viernes, 31 de julio de 2009

3 Pornomanía del yo 5 o Las intrépidas aventuras de un poeta en vacaciones 1

Siempre he pensado que, salvo para cazar ballenas con arco o conquistar el Polo, hacer un diario es una tontería y que a nadie le importan las aburridas experiencias de un propio, amén si lleva la agitada existencia de un poeta moderno: Del sofá al verso y ocho horas después, de ese verso, habitualmente tachado, al sofá.

Sólo dos veces he llevado un diario: Durante dos meses, hacia 1986,en Passau, Alemania,y a tres bandas, hace dos años, en un viaje loco a Portugal que hice con los señores Cuesta y Rómar. Ambos son impublicables. O no.

Hoy comienzo mis vacaciones. A las 11:00 salgo para Oviedo y de allí a Benia de Onís, Asturias. Después solo tengo claro que el día 1 de Septiembre tengo que estar dando clases de nuevo en Madrid. A ver si me impongo a mí mismo y escribo todos los días algo, por ejemplo: Las intrépidas aventuras de un poeta en vacaciones. Es una sandez de título, y por eso me gusta.

Hala. A ver qué.

Besos a todos.

miércoles, 29 de julio de 2009

1 Teatro Hiperbreve 10 Familia

A fuerza de hacer el vago ocurre que de oca a oca obrilla toca. Pero esta es divertida. A ver si mañana hago algo.


FAMILIA
Para Juan Manuel Navas

EL PADRE / LA MADRE / LA HIJA / EL JOVEN

Una cama. En ella, cubiertos por las sábanas, una pareja joven fornica. Se escucha lejano sonido de llaves. Se abre la puerta de la habitación y aparece EL PADRE. Los amantes no se dan cuenta. EL PADRE se desviste hasta quedar en ropa interior y se mete en la cama.

EL JOVEN: (Notando la presencia de EL PADRE) Pe... pero qué hace usted.
LA HIJA: (Conciliadora) Déjalo: es mi padre.
EL JOVEN: Tu... ¿Tu padre?
LA HIJA: Sí. Vendrá cansado. Tendrá sueño. Déjale. (Cariñosa) Anda, sigue.
EL JOVEN: Pero yo así no puedo seguir.
LA HIJA: No seas tonto. No nos va a molestar. ¿Verdad que no, papá?
EL PADRE: No.
LA HIJA: Nunca ha podido dormir solo.
EL PADRE: No os preocupéis por mí, cojo el sueño enseguida.
LA HIJA: Venga, tócame otra vez las tetas.
EL PADRE: (Con voz muy adormilada) ¿Ve usted? Ya me duermo.
LA HIJA: Además no ronca. Y es como una estufita. ¡Huy, qué flojita se te ha quedado! A ver si lo podemos arreglar...

LA HIJA desaparece bajo las sábanas. EL JOVEN comienza a emitir ruiditos gozosos. Tras unos instantes se vuelve a escuchar ruido de llaves, se abre la puerta y entra LA MADRE, que se desviste hasta quedar en combinación, y se introduce en el lecho. EL JOVEN se queda traspuesto, mirándola.

LA MADRE: No hagáis mucho ruido. Papá tiene el sueño muy delicado.

Oscuro.

miércoles, 22 de julio de 2009

0 Teatro Hiperbreve 9 Cast(r)ing

Casi se me olvida que se hace hoy miércoles y toca obrilla teatral. Y como mañana me levanto pronto, que tengo que terminar de corregir un poemario, enviar los deberes del curso de poesía estival, empaparme un poco más de Miguel Hernández, sacar un billete de tren para Oviedo, darle un mimo grandote a la Marisolilla, que se me va a Onís, escribir un prólogo y enviar a Pipe un lbro de relatos de la encantadora gente de mi curso anual de narrativa, previamente corregido de erratas, y algo más que se me olvida, pero ya veré, os dejo. Uff.



CAST(r)ING

Para Luis Felipe Comendador


LA VOZ / LA MODELO

Centro escena silla alta de bar. Al lado un taburete bajo. Sobre él un libro. Un sólo foco.

LA VOZ: Por favor, la siguiente.

Aparece LA MODELO. Desnuda. Antifaz y sandalias planas. Manos esposadas por delante.

LA MODELO: ¿Así está bien?
LA VOZ: Muy bien. Ponga un pie en el taburete y descálcese.
LA MODELO: (Obedeciendo) Ya está.
LA VOZ: Ahora el otro pie.
LA MODELO: (Obedeciendo) Ya está.
LA VOZ: Estupendo. Coja el libro del taburete y con él, bien firme, pase sus pies entre las manos hasta dejar los grilletes a su espalda.
LA MODELO: (Con cierta dificultad) Ya está.
LA VOZ: Bien. Ahora siéntese en la silla alta.

LA MODELO hace ademán de sentarse cara al público.

LA VOZ: No, no: así no, al revés.
LA MODELO: (Obedeciendo) Ya está.
LA VOZ: Ahora preste mucha atención. Es importantísimo. Debe echar sus pies hacia atrás lo más que pueda.
LA MODELO: (Obedeciendo) Ya está.
LA VOZ: Ahora mantenga esa postura unos segundos y recite lentamente su papel, por favor.
LA MODELO: (Cuenta lentamente hasta tres y dice, recalcando las sílabas) Mi – er – da.

Oscuridad.

martes, 21 de julio de 2009

1 Pornomanía del yo 4

Desde que dejé de usar bigote, un bigote falaz y aventurero, de mucha prosapia y relumbrón, que me hacía oriundo de algún paisaje de Ribera o descendiente de conductor de guagua, el globo se ha dedicado a dar tantas vueltas que los hipocampos visten de azul gongorino y las madreselvas huelen a pez escamado y filosofía naturista. Yo me he ido levantando cada amanecer con ganas de madurar un poco, liar cigarrillos y beber cerveza, con acciones de obra pero no de pensamiento, pues quien piensa en ayunas lo ve todo sobrenatural y adjetivo y quien rompe con su bostezo pasadas las doce del mediodía ha de palparse antes la cara no vaya a ser que se sea otro, por ejemplo Sir Thomas Addison, arzobispo de Canterbury allá por el año 1365, y tenga que proclamar como buena alguna medida contra la verdadera fe, como arrodillar sólo una pierna ante la presencia de cualquier novicia de Southampton. Después, según el día se acicala y se impelen los deberes de todo nacido de mujer, como sortear los vados en las carreras ecuestres o comprar aditivos para la conservación del equinoccio, a uno le van convergiendo ideas de dudosa materialidad -hacerse político extremeño, ingresar en la tuna compostelana- mientras el estómago va eligiendo si morir de inanición o tomarse un caldito frío, vulgo gazpacho. Sabiendo que el condumio vendrá guarnecido por una lubina próspera y de orden intelectual, nada me consuela tanto como el paseo a sol abierto ante la siesta protectora: cantan los árboles su perfectum omnia y las hojas del geranio, bobaliconas de por sí, pero atentas, proclaman con su bobez las brisas estivales. Llega la tarde tardía, son las ocho, y entre que la alpargata encuentra al pie y el zumo de limón la glotis, bien pueden dejarse pasar dos horas de mastuerzo al dril o al lobo, amigo lobo, gallego sin provincia, feliz estepario. Lo redundante no calma lo mayúsculo. Pierden las tundras, ganaremos el don del almanaque: seremos luces antes del paseo. La nocturnidad será tu casa.

Desde que dejé de usar bigote las hijas de los poetas no quieren viajar con sus padres de vacaciones, con sus padres masculinos, se entiende, o no se entiende, y los poetas, haciendo corro, se pasan la cachiporra entre sus manos, esperando que alguno tenga la suerte de agachar la cabeza, aunque sea para no llorar.

miércoles, 15 de julio de 2009

0 Tratado de urcelologia 14

Quien vive con poco no suele soñar con mucho.

Se olvidan antes las cosas que insisten que recuerdes.

Me gustan más las canciones que acaban en chin-pun.

Es preferible vivir pobre y contento que rico y triste.

Últimamente me siento más en el retrete a pensar.

Es curioso: todos mis amigos escriben de puta madre.

Cuando estoy solo lloro menos, pero mucho peor.

Me hace triste saber que tengo amigos que casi no me leen.

Estoy harto de decirle en mis olvidos que la amo.

Aprended de memoria un poema y recitádselo a vuestra sombra.

1 Teatro Hiperbreve 8 Eternidad

Con eso de andarme de congreso en congreso cada fin de semana voy llevando algo descuidado el blog, y parece que sólo me va a dar tiempo de poner las obrillas estas, que tanto consuelo y afición dan a unos y, por contra, alguna aprensión -siempre bienintencionada- a otros. Como soy persona de palabra y me gusta cumplir en cuánto puedo mis compromisos, ahí va otra, con su poco de gótico y rómántico.


ETERNIDAD

Para Rafael Pérez Castells

LA MUJER / ANDRÉS

Habitación. Cama. Semioscuridad. LA MUJER, en la cama, sufre una difícil pesadilla. Se yergue gritando.

MUJER: ¡Andrés!, ¡Andrés!

Se da cuenta de algo y repite, pero sosegadamente.

MUJER: Andrés...

Andrés entra por la puerta. Viste traje de novio.

ANDRÉS: Aquí estoy. ¿Por qué gritabas?
MUJER: Estabas muerto y te abrazaba.
ANDRÉS: Es verdad.
MUJER: Y tú no respondías, estabas muy frío.
ANDRÉS: No. No es así. Ven que te abrace.

ANDRÉS y LA MUJER se abrazan. Al poco, con suavidad, ANDRÉS empuja a LA MUJER entre las sábanas, arropándola.

ANDRÉS: Ahora duerme. (La besa con dulzura)
MUJER: Eres un ángel.
ANDRÉS: Sí.

ANDRÉS sale del cuarto apagando la luz.

miércoles, 8 de julio de 2009

2 Teatro Hiperbreve 7

De retorno de los misterios bejaranos y las buenas calorías tomelloseras, que podrían dar algo que hablar en mi otra hoja, quí lo sa, retorno al teatrillo con una aventura de cohetes y que no deja de ser un homenaje a mi amado Lem. Así les guste.


7. Ciencia Fricción

Para Álvaro Muñoz Robledano

EL COSMONAUTA / UNA MUJER DESNUDA / UN HOMBRE DESNUDO

Mesa. A ambos lados EL HOMBRE y LA MUJER. Se miran a los ojos. Se cogen las manos. Del techo desciende EL COSMONAUTA vestido de lo propio, escafandra incluida. Llega al suelo y da una vuelta completa a la mesa. El HOMBRE y LA MUJER se rozan las mejillas, se acarician el rostro y el cuello. EL COSMONAUTA en un lateral intenta quitarse el casco, pero no puede. EL HOMBRE y LA MUJER ya andan por los pechos. EL COSMONAUTA sigue erre que erre, pero nada. EL HOMBRE y LA MUJER juegan con los pies bajo la mesa. A la fuerza, pues no lo desea, el COSMONAUTA es izado hacia el techo, siempre intentando quitarse el casco. Cuando ha desaparecido del todo EL HOMBRE y LA MUJER vuelven a la situación inicial. Entonces el casco de COSMONAUTA cae desde el cielo, estrellándose sobre la mesa. EL HOMBRE y LA MUJER serios, muy serios se miran.

EL HOMBRE DESNUDO: Tarde.
LA MUJER DESNUDA: Como siempre.

Ambos hacen ademán de mirar hacia arriba. En ese instante vuelve la oscuridad.

jueves, 2 de julio de 2009

Hace tiempo que ya ni me pide que le haga un poema, yo le digo que las cosas no salen así, de golpe, sino parecido, y que a los poetas lo que nos viene bien es que nos digan, como Violante le dijo a Lope, lo que tienen que hacer. Cuando me hacen un encargo escribo estupendamente, cuando debo fiarme de mi propia musa tardo semanasañosdías en hacer nada. También me apetecía hacer un soneto en linea clara, aunque me sigue gustando jugar, aunque sea un poquito, con la irracionalidad.


porque me vienen grandes los zapatos
porque me agreden las mañanas frías
porque me gusta desnudarla a ratos
y verla cómo duerme algunos días

porque quiere cambiarme los retratos
poner en orden las estanterías
y ocultar sin tardanza algunos datos
que endulzan poco nuestras biografías

porque no sirve ya la lavadora
porque hay tantos sombreros como abrigos
porque en áfrica aún quedan elefantes

porque me besa cuando da la aurora
y me cuelga si quedo con amigos
porque existe un después después del antes


urceloy / julio de 2009


miércoles, 1 de julio de 2009

3 Teatro Hiperbreve 6 Amor Patrio

De todas las obrillas de teatro que llevo escritas -aún no he llegado, aunque me acerco al ecuador- esta es la más difícil que se me ha hecho a la escritura, y probablemente la que más veces he variado. Tal vez sea por su forzada sencillez. O porque en mi familia sólo hubo desertores.


6. Amor Patrio

Para Pedro Díaz del Castillo

El Teniente / El Sargento

Mesa. Papeles. Pulcritud. Expedientes. Sentado, el Teniente. Firmes, el sargento.

El Teniente: ¿Nombre?
El Sargento: Marcos Atilio Fernández, sargento de infantería, batallón 13, cota 21, señor.
El Teniente: ¿Profesión?
El Sargento: (Dudando) ¿Estudiante? (Sin dudas) ¡Soldado, señor!
El Teniente: ¿En qué quedamos?, ¿Estudiante o soldado?
El Sargento: Soldado, señor.
El Teniente: ¿Ha dicho cota 21... ? A ver... Sí, aquí está. Su licencia, salario, carta de recomendación y medalla al mérito. Para ti la guerra ha terminado. Que tengas suerte.
El Sargento: Pero... acabo de llegar.
El Teniente: No hay peros.
El Sargento: ¡No he disparado un sólo tiro!
El Teniente: Órdenes son órdenes.
El Sargento: ¡Papá!
El Teniente: Retírese.

El sargento de infantería duda, no quiere salir, se vuelve y se encara al teniente de intendencia. Este último desenfunda un revolver y dispara al aire. El soldado, más que retirarse, huye.

El Teniente: ¡Mierda de familia!

Silencio. Oscuridad, telón.

sábado, 27 de junio de 2009

2 Tratado de urcelologia 13

Tras los desaires del amor queda siempre un airecillo que da asco.

Todos somos raros, incluso el lunes.

Cuando digo la verdad me dejan colgado a mitad del discurso.

Cuando se rían de ti que sea por una buena gracia.

Fiate más de quien te desprecia que de quien te usa.

Quien te quiera cambiar tiene miedo de cambiar por sí mismo.

Hoy me han enseñado algo importante, pero no sé qué.

Mata plantas y riega moscas.

Mucha música no suena bien ni pasada por agua.

A quien más molesta la sinceridad es a quien la pide.

miércoles, 24 de junio de 2009

1 Teatro Hiperbreve 5 Tocando fondo

Noche, último miércoles de Junio, acabo de regar las plantas. Ahora, otra obrita más.


5. Tocando Fondo
Para Luis Felipe Barrio

Tres voces de operarios de mantenimiento / El Cantautor

Un foco ilumina al Cantautor, sobre un taburete, afinando la guitarra. El resto sombra. Se escucha un martilleo insistente acabado en un golpe seco y un !Ay!.

Voz 1: ¿Ya?
Voz 2: No.

Sigue el martilleo insistente acabado en otro golpe seco y otro !Ay!.

Voz 1: ¿Ya?
Voz 2: Sí.

Voces de esfuerzo, como si levantaran entre los dos un peso sobrehumano.

Voz 1: No apartes la escalera, joder.
Voz 2: Se me cae, se me cae, se me cae...!

Brutal, enérgico, terrible cae el pesadísimo objeto.

Voz 3: ¿Se puede saber qué coño estáis haciendo?
Voz 2: Nada, joder, nada. Déjanos en paz.
Voz 3: ¿Pero os ha pasado algo?
Voz 1: Nada, nada. Anda, vámonos.

El cantautor, que a todo esto no ha prestado la más mínima atención, se levanta del taburete tras comprobar la afinación perfecta de su instrumento. Y sin mediar palabra destroza la guitarra contra el taburete.

Oscuridad. Se sigue oyendo un poco más el proceso destructivo. Después silencio. Silencio. Silencio.

viernes, 19 de junio de 2009

3 Mea culpisima culpa

De repente me doy cuenta que no he felicitado el cumpleaños a Jesús, a Antonio, a Ana...
De repente me doy cuenta que no contesto a casi nadie en el blog.
De repente me doy cuenta que no escribo, o que no escribo todo lo que pienso, o que no pienso todo lo que escribo.

Perdón.
Mea culpa.
Soy así.

Y a veces lo siento y otras me gustaría meterme en la cama de todos mis amigos y de todas mis amigas y todo el mundo que quisiera mi voz y leerles en voz alta un cuento para que se durmieran.

Como de vez en cuando lo hago con mi amada.
Como todas las noches lo hago conmigo mismo.

Porque dormimos para no morir.

Son las diez de la mañana.
Y me duele mucho la cabeza.
Y me voy a contar un cuento.
A ver si duermo un poco.

Sólo eso

miércoles, 17 de junio de 2009

0 Teatro Hiperbreve 4 Ring

Se pregunta O lobo cuándo duermo. También yo. Alla va otra obrita.

4. Ring
Para Román Piña
El Boxeador

Del centro de escena cuelga el saco, sobre él un foco. Sale el boxeador. Guantes. Bata. Mira con detenimiento el saco. Lo palpa, lo huele, lo acaricia. Se quita la bata, que deja en el suelo con auténtico mimo. Comienza a bailar ante el saco. Le lanza un tímido golpe. Luego otro más fuerte, más y más: lo zarandea, lo amilana, lo aniquila. Durante la sesión se le van cayendo al boxeador un guante, luego otro, las botas y el calzón, quedando sólo con el slip. Prosigue su danza pero comprueba que el slip no cae. Salta, se encabrita, se roza con el saco, pero nada: no cae. Cansado, enfadado, muy molesto detiene el entrenamiento y mirando al público se lo quita con las manos, arrojándolo al patio de butacas. Reposa, se calma, recoge la bata y se la cuelga del brazo, con mucho amor. Antes de irse, mira al público y encogiéndose de hombros les dice con complicidad:

El Boxeador: Ya está.

Oscuridad o telón.

domingo, 14 de junio de 2009

1 Áurea urcélica retórica 6

Antisoneto: Poema que toma del soneto sólo su esctuctura estrófica, es decir dos cuartetos y dos tercetos, dejando rimas y medida a gusto del escritor. Por lo tanto, en su sentido estricto todo aquel soneto que no obedece la norma petrarquiana debería llamarse antisoneto. Y no me parece mal, qué leches, a ver cuánto poeta que presume de sonetos haría al menos uno en condiciones.

Norma petrarquiana: Dos cuatetos y dos tercetos encadenados, (ABBA ABBA CDC DCD) en versos de once de acentuación predominante en sexta sílaba (-----´-----), y rima en consonante pura obligada, procurando -salvo en acrósticos- no hacer sinalefa interversal ni rima doble.

Rima consonante pura: Cuando entre dos o más palabras rimadas los fonemas son exactos a partir de la última vocal acentuada incluida: (rota / gota) y no (rota / gotas) que sería impura.

Sinalefa interversal: Cuando la última palabra del verso acaba en vocal y la primera del siguiente verso comienza en vocal.

La sinalefa interversal sucede
entre dos versos como aquí se explica

Rima doble: La rima doble ocurre cuando se produce rima asonante y consonante en una estrofa al mismo tiempo:

Tu poema rima con ganas
cuando lo lees, desatas
sonidos como mil latas
resonando o mil campanas.

En consonante riman 1º con 4º y 2º con 3º, (ABBA) pero en asonante riman todos (AAAA)


Ejemplo de soneto petrarquiano

Soneto a través del sueño

Soñé contigo anoche. Me decías
en el sueño que tú también soñabas
conmigo. Y en tu móvil que no estabas
para nadie durmiendo. Y que hace días

en otro sueño casi conseguías
entrar en mí, y también te puse trabas:
¿Quién es usted? – te dije. Y que te dabas
la vuelta. Y que después me maldecías.

Y ayer los dos, pasados los albores
que limpian con su luz los negros pozos
de la vigilia, el tedio y los horrores

nos hallamos, tan prófugos de esbozos,
en un jardín bendito de amadores,
rendidos tras los sueños y los gozos.

urceloy / 2005



Ejemplo de antisoneto

Antisoneto francés

todo pasó como pudo ser
ella cogió su bolso y él se fue
tras los cristales el café
daba noticias de León Carriere

las manos se aguardaban y los pies
ni eran reflejo de ella ni eran de él
por la radio gustándose Mirelle
Matieu cantaba j’attendrai

la calle un cigarrillo aquí fue
pasado a la cuchilla Robespierre
los perros nunca ladran en francés

ella miró hacia atrás había un papel
en el suelo después
su número una calle en La Villette


urceloy / junio de 2009
PS GORDA: Por cierto, y dado que el Rómar sigue empeñado en su procrastinación irredenta, al final he caído y rompiendo el veto que me había autoimpuesto he vuelto a reactivar la otra página en que participo, es decir: Nadie nos toca los huevos, que aparece pinchando aquí al lado en Anestesistas Urceloy - Rómar. Ya está

viernes, 12 de junio de 2009

2 Tratado de urcelologia 12

Cuanto mayor me hago sé menos de qué me río.

El verano cansa más que la nostalgia.

De tobillos para abajo mi amada se parece a Dios.

¿Porqué hay modelos que cuando se fotografían desnudas parecen estar cagándose en tu padre?

Los ojos de las estatuas contradicen la originalidad del pensamiento.

Estoy de acuerdo. No se debe fumar en sitios púbicos.

Lo peor de un concierto es que el público venga desafinado.

No sólo se debe llorar al final.

A los sonetistas malos se les castiga con estrambote.

El que ronca está cantando en sueños.

miércoles, 10 de junio de 2009

3 Teatro Hiperbreve 3 El Alpinista

La verdad es que estoy muy contento. Desde 2004, tal vez cansado y aburrido por la falta absoluta de interés de algunos gestores teatrales, no escribía ninguna de estas pequeñas obritas. Sin embargo la animosidad y el abrazo de varios amigos y lectores, desde que me ha dado por sacarlas de nuevo a la luz, me han dado energías suficientes para corregirlas e idear nuevas.

Hasta ahora las estaba disponiendo según las había escrito originalmente, de la más antigua a la más moderna, pero he decidido saltarme mi protocolo y ofreceros la última, terminada ayer mismo, y en la que llevaba trabajando un par de semanas. Se la quiero dedicar a mi buen amigo José Antonio, también llamado O Lobo, que acaba de cumplir años, y en cuya gracia y ternura se demuestra que hay muy buena cosecha en nuestra generación.


3. Alpinista
Para O Lobo

El Alpinista / Un Operario

Marcha circense. Sale el Alpinista vestido de alpinista a la antigua tocado con boina. Al llegar al centro de escena saluda al público. La música se detiene y suena un redoble de tambor que cesa cuando aparece volando un envoltorio que con aparatosidad el Alpinista coge al vuelo. Deshace el envoltorio que resulta ser un gorro de cocinero. Se quita la boina, que guarda en un bolsillo, y se pone el gorro de cocina. Suena un tat-chaaaaan circense.

El Alpinista: (Alzando los brazos y contentísimo) ¡Olé!

Vuelve a sonar el redoble. Sale volando un taburete. Lo coge al vuelo. Lo coloca en el suelo y con aparatosidad y elegancia se sube a él. Se para el redoble. Alza los brazos. Suena el tat-chaaaan, y contentísmo dice.

El Alpinista: ¡Ochomil!

Durante los siguientes tres minutos salen otros 13 objetos, sillas, escaleras, cubos, etc, que el Alpinista irá repartiendo por escena. Siempre subceptibles de ser usados para subirse encima. Se repite el caso anterior exactamente y siempre el Alpinista, feliz, acabara diciendo.

El Alpinista: ¡Ochomil!

El último objeto donde se habrá subido debe quedar en el extremo opuesto. En ese momento dando unas palmadas instará a un operario a salir y colocarle los objetos en línea, de tal manera que pueda salir de escena saltando sobre cada uno de ellos, gritando ¡Ochomil! cada vez que pise uno y al ritmo de una eufórica marcha triunfal. Una vez que el Alpinista haya desaparecido de escena, el Operario, sin acompañamiento musical alguno, retirará todos los objetos hasta quedarse con una silla última. Entonces imitará al Alpinista, subiéndose también a la silla. Sin embargo, cuando muy emocionado y feliz esté a punto de iniciar su discurso se apagará la luz de golpe.

El Operario: (Con verdadero asco e impotencia) ¡Ochomil!
Urceloy / junio, 2009

viernes, 5 de junio de 2009

2 Áurea urcélica retórica 5 Caleidoscopio para Norma Jean

El 1 de Junio pasado una tal Norma Jean Baker hubiera cumplido 83 añitos, pero para nuestra desgracia se nos murió la pobre en 1962. Mi amigo O Lobo, Lupus, o Wolf Ramírez o como quiera llamarse le ha hecho en su blog un estupendo homenaje. Valga, por mi parte, esta contraréplica en acróstico sin importancia.


Caleidoscopio para Norma Jean


Nadie ha llegado al sol salvo una parte
oscura de tu cuerpo, nadie quiere
reconocer tu lentitud y el agua
maternal de ese llanto en la penumbra,
acompasado, generoso, libre.
Jamás habrá una madrugada idéntica
en el país del búfalo y la sangre.
Aunque bajo tu piel
nadie buscara más allá del tiempo.


urceloy / junio de 2009

miércoles, 3 de junio de 2009

2 Teatro Hiperbreve 2 Lesa Majestad

Bueno. Pues allá va, según lo prometido, la segunda obrita de teatro, que conozco yo lobo que me va aullando las noches y no me quiere sino en duermevela.


2. Lesa Majestad
Para Antonio Polo.

El Rey
El Regicida

Salón. Un sólo candelabro. Semi - obscuridad. EL REY, traje cruzado, manto de armiño, corona. Pensativo. Pasos: una forma entrevista, jamás con claridad, EL REGICIDA, que se detiene.

EL REY: Pronto llegas.
EL REGICIDA: Es la hora.
EL REY: Aún es pronto. ¿He de morir tan joven?
EL REGICIDA: Ha sido acordado.
EL REY: Déjate ver.
EL REGICIDA: No es lo convenido. Será rápido: siquiera sentiréis un silbido. Mi oficio es antiguo. Y necesario.

Pausa. Silencio.

EL REY: ¿He de morir tan joven?

Pasos. Un golpe hace caer el candelabro. Obscuridad.

Telón.

viernes, 29 de mayo de 2009

3 Tiempos de crisis 5 El tío Felipe

El tío Felipe


La cuarta vez que matamos al tío Felipe también se presentó en el pazo. A la hora de la cena, como parecía ser regular. Dando gritos y trastazos en las ventanas. Todo él jaleoso y pendenciero, amigo de la burla y socio de la broma.

- Hubiera traído algo de vino, para remojar, ¡Rediós! Pero no sé dónde habré dejado la mano derecha, que no me la encuentro, y el pulgar de la otra mano, que así no hay quien traiga ni garrafa ni botellón.

Y se echaba unas risas.

Ni a Juan ni a Felisa, hijos del no difunto, ni a mi, nos pillaba ya la cosa por sorpresa. Y como las otras veces, a mi prima le salió la mujer que llevaba dentro y acudió a la puerta.

- Venga padre, no se quede ahí, con el frío que hace. Pase y siéntese, que donde comen tres bien cabe uno más. Juan, acércale un pote y un cucharón, y tú, Matías, pásame la bota que le tire unos tragos a mi padre.

El tío Felipe echaba la cabeza atrás y abría un poco la rendija de la boca, como sonriendo, y por ahí le entraba el chorro del tinto. Después Felisa se sentaba a la mesa y volvía con la matraca.

- Vaya mierda de asesinos. Dejarle así, sin mano y sin dedo gordo, que parece un Nepomuceno. ¡Desgraciaos, que ni para matar valéis! La próxima me dejáis a mi el hacha.
- No seas injusta con ellos, que me mataron bien, lo que pasa es que yo eché las manos a la cabeza, por defenderme, y he aquí el resultado.
- Gracias padre –decía Juan.
- Luego –volvía a la carga el tío Felipe- este otro me debió pegar fuerte en la cocorota, porque no se me recuerda más que lo de las otras veces, una noche oscura y al fondo una luz, y una voz muy bonita, como la de mi madre en fiestas, que me llama y me dice “Felipe, Felipe, ven... ven... verás qué bonito es esto...” Pero yo no voy, porque también se me antoja la voz de mi abuelo Rogelio que dice “Que no, que no venga, que aquí se está muy bien sin él...” Y en eso siento que me viene un frío y un hambre muy grandes.

Nosotros, Juan y yo, estábamos cansados de buscarle enterramientos, porque estaba visto que de allí donde le echásemos siempre volvía.

- Y es curioso, que siempre al mismo sitio.

Y tenía razón. Habíamos probado con una poza del río, una poza muy negra y profunda, donde le tiramos con sus buenas piedras atadas al cuello. También con la mina abandonada, y con el barranco de Benastes, que dicen que no tiene fondo. Y esta última, en el mar, allá por Finisterre. Pero no había manera. Siempre, según él, se aparecía en el maizal y a la hora del pote, que manda narices.

Después de comer dijo que tenía sueño, que se iba a la cama.

- Buenas noches. Y a ver cómo me matáis esta vez. – decía entre risotadas, mientras subía al piso de arriba.

Ni le miramos siquiera. Yo me puse al periódico y Felisa a fregar. Juan salió a afilar el hacha. A la vuelta, como siempre, nos pusimos a discutir. Al rato ya lo teníamos decidido.

- Como sois un par de inútiles tendré que subir yo a terminarle. – Dijo Felisa – Vosotros mientras a por leña. Luego me lo bajáis, que yo me encargo de la lareira. A ver si lo que no come el agua lo deshace el fuego.

Y se fue a por el hacha.

Yo creo que las cuatro muertes le habían afectado algo, porque el cuerpo me pareció que pesaba menos. Así que lo bajamos y lo tendimos en el suelo. Y a una orden de Felisa lo empezamos a descuartizar y a echar los trozos a la lareira. La cabeza quedó entre dos troncos, un poco ladeada y mientras el fuego la churruscaba parecía que la boca se le contraía, como riéndose. Al tiempo recogimos las cenizas en un saco, que yo me encargué de esparcir por el maizal.

No volvimos a ver al tío Felipe. La primavera vino buena y la cosecha fue generosa. Florecieron los geranios y los tulipanes. Pudimos comprar la vaca y casarnos Felisa y yo. Y Juan acabó por encontrar asiento en el la aldea de arriba. Viene poco, y cada vez que viene entretiene a los niños con unos polvillos blancos que se acumulan en el ventanal. Hace unos montoncitos. Los sopla aprovechando cualquier vientecillo y se ponen a girar y a girar hasta que se desvanecen. Los niños se lo pasan en grande, pero a Felisa y a mi no nos gustan, porque nos hacen estornudar.



urceloy / mayo de 2009

miércoles, 27 de mayo de 2009

4 Teatro Hiperbreve 1 El último adiós

Hace unos años tuve una ocurrencia. Escribir una serie de obras de teatro mínimas, que se pudieran hacer en menos de tres minutos. Y que no fueran gags, o meros divertimentos. Sino que tuvieran su carga moral, o ética, o que planteasen un conflicto. Coincidió por aquellos años que unos estupendos locos como Sonia García, Juanma Navas y otros amigos sacasen a la luz y no sin grandes esfuerzos una revista mensual que hoy se me antoja necesaria, y que creo, según mis últimas noticias, Sonia ha vuelto a relanzar: Poeta de Cabra. Aquellas obritas fueron apareciendo poco a poco, mes a mes, número a número, hasta el último, que se cerró -como siempre pasa- por falta de presupuesto y su mucho de cansancio.

Tuvieron su aceptación y su elogio, y hasta hubo grupos y teatros que se interesaron por ellas: bien como bloque, pues se pueden representar una tras otra, o por separado. Pero al final no se estrenó ninguna. Por lo tanto si bien no están inéditas, sí que siguen en el cajón del sueño, aunque alguna fue adaptada para la radio.

El otro día mi incombustible amigo David Torres me recordó, en una de sus notas a este blog urceloquiano, esas obras mínimas. Y ya que están durmiendo el sueño de los justos no creo que les haga mal salir a respirar un poco. Me propongo sacarlas todas cada miércoles. Y si alguien quiere representarlas sencillamente que me llame, que soy persona de fácil convencimiento. Ahí va la primera.
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1. El último adiós
Para David Torres

El Padre.
El Hijo
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Amanecer. Aldea. Casa. Puerta. Lejano, el horizonte.

El Padre: Ten cuidado y mira bien dónde pones el pie, que de un tiempo a esta parte parece que la tierra se ha hecho redonda y calibro que un sólo tropezón te haría rodar hasta el infinito.
El Hijo: No diga tonterías, padre.
El Padre: No son tonterías, que yo me entiendo. Anda vete, que si sale tu madre y nos ve en estas, aún se va a echar a llorar y a amargarme el resto de mis días.
El Hijo: Dígale usted que la quiero, que la he de escribir.
El Padre: Una última cosa. Si de aquí en dos días no has vuelto no lo hagas nunca. Ni aún vivo. Que lo que más estorba al hombre no son ni barrancos ni tormentas, sino el recuerdo que va dejando, que tira de uno como el imán, y nos hace duro el semblante y amargo el pensamiento.

El Padre no espera respuesta. Se mete en la casa.

El Hijo: Quede con Dios, Padre.

Portazo. El Hijo se aleja.

Telón.
 

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