010
2 Antología personal 7
Taneda Santoka
Akikaze aruite mo aruite mo
(A-ki-ka-zea-ru-i-te moa-ru-i-te mo)
Viento de otoño.
Da igual cuánto camine.
lunes, 26 de abril de 2010
1 Algunos poemas casi tristes 18
para Marisol
A veces, al buscarte entre los libros
que pueblan esta casa, no te encuentro:
miro entre los estantes una vez
y otra más. Un millón. Hasta me aburro
de mi torpe memoria. Desde el lado
misterioso y sensual de aquel espejo
que hay junto a la entrada, veo a un tipo
igual que yo, que se sonríe. Él guarda
el secreto rincón donde te esconde
de mi búsqueda loca y sin objeto.
Sin embargo sucede que unos días
después llegas a casa, y cuando busco
ya estás aquí. Rebosa cada cuarto
con tu sonrisa abierta, y el sujeto
ese que vive al otro lado pone
cara de circuntancias si le miro.
(Pero es buena persona, me recuerda
alguien que ya conozco vagamente.
Tendré que investigarlo). Tú me llamas
desde un estante, y en silencio indago
el lugar de tu voz. Te veo. Caminan
mis manos por tu piel, abro tus páginas
y me sumerjo en ti. Y cada lunes
finjo que te has marchado y no te encuentro.
urceloy / 2010
miércoles, 21 de abril de 2010
0 Antología personal 6
El conde, mi señor, se fue a Napoles;
el duque, mi señor, se fue a Francía;
príncipes, buen viaje, que este día
pesadumbre daré a unos caracoles.
Como sobran tan doctos españoles
a ninguno ofrecí la Musa mía;
a un pobre albergue, sí, de Andalucía
que ha resistido a grandes, digo Soles.
Con pocos libros libres (libres digo
de expurgaciones) paso y me paseo,
ya que el tiempo me pasa como higo.
No espero en mi verdad lo que no creo;
espero en mi conciencia lo que digo,
mi salvación, que es lo que más deseo.
domingo, 18 de abril de 2010
3 Algunos poemas casi tristes 17
Locus amoenus
Villa de San Segundo, Salvatierra,
León, Santurce, Santander, Logroño,
Fresno de Formigal, Vendrell, Gijón,
Criptana, Tomelloso, Azir, Sevilla,
Cadalso de los Vidrios, Eugui, Soto
de Sajambre, Las Hurdes, Fuentebuena,
Béjar, Ávila, Burgos, Amavida,
Hervás, La Luz, Motril, Carrión, Mortoares,
Santibañez de Tormes, Robrigordo,
Puerto de Santa Cruz, Yepes, Castuera,
Zaragoza, Real de San Andrés,
Calatorao, Calatayud, Arnedo,
Faro, Ayamonte, Onís, Vega del Segre,
Machocano, Getafe, Salvadiós,
y más al norte Noientendelsau,
München, Ansbach, Ginebra, Passau, Freissing,
Markóbendorff, Dachau, Inssbruk, y muchas
donde lloré, reí, canté, hice el tonto,
amé… Pero de todas hoy me quedo
(qué inútil la nobleza de los sitios)
con la esquina de Algodre con Alfaro,
Carabanchel, Madrid, 12 de Julio
y la pedrada que me dio Manolo
en milnovecientossetentaydós.
urceloy, 2010
domingo, 11 de abril de 2010
0 Algunos poemas casi tristes 16
Salmo 18 (Los libros)
Se sabe de los libros,
cuando la tarde es breve y la luz pasa
vertical, que se leen con dulzura
como si de un tratado,
una alianza de paz, un beso inoportuno
fueran: mano y libro un hombre
y otro hombre que nos mira, al que miramos.
Se dice que responden
a una llamada ingenua o imperiosa,
que gustan con el trato, pero
no agitan las palabras, ni se ponen
a brincar al sonido de las llaves
en la puerta: que de vez en vez
abandonan la casa para nunca
más, en los brazos de otros hombres,
que no alborotan, que no son, que nunca sufren.
Hay manos en las noches,
como cortinas y encajes de un sexo
distraído, que buscan en sus páginas
restos de algún adiós: se sabe
de los libros que se dejan
besar, tocar, amar como los cuerpos,
que son cuerpos -me dicen- de otros hombres,
que definen su sexo según sea
el lector y la historia y su contorno.
Me digo que no sé qué son los libros:
hablo para mi muerte y mis amigos
muertos: pido al viejo
hacedor de las cosas
el milagro de vernos reunidos
otra vez: en un carro,
en una cripta, en un baúl, en una hoguera.
Que una mano inexperta o imperiosa
nos pida la palabra, y así hagamos
un nuevo contertulio: nos describa
su rostro y le miremos y nos lea.
Jesús Urceloy
sábado, 10 de abril de 2010
2 Antología personal 5
Juan de la Cruz
La noche oscura
Canciones del alma que se goza de haber llegado al alto estado de la perfección, que es la unión con Dios, por el camino de la negación espiritual.
En una noche oscura,
con ansias en amores inflamada,
(¡oh dichosa ventura!)
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.
A oscuras y segura,
por la secreta escala disfrazada,
(¡oh dichosa ventura!)
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.
En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz ni guía
sino la que en el corazón ardía.
Aquésta me guïaba
más cierta que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.
¡Oh noche que guiaste!,
¡oh noche amable más que el alborada!,
¡oh noche que juntaste
amado con amada,
amada en el amado transformada!
En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.
El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.
Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el amado,
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.
miércoles, 7 de abril de 2010
1 Antología personal 4
Arturo razona sobre un tema anónimo oriental
“No confundas, jinete, el galopar del caballo
con los latidos de tu corazón”
Anónimo
Acusado por ciertos caballeros
de alguna negligencia, de asistir
poco a las justas, de no renovar
las leyes en la Tabla, repetirme
en los discursos, y lo que es peor,
con los mismos ejemplos, o contar
los mismos chistes en todas las fiestas,
de no promocionar en otros reinos
la cortesía de los esforzados
o la destreza de los más valientes,
según me dicen hacen los monarcas
de allende mis fronteras, que he llegado
al extremo impensable de pedir
perdón por cada vaso que se rompe,
según algunas damas llorar mucho
y asumir como propia mi vergüenza,
convicto y desarmado compadezco
ante este tribunal. Y por primera
vez en mi vida me declaro triste,
torpe, inservible, inútil e inocente.
En mi descargo añadiré ante aquellos
que me juzgan ahora, la alegría,
la humildad y la fama y el amor,
que Camelot honró bajo mi nombre.
Y que muy lejos
de aceptar veredictos me pronuncio
en rebeldía y ser
exactamente igual, hora tras hora,
a como he sido siempre. A fin de cuentas
estas voces deudoras con el tiempo
tienden a enmascararse en el olvido.
Aunque sus versos se confundan hoy
con los latidos de mi corazón.
martes, 30 de marzo de 2010
3 Antología personal 3
Catulo
Vivamus, mea Lesbia.
Viuamus, mea Lesbia, atque amemus,
rumoresque senum seueriorum
omnes unius aestimemus assis.
Soles occidere et redire possunt:
nobis, cum semel occidit breuis lux,
nox est perpetua una dormienda.
Da mi basia mille, deinde centum,
dein mille altera, dein secunda centum,
deinde usque altera mille, deinde centum.
Dein, cum milia multa fecerimus,
conturbabimus illa, ne sciamus,
aut nequis malus inuidere possit,
cum tantum sciat esse basiorum.
Vivamos, amor mío. Aún más, amemos.
Que los viejos se callen, sus palabras
no valen ni un mal euro todas juntas.
El sol sale y se pone, que a nosotros
nos importe muy poco su luz breve
mientras la noche entera celebremos.
Ahora dame mil besos, cien más tarde,
luego otros mil, de nuevo un centenar,
mil otra vez, y luego otra centena.
Después, cuando sumemos muchos miles
y perdamos la cuenta alegremente,
que el envidioso nunca sepa cuántos
sumamos al total de nuestros besos.
(trad. de Jesús Urceloy)
lunes, 29 de marzo de 2010
2 Antología personal 2
Anónimo
Romance del Conde Arnaldos
¡Quién oviera tal ventura
sobre las aguas del mar
como la hubo el conde Arnaldos
la mañana de San Juan!
Con un falcón en la mano
la caza iba a cazar,
vio venir una galera
que a tierra quiere llegar.
Las velas traía de seda,
la jarcia en un cendal,
marinero que la manda
viene diciendo un cantar
que la mar facía en calma,
los vientos hace amainar,
los peces que andan nel hondo,
nel mastel los faz posar.
Allí fabló el conde Arnaldos,
bien oiréis lo que dirá:
Por Dios os ruego, marinero,
dígasme ora este cantar.
Respondióle el marinero,
tal respuesta le fue a dar:
Yo no digo esta canción
sino a quien conmigo va.
sábado, 27 de marzo de 2010
1 Antología personal 1
Viaje al Parnaso, Cap IV vs. 1-45
Suele la indignación componer versos,
pero si el indignado es algún tonto,
ellos tendrán su todo de perversos.
De mi yo no se mas, sino que pronto
me hallé para dezir en tercia rima,
lo que no dixo el desterrado a Ponto.
Y assi le dixe a Delio: «no se estima,
señor, del vulgo vano el que te sigue
y al árbol sacro del laurel se arrima.
»La embidia y la ignorancia le persigue,
y assi, embidiado siempre y perseguido,
el bien que espera por jamas consigue.
»Yo corté con mi ingenio aquel vestido,
con que al mundo la hermosa Galatea
salio para librarse del olvido.
»Soy por quien La Confusa, nada fea,
pareció en los teatros admirable,
si esto a su fama es justo se le crea.
»Yo, con estilo en parte razonable,
he compuesto comedias que, en su tiempo,
Tuvieron de lo grave y de lo afable.
»Yo he dado en Don Quixote passatiempo
al pecho melancólico y mohino,
en qualquiera sazón, en todo tiempo.
»Yo he abierto en mis Novelas un camino,
por do la lengua castellana puede
mostrar con propíedad un desatino.
»Yo soy aquel que en la invención excede
a muchos, y, al que falta en esta parte,
es fuerça que su fama falta quede.
»Desde mis tiernos años amé el arte
dulce de la agradable poesía,
y en ella procuré siempre agradarte.
»Nunca voló la pluma humílde mía
por la región satírica, baxeza
que a infames premios y desgracias guia.
»Yo el soneto compuse que assi empieça,
por honra principal de mis escritos:
Boto a Dios que me espanta esta grandeza.
»Yo he compuesto romanzes infinitos,
y el de los zelos es aquel que estimo,
entre otros, que los tengo por malditos.
»Por esto me congoxo, y me lastimo
de verme solo en pie, sin que se aplique
árbol que me conceda algún arrimo.
lunes, 22 de marzo de 2010
2 Algunos poemas casi tristes 15
Pequeña Berceuse para los que lloran
y al llegar a la casa abrir la puerta
subir los escalones mirar alto
descubrió que los ojos le sangraban
quiso mirar pero era sangre inútil
sangre que olfatearan los mastines
que usara un pintor ciego para huir
que en la boca goteando boca abierta
fuera música siempre y soledad
alguien cerró un postigo con violencia
un frenazo sonó un perro ladraba
la sombra que su cuerpo recorría
pugnaba por amar cuerpos de estrellas
luces que a nadie importan fue tan tarde
que no llegar hubiera sido injusto
todos somos culpables de tu infancia
aquí te esperan el dolor y el miedo
tu sangre es bienvenida te esperamos
hay un jergón para tu boca amante
un canasto con flores desahuciadas
agua y vino el sabor de unas cerezas
el calor de un abrazo una canción
abre la puerta amigo entra en la casa
© Jesús Urceloy / 2010
Nota: Este poema, con la única variante de su puntuación ortográfica, fue publicado en octobre de 1997 en la revista Ariadna-rc.com, y estaba dedicado a Álvaro Muñoz Robledano.
