domingo, 13 de septiembre de 2009

1 FISIOLOGÍA NEOCONJETURAL Y OROGRÁFICA DE ASTURIAS 1

1. Playa de Barro

Para Carlos Huerta, con mi cariño.


tres mujeres
de diversa edad y de la misma familia se sumergen en el agua dos varones con tripilla incipiente juegan a la pelota una familia con acento alemán se tuesta al sol una familia con acento francés ya se ha tostado una familia con acento catalán triunfa en el izado de sombrilla una familia con acento vasco habla en correctísimo español una familia con acento gallego se marcha al chiringuito una familia con acento andaluz descubre que en la playa hay rocas una familia asturiana coge el coche y se va a comer a casa lo mismo sucede con otras doscientas trece familias asturianas
es
ca
lo
na
da
men
te entre las catorce y las diecisiete horas
al
fondo a media
distancia entre el horizonte y la playa
un bulto sospechoso de blanco
y
rojo
se agita
entre las olas
sube
y
baja sube
y
baja sube baja será una
boya
algunos
bañistas aseveran que el agua está fría que hay algo de resaca podemos contar más de cien personas con el agua a la altura del esófago presumiblemente unas diez con el agua al cuello
alguno no hace pie
sabe nadar
eso es sano
rea
ma
la
be
su
el bulto lejano debe ser tiene que ser es una boya
Qué hambre un tinto de verano camarero
aquí no se ahoga nadie, habrá que irse.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

1 Teatro hiperbreve 12. Los que callan

12. Los que callan

A los que aman

A / B

Oscuridad total. Un redoble de tambores, seco y fuerte, anuncia cercano una ejecución. Silencio: prolongado. Sobreviene una descarga de fusilería. Silencio. Pasos. Dos tiros, tristísimos, de gracia. Pasos. Silencio. Una luz repentina deja ver dos cuerpos en un poste, que cuelgan en difícil postura. Ojos vendados Sus manos, atadas a la espalda al madero, no les han dejado caer del todo.

Siempre y sin hacer un sólo movimiento.

A: ¿Se fueron ya?.
B: No les oigo. Sí. Ya se fueron.
A: ¿Te queda tabaco?.
B: Me lo quitaron. No tienen corazón.
A: Soñé que me abrazabas: que habíamos vencido.
B: Tu piel estaba fría.
A: Ahora no.
B: Sabes que te he querido siempre.
A: No debe quedar mucho.
B: ¡Qué temprano amanece!
A: Será mejor marcharnos.
B: Sí, vámonos.
A: Vámonos.
B: Sin ruido.
A: Sí, sin ruido...

Estáticos, los cuerpos son acariciados por un sol naciente. Lejano, muy lejano, un piano esboza un sol. Al apagarse la nota, Oscuridad.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

2 Teatro Hiperbreve 11. Daños colaterales

En Asturias, estas vacaciones, escribí esta obrita nueva, y se la dedico a quien me la inspiró, sin saberlo. A ver qué tal.


Daños colaterales

Para José María Sulleiro


LA MUJER / EL LABRIEGO / EL HOMBRE

De fondo, muy lejano, suena un cañoneo intermitente, como si se librase una batalla. En escena una MUJER campesina sentada sobre un canasto borda una cinta oscura en un sombrero de tela blanco, de alas grandes. A su lado un LABRIEGO cava un barbecho con una azada. En esto aparece en escena un HOMBRE de pelo ralo y barbas blancas, vestido de ciudad. Lleva entre sus labios una pipa apagada.

MUJER: Hoy tampoco lloverá.
LABRIEGO: Para lo que hace falta...
MUJER: (Acabando su labor ofrece el sombrero al recién llegado) Aquí tiene su sombrero.
HOMBRE: (Observándolo con detenimiento.) Ha quedado muy bien. (Se pone su sombrero y observa al labrador.) ¿No es muy profundo ese barbecho?
LABRIEGO: Para lo que ha de servir...
MUJER: Es por matar el tiempo.
HOMBRE: Ya.

El LABRIEGO detiene su trabajo, deja la azada, y se incorpora con dificultad, quejándose mientras se levanta. La mujer le alcanza una bota de vino, de la que beberán primero el LABRIEGO y después de ofrecérsela, el HOMBRE. Cuando a su vez este le ofrezca la bota a la mujer, ésta se limitará a colocarla en su regazo. El HOMBRE señala la azada y dice.

HOMBRE: ¿Puedo?
LABRIEGO: Coja, coja...
MUJER: Para lo que ha de aprovechar...

El HOMBRE cava. Al poco se detiene, y sin incorporarse dice.

HOMBRE: Es duro esto.
MUJER: Sí.

El cañoneo lejano, que no ha dejado de sonar, parece hacerse más claro y cercano. De repente se hace la oscuridad.


urceloy 2009

domingo, 30 de agosto de 2009

0 Tratado de urcelologia 15

Busca a gatas al bueno y te morderá en las pantorrillas.

Gano más cuando dormito que cuando duermo.

Grita tu amor y te llamarán loco.

Ilumina más la punta de un cigarrillo encendido que el fuego en la boca del columnista.

Imita al sabio hasta que reviente.

Jamás le niegues al necio la hostia que se merece.

Juégate la vida a una sola carta y protesta salga lo que salga.

Van los ríos tan cargaditos de mierda que es un gusto cagar en la orilla.

Vuelve antes de haberte ido.

Ya que todo es una mierda póngame otra copa de bilis, camarero.

¿Lameculos yo? Anda y bájate los pantalones de nuevo.

Una propuesta también puede ser una carta blanca al poder.

Muchos aguantamos muy bien las ganas de trabajar.

Antes de la trompeta hay que saber tocar el pito.

En el Vaticano se perfuman con Christian Dios.

No construyas las escaleras de tu cadalso.

Bajo las montañas te buscará el oso.

Goza todo lo que puedas de ti mismo.

Cada día presumo menos de lo que nunca supe.

viernes, 28 de agosto de 2009

1 Las intrépidas aventuras de un poeta en vacaciones (última entrega)

Miércoles 19 de Agosto

Otro bonito día lleno de colorines en el mundo de Pin y Pon. Mañanitas floridas del buen agosto. Horticultura y jardín. Ten cuidadito con lo que dices, conejito. Las abejas pican, las avispas pican, los mosquitos pican, aquí vienen ¿cómo están ustedes? En la siguiente viñeta observamos cómo Peter Pan vuela hacia el mundo de Nunca Jamás. Ten cuidado, capitán, mi capitán. Las fotos de los viejos cadetes esperan la carga de la brigada ligera y Takamusha, el sabio eremita de las montañas, desconoce los latidos de las sirenas. Dale tomate, que nos vamos a otra playita preciosa, pitiminí y aventura, a conocer a los otros Huerta, a los Superhuerta, a los Maxihuerta, pobladores del orbe, príncipes, ingenieros, catedráticos, buena gente donde las haya, lontananza y abrigo, consuelo y organización. Y qué te han hecho los Huertas, digo yo. Sol, en este establecimiento no hay agua con gas, la cerveza sin alcohol está caliente, tómese un nestea y deje de molestar, gordinflón, si quiere le pongo un hielito y una rajita de limón, es un euro cincuenta, ahora váyase, métase en las duchas, tírese al mar, nadie le va a echar en falta capitán, mi capitán. Hala, vámonos a casita tralará larita, donde el manzano apunta al cielo y las estrellas son de verdad.


Jueves 20 de Agosto

Noticias llegadas de Madrid aseguran que la ola de calor les está achicharrando y que la diferencia entre las cuevas de Pedro Botero y la noche, es sustancial y mínima. Aquí, sin embargo llueve desde primeras horas de la mañana y sigue lloviendo. La ola de moscas se intensifica dentro de las casas y se ponen pesadas a más no poder, de tal manera que es mejor estar en la calle empapándose que dentro del restaurante comiendo. No todo es felicidad y donosura, y todo placer tiene su pequeño dolor. Al atardecer nos vamos a Llanes. Toca la OSPA (Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias) en la iglesia de Sta. María. Pese a que llueve a cántaros el recinto se llena. Obras de Mozart (Obertura de Las bodas de Fígaro), Grieg (suite nº1 de Peer Gynt), Suppé (Obertura Caballería Ligera), Chaikovski (Polonesa de Eugenio Oneguin) y Strauss (Vals Sangre Vienesa). Un programa poco exigente y de relumbrón, pero interesante, qué porras. Pese a que observo a varias familias con bebés y otros niños, no dan la nota. Sólo una señora se arranca a la percusión de abanico solista con Suppé pero al ver que de repente la obra varía y lo que ella sabe no es lo que se toca, siente que está haciendo el ridículo y se calla. La verdad sea dicha que suena la orquesta muy bien, y que su sección de cuerdas es muy buena, teniendo en cuenta que han debido venir la mitad de los músicos, más o menos. Como aplaudimos mucho nos dan una propina con un tema popular asturiano orquestado por el clarinete solista la mar de interesante, la pieza. Seguimos aplaudiendo y nos repiten En la cueva del Rey de las montañas, que es la última pieza de la suite de Grieg, y como insistimos, acabamos con la Caballería Ligera y salimos al trote de la basílica. Como creo que nos hemos portado bien nos vamos al Bodegón, quizá la sidrería más famosa de Llanes y nos tomamos unas gambas, unos bocartes y una ensalada de bogavantes. Volvemos a casa y nos quedamos sopa delante de un bodrio con Connery y la Zetajones.


Viernes 21 de Agosto

Calma chicha en el mar del norte. Mañana con alternancia de nubes y claros, alguna lluvia tonta, como siempre. Comida general de rancho en casa. Una parte importante de la tripulación anda amotinada por la idea del contramaestre de partir al interior en busca de una cueva algo escondida y de peor acceso. Al final vence su criterio y allá que parten bien pertrechados con una cuerda de tender la ropa y una linterna que a veces se apaga. Cuando ya se han ido recordamos que por la zona de la cueva no hay cobertura. Si no regresan a eso de las siete llamaremos a la Guardia Civil. La expedición regresa antes de las seis. Terreno embarrado, húmedo y resbaladizo. Posibilidades de éxito del fracaso cercanas al cien por cien. Tarde dedicada al bricolaje y a hacer la compra. La línea de flotación sigue bien.


Sábado 22 de Agosto

Marisol hizo un cocido de vértigo. Nos pusimos hasta el mástil de la bandera de señales. A la tarde noche llegaron un buen puñao de danzarines de diversos puntos peninsulares con guitarras y gaitas, castañuelas, flautas y tamboriles y hala, a bailar tres horas. Por lo demás yo estuve de lo más aburrido y pasota. Para darme a comer aparte. O casi. Leí mucho, eso sí y me dormí una maravillosa siesta.


Domingo 23 de Agosto

Por la mañana me terminé El perro de terracota, de Camillieri –ya he decidido leerme completa y por orden la serie del comisario Montalbano. Excelente. Del resto del día, lo mejor la cena en el hotel María Manuela: Ensalada abundante, bacalao fresquísimo y en su punto, bebida, café y una tarta de queso casera buena de verdad. 30 euros propina incluida dos personas. Mañana se proyecta, si el tiempo acompaña, subidita a patita a los Lagos de Covadonga.


Lunes 24 de Agosto

Hay dos maneras de llegar a los lagos de Covadonga. Una: carretera adelante hasta el santuario y allí coges el autobús (6 euros, ida y vuelta) que te sube a los lagos, ya que en verano –afán recaudatorio- está prohibido el acceso en vehículos particulares. Otra: meterse entre pecho y espalda siete kilómetros de caminos de monte con el coche hasta un remoto lugar llamado Camba y luego dos horitas, más o menos, de darle a la bota trochas y andurriales arriba (y lo mismo de vuelta). Afortunadamente está lloviendo y nos vamos a Gijón. Como ya está claro que en Asturias se come de puta madre paso de repetir el menú. Luego paseito de ida y vuelta por la playa de San Lorenzo que me recuerda al paseo de Las Palmas de Gran Canaria, visita a la ciudad vieja, compras diversas, cafés y muy bien, la verdad. La gente de estos sitios es amabilísima. En la librería Paradiso, que es de las más antiguas del lugar, encuentro para mi sorpresa un ejemplar de mi primer libro de poemas, nuevecito, en la sección de ofertas (3 euros) que me compro, ya que sólo me quedaba un volumen. También encontramos un ejemplar del Justine de Durrel, en primera edición y otro antiguo, de cuentos de Cervantes, que le hará ilusión a Luis Alberto cuando se lo regalemos, seguro. Parece que mañana quieren subir a los lagos esos. No sé qué haré.


Martes 25 de Agosto

Como buen cobarde que se precie decido no abandonar la nave y ver cómo el resto de la tripulación al completo se marcha montaña arriba. Parte de la misma asegura que será acción infructuosa pues aunque el día amaneció soleado divísanse brumas y nieblas en lontananza, pero el que los capitanea dice no se qué de gaitas templadas y parten en decidida formación a la conquista lacustre. En la soledad de mis reales aprovecho para vestirme con total parsimonia, acicalarme con lentitud propia de galápago y sentarme ante el ordenador para escribirle a Pochi, el hijo mayor de Alfonso y Clara, un cuento que ha le tengo prometido y ya soñado, pues no me gusta escribir nada que no haya soñado previamente. Hacia las dos recibo llamada de Antonio Rómar desde Madrid, lo que me congratula y mantenemos animada conversación. Un poco más tarde recibo llamada de Marisol anunciándome el fracaso absoluto de la expedición y que retornan al hogar debido a las temerosas inclemencias del tiempo, que amenazan empape irredento e inmediato. Aprovecho para acabar el cuento, que no me parece malo.

La comida bien, la siesta espléndida. Pequeño paseito posterior. Lo demás es repetirse.


Miércoles 26 de Agosto

Vamos a la playa calienta el sol chivirivirí poropopó. Olas. Surfistas. Algas para todos. A las tres al Buxu a comer, en el pueblecito llamado Niembro. Caro. Pero inmejorable. Rey (como una palometa roja) y Baixu (como el rape) a la plancha con aceite, ajo y limón, pescados cuatro horitas antes. Antes nos comimos una nécora para entretener la espera. Y para salir una tarta de queso y nueces de vértigo. 62 euros bien invertidos. Luego otra vez playa, unos se bañan, otros se toman un cafelito y se leen el periódico. De vuelta a casa, duchita y a ver a los primos de Marisol en su casita de dosmil habitaciones, luego nos iremos de cena y a tomar unas copas. Como no conozco a nadie me entretengo con el perro y me lo paso en grande: nos hacemos muy amigos y le prometo hacerle una visita en cuanto pueda.


Jueves 27 de Agosto

No logro encontrar mi pantalón bermudas preferido a cuadritos ingleses que tanto odia Marisol. Al final deduzco que me lo han hecho desaparecer. A las 12:30 salimos hacia Madrid. Nos llevamos el conejo. Ruta:

1. Carretera de Benia de Onís a Panes. Mucha curva y mucho precipicio con premio: entre los picos aparece, majestuoso el Naranjo de Bulnes. Impresiona. Dan ganas de no subirlo. No lo hacemos.
2. Autopista de Panes hasta Aguilar de Campoo. La ciudad de las galletas. En cualquier rincón huele a galletas. En la gasolinera también. El Pisuerga pasa por Aguilar para oler a galletas. Entramos a comer en un restaurante de la hosti tú: Gore Etxea se llama. Y la paella que hacen es de las de llorar: Por plato: cinco gambones, dos carabineros, una cigala, dos buenos trozos de calamar, unas veinte almejas y diez o doce trozos de rapé, ajo, pimiento rojo y ¡esto es lo increíble! arroz por debajo. Después me salto el régimen ante una torrija de las de bailarle un zorcico a la cocinera. Vino, café y a seguir llorando hasta Madrid. Nos dan una zanahoria para el conejo.
3. Autopista de Aguilar de Campoo a Madrid. Con parada en un pueblo que no recuerdo ahora para tomar un refresco, cerca de Aoslos, ya en provincia matritense, que dan ambos para hacer un chiste. Malo.
4. Llegada a Tirso de Molina a eso de las siete y media. 35 grados de mierda. Estoy por volverme a Asturias.

Se acabó el diario.

PS: El conejo, bien.


Jesús Urceloy / a 28 de agosto de 2009

miércoles, 19 de agosto de 2009

0 Las intrépidas aventuras de un poeta en vacaciones (tercera entrega)

Domingo 9 de Agosto

Actualizo un blog. Luego el otro. Escribo un cuento corto. Muy corto. Llamo a Julia. No responde. Y así hasta que me canso. A la mierda.

A las siete de la mañana la pierna no me deja dormir. Bajo a la cocina. Dos aspirinas. Dos cigarros. Un capítulo de cualquier libro. Se me pasa el dolor. Vuelvo a la cama.


Lunes 10 de Agosto

Me levanto a las doce. Día de playa. Nublado. Frío. A las siete a casa. Café y copita de anís en el pub que puso Uri Geller en Posada: todas las cucharillas torcidas. Pierdo mi gorra blanca de jugador de golf.


Martes 11 de Agosto

Llegan Sulle, Alicia y Nana. Comemos por ahí. Muchas historias, muchas risas. Gracias a Marisol iniciamos una estupenda Guía Estupenda del Oriente de Asturias. Posada. Niembro. Gamoneo. Mestas de Con. El Cerezo. La Robellada. Etc. Recupero, gracias a esas dotes naturales propias de mi idiosincrasia, mi gorra blanca: la llevaba en la bolsa.


Miércoles 12 de Agosto

Un sol estupendo inicia la Fiesta de los Años 20 en Benia. Los habitantes se disfrazan como en aquellos años, montan un mercado en todo el pueblo, y a vivir y ver. Me encuentro con Alfonso, un buen amigo de mis tiempos de vigilante del Parque de Santander, que se ha comprado casa en el Alto de Ortiguero, aquí cerca. Nos lo pasamos bien. Luego a la Playa de Barro. Bañito de las nenas y cañitas de los nenes. Más tarde a Llanes, que es como el Corte Inglés pero en plena calle un domingo de rebajas. Sulle intenta el suicido a cañón, pero ni yo consigo meter bien la bala ni Marisol prender la mecha. Vemos el puerto, la bocana, los cubos de Ibarrola, el Sablón y a cenar pescadito a Ribadesella.


Jueves 13 de Agosto

Una pareja de la Guardia Civil nos detiene en plena plaza. A mi por poeta con el agravante de sonetista, y a Sulle por sospechoso, directamente. Queda testimoniado el suceso en diversas fotografías. Aclarado el entuerto las autoridades nos sueltan previa admonición a la que prometemos obediencia. Comemos en San Martín, luego vamos a Abamia, donde un cadáver del cementerio se empeña en quedarse las gafas de sol de Sulle. Por raro que parezca volvemos a salir indemnes y partimos a Cangas de Onís. Subimos al puente romano e intentamos tirar desde lo alto a un gaitero pesadito, pero inexplicablemente se resiste y no lo conseguimos. Nos echan de un bar al aire libre porque queremos tomarnos sólo unas cañas, cosa que hacemos unos metros más adelante en otro. No entendemos por qué, ni lo uno ni lo otro. Volvemos a Benia y nos encontramos a Belén y Alfonso, hermanos de Marisol y sus familias respectivas. Nos vamos a cenar a Moreno, un restaurante-bar-cafetería de Benia. Setas al queso de Gamoneo, ensalada variada, probe (una especie de morcilla exquisita, mejor aún que la de Burgos), picadillo casero, algo fuerte, frisuelos al chocolate y una tarta de queso merecedora cuanto menos de un madrigal. Vino, casera y agua. Y a dormir, con jarra de Almax en la mesilla, por si acaso.


Viernes 14 de Agosto

Paz (la rica del pueblo) nos enseña su casa museo, mausoleo, acrópolis, o lo que sea. Producto de ello Sulle, Alicia y Nana salen escopetados hacia Madrid. Yo logro sobrevivir gracias a que me quedé en la puerta a fumar un par de cajetillas de tabaco mientras esperaba a que salieran. Por la tarde nos vamos con unos primos de Marisol a Oviedo a ver, en el Teatro Campoamor la zarzuela chipén La del manojo de Rosas, de Solozábal. Bien, a fin de cuentas. Luego nos vamos a la calle Gascona, que es como un parque temático dedicado a la sidra, lleno de bares y restaurantes donde a la mínima que levantas una mano, en el ademán de rascarte una oreja, llega un individuo con una botella, se la pone a una altura de tres palmos de su occipucio y deja caer un chorro de la misma que cae en un vaso grandote que, previamente ha dispuesto a dos milímetros del suelo con la otra mano. Nada más caer un poco de líquido te ofrece el vaso, que denomina “un culín” y que te lo tienes que beber de un trago hasta el final. Este rito se repite de continuo durante todo el tiempo que uno permanece sentado en una de las mesas con la sana intención de que, al levantarte de la misma, bien por tus fuerzas o por las de los chicos de Urgencias, hayas agarrado una cogorza de consideración. Para paliar en lo posible los efectos antes descritos acompañamos el citado ritual con la ingesta de algunos productos culinarios de la zona: Pollo al ajillo, parrochas, chipirones, probe, croquetas y patatas a tres salsas. Volviendo a Benia, que los de allí llaman Onís, fundamentalmente para joder a los de Cangas y de paso a toda la población del resto de España, por la carretera del interior la altura de Arriondas nos detiene la Guardia de Tráfico para hacerle soplar a Marisol en un aparatito que mide su grado de alcohol sanguíneo. Cero patatero, pueden seguir el viaje. Moraleja: por la autopista se llega antes.


Sábado 15 de Agosto

Fiesta grande en Benia de Onís. Llega la banda de gaiteros de Oviedo, que son un porrón entre figurantes, gente de gaita, tamborileros –mayoría de mujeres- vestidos de asturianos, en azul y negro. Y hale, a darle a la musiquilla. Imposible no estar despierto. Tanto, que cuando me quiero dar cuenta me he quedado solo en casa, y eso que somos más de quince sin contar al conejo. Me bajo a la plaza a comprar tabaco y el periódico, y luego me tomo una cervecita, como un señor, en una mesita, a la sombra. Y a ver pasar gente disfrazada de lo propio. Siguen siendo mayoría mujeres.

Quedamos a comer los quince, sin conejo, en un praín (prado pequeño) con restaurante que hay en San Martín, a las 15:30. Media hora más tarde, con puntualidad espartana, aparecemos todos. Hace un calor de derretirse. Pero a eso de las cinco y poco las nubes, esas estupendas aliadas, descargan una bendita lluvia que mejora cualitativamente el ambiente. Nos vamos a casita. Siestón del copón.

Luego, a cenar a El Cerezo unos huevos con patatas y cecina de León mientras el resto de la familia, trece sin el conejo, se va a ver el fútbol y a comerse unas pizzas. Como son las fiestas en el campo junto a la iglesia y han venido un par de grupos de los de toda la vida nos vamos a ver –cervecita en ristre- cómo otros bailan pasodobles, cumbias, salsas, rancheras... Alfonso y Marisol se arrancan y corren el riesgo de ser nombrados los reyes del mambo. Poco a poco, escalonadamente, vamos desapareciendo rumbo a casa. A eso de las cuatro de la mañana me da sed y bajo a la cocina. Desde el alfeizar de la ventana, Rocky, el conejo, me vigila.


Domingo 16 de Agosto

El mundo gira, pero es insuficiente. Sartre a los 70 años confiesa que sus compañeros de generación son una mierda, que la vida que le toca transcurrir, cada vez más ciego y sordo, es una mierda, que todo es una mierda. Y se arroja en los jóvenes brazos de los chicos que revolucionan el 68. Poco le importa que lo zarandeen, poco le importa que se defina mal, que su intelectualidad le juegue la mala pasada de soltar incoherencias de viejo baboso. Sus nietos le reciben con los brazos abiertos y él se siente joven: vuelve a escribir, a sentirse útil, vuelve a tener cuarenta años cuando se pone ante un escritorio. Bastaría quedarse a cinco metros cuadrados de uno mismo, sortear las calles, refugiarse en una cafetería, leer la prensa, dejar que los otros te ignoren, con el mismo respeto con que tu quisieras ignorarlos. El mundo no es insuficiente, sino uno mismo. No tengo solución. Todo lo que pudiera haber pasado hoy carece de importancia. No busques la soledad: siempre habrá alguien velando por tu fracaso.


Lunes 17 de Agosto

Cuaderno de bitácora. Nave estelar Superonís en viaje por la galaxia. Día 17200008.

Los integrantes de la nave abandonan la misma a temprana hora estelar hacia diversos planetas y estaciones de tránsito, unos al planeta Gijón, otros al planeta Oviedo, otros al asteroide Cangas. Unos pocos, enfermos o aburridos se quedan a bordo ocupados en diversas labores extrañas o de mantenimiento. Al final del día, escalonadamente, van regresando de sus respectivas misiones sin bajas aparentes. Como alguien no ha previsto que las especies predominantes del planeta Benia, que es donde estamos estacionados, son el conocido mosquito cabrón y la araña puñetera, y se ha dejado abiertas todas las puertas y claraboyas de la nave, sufro un ataque nocturno de las mismas, producto de lo cual me temo que amaneceré lleno de ronchones. Hala. A cagar a la Vía (Láctea).


Martes 18 de Agosto

Ya se sabe, como hace sol, a la playa. Y como pasa siempre, al llegar a la playa, nublado. Para desconocedores del asunto Oriente de Asturias, Benia está a 20 kilómetros mal contados hacia el interior y para llegar al mar hay que cruzar una cordillera, así pues si hay nubes a un lado es que el otro está soleado y viceversa. Aprovechando mi agilidad intrínseca y mis ganas de hacer pasar un rato divertido y amable a la concurrencia a poco de instalarme en mi sillita verde fosforito y de abrir el libro de Camillieri se vence el respaldo y quedo tumbado panza arriba, aprisionado por los posabrazos, como si fuera un galápago. Me agito y pido auxilio, pero como toda la playa se piensa que es una actuación sólo escucho risas. Incluso un individuo próximo se tapa con un periódico cada vez que giro la cabeza a su posición. A fuerza de deslizarme y llenarme de arena la espalda –qué asco- consigo al final incorporarme, saludo al personal y me largo. Tras la comida y tras echarme una incomodísima siesta en una silla de bar, también verde, nos vamos de vuelta a Benia. A partir de aquí la tarde noche se pone la mar de divertida y le salen dos estupendos rombos.

domingo, 9 de agosto de 2009

3 Las intrépidas aventuras de un poeta en vacaciones (segunda entrega)

Jueves 6 de Agosto

Después de los ejercicios matinales, las genuflexiones propias de pasar de un plano a otro y convertirse en bípedos, recitar versos paganos en otras latitudes llamados “bostezos” y tras los procesos que llevan a eso de las once de la mañana a adquirir raciocinio y verosimilitud, ambos términos de probada humanidad, partimos a Cangas de Onís, que está a quince kilómetros por la carretera del interior.

La ciudad anda, como siempre de bote en bote, como centro comercial y cruce de caminos que es. Conseguimos aparcar en breve, lo que indica que el día empieza bien. Después algunos recados. Sacar pasta del banco, comprar unas plantillas del 45 para los zapatitos que llevo, adquirir una pulserita que La voz de Asturias regala previo pago de dos euritos y entrega de cupón con los colores de la tierra, azul y amarillo, y hacer otras compras. Entre ellas está la adquisición de un recambio para mi Mont Blanc, que apareció esta mañana entre la ropa de la lavadora como nuevecita, pero con la punta desmochada. En cierta librería, papelería, quiosco de prensa y todo lo que te puedas imaginar relativo al papel y sus variantes, y con una dependienta dicharachera y parlanchina, de esas que te cuentan lo que sea con tal de pegar la hebra y que es divertidísima, la verdad, encuentro el dichoso recambio. Luego paseíto por la zona y una cañita sentados en la Avenida de Castilla, a ver circular a la plebe y echarle un ojo a El País.

Nos comemos en casa, ya de vuelta, un puré de puerros generoso, una ensalada de lechuga de la tierra, que es –no me canso de repetirlo- extraordinaria, y unos filetes de ternera comprados en la carnicería El Rubiu, que con poco que los metas en la sartén, no hace falta ni cortarlos con cuchillo. Asturias tiene una carne que sólo por probarla merece el viaje. Cuando vengáis por aquí hacedme caso, tomad nota. Es jugar sobre seguro. Y salvo algún gilipollas, que en eso no se salva región ni aldea, la gente es muy afectuosa y da gusto lo fácil que es entablar una conversación. Después del opíparo banquete nos vemos en la tele nueva un CD: El tercer hombre, esa obra maestra que firmó Carol Reed pero que todos sabemos que filmó realmente Orson Welles. Afuera, para acompañar, la lluvia cae con serenidad y holgura.

Nada más acabar la peli, con ese maravilloso y tristísimo final, llegan desde Madrid Carlos –hermano de Marisol- y su familia. Me traen mis botitas de siete leguas, mi cazadora vaquera y mi bastoncito de alpinista. Me disfrazo inmediatamente. Como Carlos es persona de grande valía para la república viene con su conexión USB para internet y aprovecho para actualizar mi página web. Para cenar me como los restos del bacalao con patatas de hace un par de días y otro filetito. Nos vemos una de Coppola que echan en la cuatro entre millones de anuncios y nos vamos a la cama después.

Antes de dormir me termino de leer –por tercera vez- La soledad del manager, de Manuel Vázquez Montalbán. Con seguridad, y para mi gusto, la mejor de todas las novelas de la serie Pepe Carvalho. Desde hace un mes más o menos me estoy releyendo esta serie de novelas, incluso creo que voy a iniciar un estudio como el que hice para Cátedra sobre Sherlock Holmes hace 5 años con el personaje de Carvalho. En el sueño me suceden cosas extrañas, pero eso mejor me lo cuento mañana.


Viernes 7 de Agosto


Invitado a un congreso literario me toca conversar con Luis Alberto de Cuenca, David Torres, Lord Dunsany, Walter Scott, un señor de barba que se parece a Echegaray pero que todos sabemos que es un impostor y un holograma de la actriz porno Michelle Bauer, sobre un manuscrito recién encontrado en Tolosa y redactado en portugués del Beato de Liébana. Luis Alberto, que abre la discusión, nos confiesa en voz muy queda que no se ha preparado el discurso y que en realidad no tiene ni puñetera idea sobre el tema y delega sobre David el asunto. David se levanta, carraspea, y comienza a hablar de toros. A todo esto el congreso se celebra en mitad de un prado. El público, que abarrota la escena, se ha disfrazado de vacas frisonas, pero nadie duda que es una estrategia para ponernos nerviosos, por lo que no perdemos la calma, salvo el holograma de Michelle Bauer, que a veces se transforma en un busto de Churchill y otras se parece a Millán Astray. Me toca el turno y aunque me defiendo bastante bien improvisando un poema en tetrástrofos monorrimos con los ojos cerrados, cuando los abro descubro que me balanceo al borde de las cataratas del Niágara y que el público, que ahora son todos monigotes de Charlot, desde la orilla canadiense, aplaude a rabiar. Yo no tengo el menor temor, es más, me lo paso en grande y aprovecho para disfrazarme de Búster Keaton y saludar al personal. De dos saltos me voy a la orilla estadounidense. Luis Alberto y David se ponen unos bermudas blancos y corren a abrazarme, mientras que el resto de ponentes se montan en un Ford T y se van. De repente suena el segundo movimiento de la Sinfonía Fantástica de Berlioz en una versión para banda de pueblo y nos ponemos a bailar. Entonces me despierto. Y me despierto de verdad.

El día amanece gris pero luminoso. Como todas las mañanas nos dedicamos a vivir sin aceleraciones. A eso de las dos y media hemos quedado con Elena y Alicia y Sulle para comer. Después de fracasar en varios restaurantes (Asturias está petada, pues mañana es el descenso del Sella y como llueve nadie se ha ido a la playa), conseguimos reservar en uno de Benia gracias a que Marisol conoce al dueño. Elena ha venido con Juan Carlos, uno de sus locos maravillosos, y una pareja de monitores, la mar de majos. Juan Carlos es un tipo estupendo, tiene 44 años. Hace cinco trabajaba de comercial, le encantaba conducir y preparaba su boda con su novia de toda la vida. Una trombosis brutal le hizo perder el control de su cuerpo, casi no habla, sus movimientos son impulsivos, recuerda quién fue, pero le es muy difícil recordar quién es ahora, casi no tiene memoria inmediata: a poco de fumarse un cigarrillo olvida que ha fumado y pide otro. Sólo sus ojos, de una inmensa alegría y de una tristeza inabarcable, delatan el hombre que aún lucha en su interior. Sólo el inmenso amor y cariño y respeto que Elena y esos dos chicos le ofrecen cada segundo, le hacen seguir viviendo. Él lo agradece como sabe, con su sonrisa, con su mirada. La dignidad de este hombre hace empequeñecerse a muchas de las personas que he conocido.

Después de comer Juan Carlos, Elena y sus compañeros –perdonad por no recordar vuestros nombres- , se vuelven al campamento y nos quedamos en Benia para enseñar un poco el pueblo a Sulle y Alicia (y a Nana, que está feliz corriendo y ladrando). Nos damos una vuelta por el campo, la iglesia, el cementerio (con un gallego al lado este acto es de obligado cumplimiento), el nuevo hotel (donde hacemos reserva para hacernos un circuito termal), la casa de Marisol, la casa rural donde dentro de unos días van a alojarse. Nana conoce a Rocky, el conejo inglés –casi no tiene orejas- marrón claro de Carlos hijo, sobrino de Marisol, y para ambos es una experiencia inolvidable y con toda probabilidad extraordinaria, dado el acojono y respeto que ambos bichos se profesan. Después nos vamos a Niembro, que es donde se encuentra una de las playas mas hermosas de Asturias: Torimbia. En toda la tarde el Sulle no para de hacer fotos. Cuando estamos a punto de irnos de repente aparece en el mirador de la playa Manuel, el hermano mayor del Sulle, y su familia, demostrando o que el mundo es tan pequeño como un ochavo, o que la capacidad de acoso y seguimiento de Manuel es, cuanto menos, irreprochable.

Dejamos a la pareja feliz bien encarrilados en la autopista hacia Gijón –Sulle ha comprendido que en Asturias el tom-tom carece de sentido- y nos volvemos, vía Posada, a Benia de Onís. Nos cenamos unos filetitos y una ensalada de envidia cochina, nos dormimos con una de Garcí que echan en la dos y esta vez sin remordimiento alguno nos vamos a la conquista del reino de Morfeo sin temor y con ánimos renovados.


Sábado 8 de Agosto

Como se me quejan por aquí de poner tanto nombre y ser tan tiquismiquis pues a joderse el personal, que yo soy el que lleva la burra y monta en ella quien a mi me pete y el que quiera ya puede pedirme conseja que ya veré si le alivio el viaje. Y allá me digan si esto o aquello y pónganse vuecencias al camino y luego me cuenten, que más o menos así se lo dijo Watson a Holmes, y este, cuando se vio en necesidad de contar por sí mismo sus aventuras bien se acordaba entonces de su amigo y cronista.

Así que ayer todo bien. Y lo más reseñable es que nos fuimos al monasterio de Bamia, que está aquí cerca, a ver si aún estaban los restos del Pelayo. Y sí que estaban sí, y si no los de sus parientes, todo calaveras y fémures y huesos y mandíbulas tirados por doquier, saliéndose de sus tumbas: todo un espectáculo. Yo estuve por traerme una calavera a casa, como hizo mi tío Manuel, que la tenía en su despacho y nos daba un miedo tremendo a los niños, y le había puesto en un cuévano una luz azul y en el otro una roja, y entre los maxilares le ponía un celtas corto, y apagaba las luces y pasábamos acojonados al cuarto y de repente se encendía una luz y luego la otra y así un rato, y con el cigarrillo puesto y el tío Manolo, que se escondía detrás de la mesa y decía con voz ronca latinajos, multus fluctus horríbilis tenebrarum y cosas por el estilo y salíamos pasillo adelante los cuatro sobrinos corriendo a grito pelado alborotando toda la casa y la tía María siempre igual no escarmentarás deja en paz a los niños que pareces uno de ellos pero que daba lo mismo porque a los chicos en el fondo aquello de la calavera las risas y los latines nos encantaba. Bueno, que no me la traje, y me dije si el Sulleiro hubiese venido, si hubiese venido... Ah, y tejos de pagana milenaria y mágica, y la puerta oeste, que aún se conserva pese a los diecisiete siglos que tiene encima, con unos fragmentos del Apocalipsis esculpidos, diablos, desenterrados, tíos arrastrados por los pelos al horno y otro metido en una cazuela mientras Pedro Botero le azuza las llamas debajo. Para verlo y no perder detalle.

Luego nos fuimos a Sirviella, a una sidrería de fama hoy venida un tanto a menos, que ya se sabe que el personal de todo se cansa y ya vendrán tiempos mejores: Tostu de huevo y picadillo, cabrito al horno con ensalada, frisuelos con crema de sidra, cerveza, pan y café, para dos treinta euros. A casa después, y la homérica Horizontes de grandeza o The big country en su original, Jean Simons, Gregory Peck, Charlton Heston y Burl Ives, que se llevó el oscar y la mejor frase de toda la historia del cine del oeste: Enséñele a su abuela a freír huevos.

jueves, 6 de agosto de 2009

1 Las intrépidas aventuras de un poeta en vacaciones 1

Bueno, amigos. Tras haberlo intentado en varias ocasiones al fin he logrado una conexión lenta pero conexión al fin y al cabo a internet. Aquí abajo os dejo lo prometido. Besos



Las intrépidas aventuras de un poeta en vacaciones (Entrega 1)



Viernes 31 de Julio

El taxista es un tío estupendo. A los diez minutos de salir dirección a la estación de Chamartín ya me ha enseñado varios artilugios que demuestran su capacidad irónica con el edil Gallardón, líder indiscutible de la verdad madrileña de la última década: una moneda con la efigie de Tutankamón –retrato probatorio de la antigüedad del alcalde-, y un espejo de dos caras con una inscripción en cada una, a saber: “No hay cambio para billetes mayores de 20 euros”y, al dorso, “No se cobra en carne”. Afortunadamente con un “je,je” concluyen sus habilidades retóricas y llegamos sanos y salvos a la estación de ferrocarril sin mayores contratiempos.

En la estación compruebo varios datos de mi capacidad viajera: Me he olvidado de pagar la factura del garaje, y eso que he cogido el taxi enfrente de la puerta del mismo; no he metido en la maleta las botas de montaña ni el bastón –absolutamente imprescindibles para caminar en Asturias- y tampoco he cogido el cargador del móvil. La factura puede esperar, las botas y el bastón vendrán vía Carlos, el eficiente hermano de Marisol, el día 6, y gracias a Antonio Rómar, que amén de ser un santo varón, se queda a cargo de mi casa; y el cargador, previo pago de 18 euritos, se puede adquirir en la tienda de telefonía de la estación. Bien.

El tren Alvia 4111 –ocupo la plaza 3C del vagón 5- sale puntual. Para en Valladolid, Palencia, León, Mieres, Oviedo y Gijón. Como bajaré en Oviedo tardará cuatro horas y media. A la altura de Palencia los tres hijos del matrimonio que ocupan los asientos delanteros, de aproximadamente 6, 8 y 12 años, comienzan a dar el coñazo a sus progenitores y a todo el vagón. Me traslado a la cafetería del convoy, donde, tras algún codazo, logro ingerir un bocadillo de jamón y queso y dos botellas de medio litro de agua con gas. Reconozco que el camarero, que tiene pinta de pijo de muestrario en prácticas, cumple bien su cometido. Leo El País, el ABC y sus suplementos. El Mundo se lo queda un señor con bigote y cara de estreñido y no lo devuelve. A la altura de Campomanes regreso a mi butaca y aguanto hasta Oviedo a los tres enanos de mierda –veo, veo, qué ves, una cosita, y qué cosita es- y al gilipuertas de su padre.

Marisolilla me espera en la estación. Son las 15:32. Comemos en un restaurante cercano. Me zampo unas fabes como Dios manda, una merluza a la sidra más que digna y de postre arroz con leche y café cortado: eso sí, sin pan, que estoy a régimen. Y tras encontrar el coche partimos a Benia de Onís, que es la patria chica de Marisol. Por el camino, en nuestro afán por adquirir unos geranios para la ventana de nuestro cuarto, descubrimos una playa interior estupenda, algo así como Guadamía, y un vivero donde, a la vuelta, pienso adquirir una planta horrorosa, feísima, de esas que cuelgan y parecen las barbas de algún eremita. La dependienta me asegura que es la mejor planta para un vago: no requiere cuidados, se cuelga de la ventana y hala, ya está, si ves que se pone algo seca la rocías con un pulverizador y punto. Cojonudo.

Llegados a Benia, siesta de cuatro horas. Después cena reconfortante y a la cama, a leer, que se nos ha roto la tele y sólo se oye. Y tragarse El coloso en llamas sólo de oreja da cierto resquemor.


Sábado 1 de Agosto

Amanece encapotado y lluvioso. A eso de las doce deja de orbayar, como llaman por aquí a la llovizna o mojabobos, y se convierte la cosa en un chaparrón que al rato deviene en tormenta y al poco el patio y las calles son puro río. Como hace un par de días también se rompieron las cañerías del baño y se forman unas goteras estupendas y la llave del agua está afuera cada vez que abrimos o cortamos el paso nos ponemos bien, pero bien. Afortunadamente hace frío y eso, quieras que no, en verano, consuela.

Por la tarde nos hacemos un viajecito a Cangas de Onís a ver si pillamos una farmacia abierta. En un alarde de eficacia se me ha terminado de caer el empaste de una muela. Dolor. El boticario ofrece paciencia y algodón. Más dolor. Vueltecita por el mercado medieval. Una tobillera para mi chica guapa, un brazalete para Julia, que no ha querido venir a Asturias, y un trozo de pizza recién hecha al horno. Mucho más dolor. Nos volvemos a Benia.

Afortunadamente Marisol ha hecho un bonito con tomate de exposición, y eso merece cualquier padecimiento. Mañana el telediario amenaza lluvia. Vaya novedad.


Domingo 2 de Agosto

Día de sol y sombra. Nubes al poco. Más nubes. Se le pone la coraza al cielo. Afortunadamente no llueve hasta pasadas las tres. Nos tiramos la mañana en el jardín leyendo, yo en voz alta, para practicar, un capítulo entero de un ensayo de Vázquez Montalbán sobre los escribas egipcios. Muy interesante. Cómo escribía el canalla.

Después nos zampamos un bacalao con patatas de premio y unas albondiguillas y unas ciruelas. Estoy por convencer a Marisol para que monte un restaurante, pero mejor no, que se jodan. Tras la siesta preceptiva de cuatro horas nos vamos al hotel del pueblo, que tienen internet gratis, pero no funciona. Nos tomamos un algo y para casita. A cenar. Y después a dormir escuchando música clásica. Vamos, que hoy nos hemos ganado el sueldo.


Lunes 3 de Agosto

Asturias es un lugar generoso en todas sus latitudes. Cuando llueve, que es lo habitual, se empapa hasta el canario, pero cuando sale el sol todo se inunda de colores y dan ganas de asomarse a la ventana y pegar un buen berrido de lo espléndido que es todo. A las 11 y media nos vamos al spá del hotel que se han montado unos de Lanzarote en el centro de Benia, donde nos vamos a meter entre pecho y espalda dos horitas de circuito termal. Bajas a unas catacumbas que son el mismo decorado de El planeta de los simios, y te encuentras duchas frías, calientes, piscinas templadas, otra con chorros diversos que te meten a presión burbujitas y corrientes hasta en el último rincón, sauna, ducha escocesa, baño turco y una zona especial con un pilón casi a oscuras con aguas del Mar Muerto –les debe haber costado una pasta- donde si te dejas flotas sin el menor esfuerzo. Reconozco que desde que hace unos años empezamos a ir a estos divertimentos, la verdad es que nos lo pasamos en grande.

Aunque en eso de flotar en las aguas esas, mis ciento y pico quilos han fallado estrepitosamente, provocándome la ingesta de algunos sorbos de agua absolutamente asquerosa, al final salgo arrugado como una pasa malagueña, que es a lo que habíamos venido. La sensación de relax es extraordinaria pero a medida que pasa el tiempo te da la sensación de haber subido un par de veces el Naranco a pulso.

Como nos vamos a ir a Oviedo, que está a una hora más o menos carretera adelante, a comprar una tele y a un dentista porque por el hueco de mi muela corro el riesgo de que si nos vamos a la playa mañana se me meta medio Cantábrico, decidimos comer por el camino. Lo hacemos en el Soberán, un restaurante de carretera hacia Posada, donde te sirven menús a plato fijo. Cuatro primeros, cuatro segundos, cuatros postres, a elegir uno de cada. Es uno de esos sitios de comidas a los que voy siempre. Entre otras cosas porque hacen un pote y un cabrito y un arroz con leche de los que alabaría Carvalho con un mínimo de cuatro páginas. Y todo por 10 euros. Esta vez, me he solazado con una ensalada asturiana –que es distinta a las del resto de España: más fina, y con sabor- y una carne mechada. De postre lo dicho y un café. El camino hacia Oviedo me lo pierdo sumergido en el sopor de un siestorro hasta la misma puerta del centro comercial.

El tipo de la tienda es genial, y en tres minutos salimos con una tele de oferta y una garantía de dos años. Aparcamos tras un par de vueltas por el imposible centro de Vetusta, vamos a la calle Uría, algo así como la Gran Vía en Madrid, encontramos un Vitaldent y en cuestión de minutos y sin dolor me colocan un empaste provisional sin cobrarme un céntimo. En el Teatro Campoamor van a poner la zarzuela La del manojo de rosas con un elenco bueno de verdad y la entrada más cara son 16 euros. Igualito que en el Foro. Nos vamos a la librería Cervantes y compramos una antología bilingüe de Auden, otra antología de haikus japoneses también bilingüe y con su traslación fonética y otra de Roger Wolfe, por menos de treinta euros los tres. Es más, por eso de hacer auto patria preguntamos por mis libros de poesía y resulta que los han vendido todos. No me lo puedo de creer, oiga. Tras una vuelta por el centro nos tomamos un chocolate con churros que nos sienta como un tiro –demasiado grasientos- y salimos en pos de una farmacia para acabar con el suministro vetustil de Almax Forte. Algo malo tenía que pasarnos en Oviedo, coño. Es imposible tanta perfección.

En el coche, de regreso, constatamos una constante curiosa producto de una observación minuciosa de los ovetenses y las zapaterías: muy pocos de los oriundos masculinos calzan sandalias en verano. ¿La selección natural les ha puesto pezuñas? ¿Son poseedores del record mundial de juanetes gordos? Misterio. Mañana, si hace sol, en la playa me fijaré por si se trata de una especialidad vetustina o una generalidad asturiana.

Nos ponemos la tele, ya en casa, y prácticamente –sin cenar siquiera- nos quedamos sobaos ante su poder hipnótico. A las tres de la mañana, tras un ímprobo esfuerzo, logro abrir un ojo, pulsar el botón de apagado y convencer a mi chica guapa que arriba, en la cama, se está mejor.


Martes 4 de Agosto

Lo malo de tener tele en casa es que por la mañana, en vez de despertarte con sinfonías lo haces con anuncios. Lo malo de Asturias –sobre todo los días de sol- es que ves lo que hay a tu alrededor: o mares o montañas, y claro, siempre hay alguien que dice de ir a un sitio o a otro. Hoy tocó playa.

Los que somos vagos, no es que odiemos las playas o las montañas, sino que nos hagan movernos más de cien metros de nuestros reales. Ya lo explicaré otro día, lo prometo. Me extendería lo suficiente para hacer un pequeño ensayo. Y no es plan para este diario. El caso es que tocó playa y yo, como siempre, intenté disimular lo mejor que pude, porque tampoco es plan aguar la fiesta al que disfruta con ello, y la buena de Marisol, que le gusta la cosa del mar, no se merece que un papanatas como aquí el menda le churrusque la ensaimada. Voy, me adapto a lo que puedo e intento sumergirme en un papel más que secundario de atrezzo. Ella sabe muy bien lo poco que me gustan estas movidas y lo pasa también algo mal porque participo poco y porque ve que con el tiempo no cambio.

Volvimos a Benia, pasando por carreteras secundarias y pueblos montañeses, verdes valles, laderas ubérrimas, altos alcores, casas populares, terruño y lontananza. Cenamos una vichisuás de libro, buenísima, y nos pusimos a ver ese programa infecto para mi gusto que se llama Españoles por el mundo, donde, presentados por una sujeta pija e inculta, vemos como diversos compatriotas se han ido a diversos parajes del globo y han hecho dinero a espuertas. Yo sé de mucha gente que no les va tan de puta madre por ahí fuera, pero esos no tienen ni tendrán voto en estos programas de puro escaparate. Así que, a los diez minutos, agarré tal sopor que, entre sueños, horas después, me pareció cómo, infructuosamente, Marisol intentaba arrastrarme al lecho. A las seis de la mañana, tras un agitado sueño que mejor no descifrar, lo conseguí por mis propios medios. Nevermore, nevermore....


Miércoles 5 de Agosto

Otro día para ganarse el sueldo. Lluvia. Como nos hemos traído unos cuantos libros pues a leer. Lluvia. A veces escampa un rato. Entonces sacas la cabeza y lluvia. Decido escribir un poemario en versos limpios, prosaicos, rápidos, puntiagudos, sin mucho alambique, sobre Asturias. A ver qué sale.

Entre una cosa y la otra Sulle y Alicia hacen aparición telefónica. Están en Gijón y prometen pasarse por aquí un par de días. Resulta que eso de la lluvia y el fresquito les agrada. Nos informan que la Elenita está ejerciendo de monitora con sus cincuenta locuelos en un pueblín cercano: Mestas de Con. Supongo, dioses buenos mediantes, que haremos por vernos. Marisol les encuentra acomodo aquí al lado, en una casa rural, tras convencer a la dueña que Nana, la perrilla del Sulle y la Alicia es como su nombre indica.

Por la noche nos tragamos la peli de Expediente X, mejor dicho, me trago, porque la cuca de Marisolilla se tumba, me pone los pies en las rodillas y le hago un masajillo que la deja run run, como los gatos. Como suele pasar, a una hora indeterminada de la noche aburridamente catódica, suelo caer vencido. Despierto con el culo hecho un siete por el imposible sillón, y tararí tararí, emprendemos retirada escaleras arriba, desmochados y rotos en busca de una horizontalidad bien ganada.

viernes, 31 de julio de 2009

3 Pornomanía del yo 5 o Las intrépidas aventuras de un poeta en vacaciones 1

Siempre he pensado que, salvo para cazar ballenas con arco o conquistar el Polo, hacer un diario es una tontería y que a nadie le importan las aburridas experiencias de un propio, amén si lleva la agitada existencia de un poeta moderno: Del sofá al verso y ocho horas después, de ese verso, habitualmente tachado, al sofá.

Sólo dos veces he llevado un diario: Durante dos meses, hacia 1986,en Passau, Alemania,y a tres bandas, hace dos años, en un viaje loco a Portugal que hice con los señores Cuesta y Rómar. Ambos son impublicables. O no.

Hoy comienzo mis vacaciones. A las 11:00 salgo para Oviedo y de allí a Benia de Onís, Asturias. Después solo tengo claro que el día 1 de Septiembre tengo que estar dando clases de nuevo en Madrid. A ver si me impongo a mí mismo y escribo todos los días algo, por ejemplo: Las intrépidas aventuras de un poeta en vacaciones. Es una sandez de título, y por eso me gusta.

Hala. A ver qué.

Besos a todos.

miércoles, 29 de julio de 2009

1 Teatro Hiperbreve 10 Familia

A fuerza de hacer el vago ocurre que de oca a oca obrilla toca. Pero esta es divertida. A ver si mañana hago algo.


FAMILIA
Para Juan Manuel Navas

EL PADRE / LA MADRE / LA HIJA / EL JOVEN

Una cama. En ella, cubiertos por las sábanas, una pareja joven fornica. Se escucha lejano sonido de llaves. Se abre la puerta de la habitación y aparece EL PADRE. Los amantes no se dan cuenta. EL PADRE se desviste hasta quedar en ropa interior y se mete en la cama.

EL JOVEN: (Notando la presencia de EL PADRE) Pe... pero qué hace usted.
LA HIJA: (Conciliadora) Déjalo: es mi padre.
EL JOVEN: Tu... ¿Tu padre?
LA HIJA: Sí. Vendrá cansado. Tendrá sueño. Déjale. (Cariñosa) Anda, sigue.
EL JOVEN: Pero yo así no puedo seguir.
LA HIJA: No seas tonto. No nos va a molestar. ¿Verdad que no, papá?
EL PADRE: No.
LA HIJA: Nunca ha podido dormir solo.
EL PADRE: No os preocupéis por mí, cojo el sueño enseguida.
LA HIJA: Venga, tócame otra vez las tetas.
EL PADRE: (Con voz muy adormilada) ¿Ve usted? Ya me duermo.
LA HIJA: Además no ronca. Y es como una estufita. ¡Huy, qué flojita se te ha quedado! A ver si lo podemos arreglar...

LA HIJA desaparece bajo las sábanas. EL JOVEN comienza a emitir ruiditos gozosos. Tras unos instantes se vuelve a escuchar ruido de llaves, se abre la puerta y entra LA MADRE, que se desviste hasta quedar en combinación, y se introduce en el lecho. EL JOVEN se queda traspuesto, mirándola.

LA MADRE: No hagáis mucho ruido. Papá tiene el sueño muy delicado.

Oscuro.

miércoles, 22 de julio de 2009

0 Teatro Hiperbreve 9 Cast(r)ing

Casi se me olvida que se hace hoy miércoles y toca obrilla teatral. Y como mañana me levanto pronto, que tengo que terminar de corregir un poemario, enviar los deberes del curso de poesía estival, empaparme un poco más de Miguel Hernández, sacar un billete de tren para Oviedo, darle un mimo grandote a la Marisolilla, que se me va a Onís, escribir un prólogo y enviar a Pipe un lbro de relatos de la encantadora gente de mi curso anual de narrativa, previamente corregido de erratas, y algo más que se me olvida, pero ya veré, os dejo. Uff.



CAST(r)ING

Para Luis Felipe Comendador


LA VOZ / LA MODELO

Centro escena silla alta de bar. Al lado un taburete bajo. Sobre él un libro. Un sólo foco.

LA VOZ: Por favor, la siguiente.

Aparece LA MODELO. Desnuda. Antifaz y sandalias planas. Manos esposadas por delante.

LA MODELO: ¿Así está bien?
LA VOZ: Muy bien. Ponga un pie en el taburete y descálcese.
LA MODELO: (Obedeciendo) Ya está.
LA VOZ: Ahora el otro pie.
LA MODELO: (Obedeciendo) Ya está.
LA VOZ: Estupendo. Coja el libro del taburete y con él, bien firme, pase sus pies entre las manos hasta dejar los grilletes a su espalda.
LA MODELO: (Con cierta dificultad) Ya está.
LA VOZ: Bien. Ahora siéntese en la silla alta.

LA MODELO hace ademán de sentarse cara al público.

LA VOZ: No, no: así no, al revés.
LA MODELO: (Obedeciendo) Ya está.
LA VOZ: Ahora preste mucha atención. Es importantísimo. Debe echar sus pies hacia atrás lo más que pueda.
LA MODELO: (Obedeciendo) Ya está.
LA VOZ: Ahora mantenga esa postura unos segundos y recite lentamente su papel, por favor.
LA MODELO: (Cuenta lentamente hasta tres y dice, recalcando las sílabas) Mi – er – da.

Oscuridad.

martes, 21 de julio de 2009

1 Pornomanía del yo 4

Desde que dejé de usar bigote, un bigote falaz y aventurero, de mucha prosapia y relumbrón, que me hacía oriundo de algún paisaje de Ribera o descendiente de conductor de guagua, el globo se ha dedicado a dar tantas vueltas que los hipocampos visten de azul gongorino y las madreselvas huelen a pez escamado y filosofía naturista. Yo me he ido levantando cada amanecer con ganas de madurar un poco, liar cigarrillos y beber cerveza, con acciones de obra pero no de pensamiento, pues quien piensa en ayunas lo ve todo sobrenatural y adjetivo y quien rompe con su bostezo pasadas las doce del mediodía ha de palparse antes la cara no vaya a ser que se sea otro, por ejemplo Sir Thomas Addison, arzobispo de Canterbury allá por el año 1365, y tenga que proclamar como buena alguna medida contra la verdadera fe, como arrodillar sólo una pierna ante la presencia de cualquier novicia de Southampton. Después, según el día se acicala y se impelen los deberes de todo nacido de mujer, como sortear los vados en las carreras ecuestres o comprar aditivos para la conservación del equinoccio, a uno le van convergiendo ideas de dudosa materialidad -hacerse político extremeño, ingresar en la tuna compostelana- mientras el estómago va eligiendo si morir de inanición o tomarse un caldito frío, vulgo gazpacho. Sabiendo que el condumio vendrá guarnecido por una lubina próspera y de orden intelectual, nada me consuela tanto como el paseo a sol abierto ante la siesta protectora: cantan los árboles su perfectum omnia y las hojas del geranio, bobaliconas de por sí, pero atentas, proclaman con su bobez las brisas estivales. Llega la tarde tardía, son las ocho, y entre que la alpargata encuentra al pie y el zumo de limón la glotis, bien pueden dejarse pasar dos horas de mastuerzo al dril o al lobo, amigo lobo, gallego sin provincia, feliz estepario. Lo redundante no calma lo mayúsculo. Pierden las tundras, ganaremos el don del almanaque: seremos luces antes del paseo. La nocturnidad será tu casa.

Desde que dejé de usar bigote las hijas de los poetas no quieren viajar con sus padres de vacaciones, con sus padres masculinos, se entiende, o no se entiende, y los poetas, haciendo corro, se pasan la cachiporra entre sus manos, esperando que alguno tenga la suerte de agachar la cabeza, aunque sea para no llorar.

miércoles, 15 de julio de 2009

0 Tratado de urcelologia 14

Quien vive con poco no suele soñar con mucho.

Se olvidan antes las cosas que insisten que recuerdes.

Me gustan más las canciones que acaban en chin-pun.

Es preferible vivir pobre y contento que rico y triste.

Últimamente me siento más en el retrete a pensar.

Es curioso: todos mis amigos escriben de puta madre.

Cuando estoy solo lloro menos, pero mucho peor.

Me hace triste saber que tengo amigos que casi no me leen.

Estoy harto de decirle en mis olvidos que la amo.

Aprended de memoria un poema y recitádselo a vuestra sombra.

1 Teatro Hiperbreve 8 Eternidad

Con eso de andarme de congreso en congreso cada fin de semana voy llevando algo descuidado el blog, y parece que sólo me va a dar tiempo de poner las obrillas estas, que tanto consuelo y afición dan a unos y, por contra, alguna aprensión -siempre bienintencionada- a otros. Como soy persona de palabra y me gusta cumplir en cuánto puedo mis compromisos, ahí va otra, con su poco de gótico y rómántico.


ETERNIDAD

Para Rafael Pérez Castells

LA MUJER / ANDRÉS

Habitación. Cama. Semioscuridad. LA MUJER, en la cama, sufre una difícil pesadilla. Se yergue gritando.

MUJER: ¡Andrés!, ¡Andrés!

Se da cuenta de algo y repite, pero sosegadamente.

MUJER: Andrés...

Andrés entra por la puerta. Viste traje de novio.

ANDRÉS: Aquí estoy. ¿Por qué gritabas?
MUJER: Estabas muerto y te abrazaba.
ANDRÉS: Es verdad.
MUJER: Y tú no respondías, estabas muy frío.
ANDRÉS: No. No es así. Ven que te abrace.

ANDRÉS y LA MUJER se abrazan. Al poco, con suavidad, ANDRÉS empuja a LA MUJER entre las sábanas, arropándola.

ANDRÉS: Ahora duerme. (La besa con dulzura)
MUJER: Eres un ángel.
ANDRÉS: Sí.

ANDRÉS sale del cuarto apagando la luz.

miércoles, 8 de julio de 2009

2 Teatro Hiperbreve 7

De retorno de los misterios bejaranos y las buenas calorías tomelloseras, que podrían dar algo que hablar en mi otra hoja, quí lo sa, retorno al teatrillo con una aventura de cohetes y que no deja de ser un homenaje a mi amado Lem. Así les guste.


7. Ciencia Fricción

Para Álvaro Muñoz Robledano

EL COSMONAUTA / UNA MUJER DESNUDA / UN HOMBRE DESNUDO

Mesa. A ambos lados EL HOMBRE y LA MUJER. Se miran a los ojos. Se cogen las manos. Del techo desciende EL COSMONAUTA vestido de lo propio, escafandra incluida. Llega al suelo y da una vuelta completa a la mesa. El HOMBRE y LA MUJER se rozan las mejillas, se acarician el rostro y el cuello. EL COSMONAUTA en un lateral intenta quitarse el casco, pero no puede. EL HOMBRE y LA MUJER ya andan por los pechos. EL COSMONAUTA sigue erre que erre, pero nada. EL HOMBRE y LA MUJER juegan con los pies bajo la mesa. A la fuerza, pues no lo desea, el COSMONAUTA es izado hacia el techo, siempre intentando quitarse el casco. Cuando ha desaparecido del todo EL HOMBRE y LA MUJER vuelven a la situación inicial. Entonces el casco de COSMONAUTA cae desde el cielo, estrellándose sobre la mesa. EL HOMBRE y LA MUJER serios, muy serios se miran.

EL HOMBRE DESNUDO: Tarde.
LA MUJER DESNUDA: Como siempre.

Ambos hacen ademán de mirar hacia arriba. En ese instante vuelve la oscuridad.

jueves, 2 de julio de 2009

Hace tiempo que ya ni me pide que le haga un poema, yo le digo que las cosas no salen así, de golpe, sino parecido, y que a los poetas lo que nos viene bien es que nos digan, como Violante le dijo a Lope, lo que tienen que hacer. Cuando me hacen un encargo escribo estupendamente, cuando debo fiarme de mi propia musa tardo semanasañosdías en hacer nada. También me apetecía hacer un soneto en linea clara, aunque me sigue gustando jugar, aunque sea un poquito, con la irracionalidad.


porque me vienen grandes los zapatos
porque me agreden las mañanas frías
porque me gusta desnudarla a ratos
y verla cómo duerme algunos días

porque quiere cambiarme los retratos
poner en orden las estanterías
y ocultar sin tardanza algunos datos
que endulzan poco nuestras biografías

porque no sirve ya la lavadora
porque hay tantos sombreros como abrigos
porque en áfrica aún quedan elefantes

porque me besa cuando da la aurora
y me cuelga si quedo con amigos
porque existe un después después del antes


urceloy / julio de 2009


miércoles, 1 de julio de 2009

3 Teatro Hiperbreve 6 Amor Patrio

De todas las obrillas de teatro que llevo escritas -aún no he llegado, aunque me acerco al ecuador- esta es la más difícil que se me ha hecho a la escritura, y probablemente la que más veces he variado. Tal vez sea por su forzada sencillez. O porque en mi familia sólo hubo desertores.


6. Amor Patrio

Para Pedro Díaz del Castillo

El Teniente / El Sargento

Mesa. Papeles. Pulcritud. Expedientes. Sentado, el Teniente. Firmes, el sargento.

El Teniente: ¿Nombre?
El Sargento: Marcos Atilio Fernández, sargento de infantería, batallón 13, cota 21, señor.
El Teniente: ¿Profesión?
El Sargento: (Dudando) ¿Estudiante? (Sin dudas) ¡Soldado, señor!
El Teniente: ¿En qué quedamos?, ¿Estudiante o soldado?
El Sargento: Soldado, señor.
El Teniente: ¿Ha dicho cota 21... ? A ver... Sí, aquí está. Su licencia, salario, carta de recomendación y medalla al mérito. Para ti la guerra ha terminado. Que tengas suerte.
El Sargento: Pero... acabo de llegar.
El Teniente: No hay peros.
El Sargento: ¡No he disparado un sólo tiro!
El Teniente: Órdenes son órdenes.
El Sargento: ¡Papá!
El Teniente: Retírese.

El sargento de infantería duda, no quiere salir, se vuelve y se encara al teniente de intendencia. Este último desenfunda un revolver y dispara al aire. El soldado, más que retirarse, huye.

El Teniente: ¡Mierda de familia!

Silencio. Oscuridad, telón.

sábado, 27 de junio de 2009

2 Tratado de urcelologia 13

Tras los desaires del amor queda siempre un airecillo que da asco.

Todos somos raros, incluso el lunes.

Cuando digo la verdad me dejan colgado a mitad del discurso.

Cuando se rían de ti que sea por una buena gracia.

Fiate más de quien te desprecia que de quien te usa.

Quien te quiera cambiar tiene miedo de cambiar por sí mismo.

Hoy me han enseñado algo importante, pero no sé qué.

Mata plantas y riega moscas.

Mucha música no suena bien ni pasada por agua.

A quien más molesta la sinceridad es a quien la pide.

miércoles, 24 de junio de 2009

1 Teatro Hiperbreve 5 Tocando fondo

Noche, último miércoles de Junio, acabo de regar las plantas. Ahora, otra obrita más.


5. Tocando Fondo
Para Luis Felipe Barrio

Tres voces de operarios de mantenimiento / El Cantautor

Un foco ilumina al Cantautor, sobre un taburete, afinando la guitarra. El resto sombra. Se escucha un martilleo insistente acabado en un golpe seco y un !Ay!.

Voz 1: ¿Ya?
Voz 2: No.

Sigue el martilleo insistente acabado en otro golpe seco y otro !Ay!.

Voz 1: ¿Ya?
Voz 2: Sí.

Voces de esfuerzo, como si levantaran entre los dos un peso sobrehumano.

Voz 1: No apartes la escalera, joder.
Voz 2: Se me cae, se me cae, se me cae...!

Brutal, enérgico, terrible cae el pesadísimo objeto.

Voz 3: ¿Se puede saber qué coño estáis haciendo?
Voz 2: Nada, joder, nada. Déjanos en paz.
Voz 3: ¿Pero os ha pasado algo?
Voz 1: Nada, nada. Anda, vámonos.

El cantautor, que a todo esto no ha prestado la más mínima atención, se levanta del taburete tras comprobar la afinación perfecta de su instrumento. Y sin mediar palabra destroza la guitarra contra el taburete.

Oscuridad. Se sigue oyendo un poco más el proceso destructivo. Después silencio. Silencio. Silencio.

viernes, 19 de junio de 2009

3 Mea culpisima culpa

De repente me doy cuenta que no he felicitado el cumpleaños a Jesús, a Antonio, a Ana...
De repente me doy cuenta que no contesto a casi nadie en el blog.
De repente me doy cuenta que no escribo, o que no escribo todo lo que pienso, o que no pienso todo lo que escribo.

Perdón.
Mea culpa.
Soy así.

Y a veces lo siento y otras me gustaría meterme en la cama de todos mis amigos y de todas mis amigas y todo el mundo que quisiera mi voz y leerles en voz alta un cuento para que se durmieran.

Como de vez en cuando lo hago con mi amada.
Como todas las noches lo hago conmigo mismo.

Porque dormimos para no morir.

Son las diez de la mañana.
Y me duele mucho la cabeza.
Y me voy a contar un cuento.
A ver si duermo un poco.

Sólo eso

miércoles, 17 de junio de 2009

0 Teatro Hiperbreve 4 Ring

Se pregunta O lobo cuándo duermo. También yo. Alla va otra obrita.

4. Ring
Para Román Piña
El Boxeador

Del centro de escena cuelga el saco, sobre él un foco. Sale el boxeador. Guantes. Bata. Mira con detenimiento el saco. Lo palpa, lo huele, lo acaricia. Se quita la bata, que deja en el suelo con auténtico mimo. Comienza a bailar ante el saco. Le lanza un tímido golpe. Luego otro más fuerte, más y más: lo zarandea, lo amilana, lo aniquila. Durante la sesión se le van cayendo al boxeador un guante, luego otro, las botas y el calzón, quedando sólo con el slip. Prosigue su danza pero comprueba que el slip no cae. Salta, se encabrita, se roza con el saco, pero nada: no cae. Cansado, enfadado, muy molesto detiene el entrenamiento y mirando al público se lo quita con las manos, arrojándolo al patio de butacas. Reposa, se calma, recoge la bata y se la cuelga del brazo, con mucho amor. Antes de irse, mira al público y encogiéndose de hombros les dice con complicidad:

El Boxeador: Ya está.

Oscuridad o telón.

domingo, 14 de junio de 2009

1 Áurea urcélica retórica 6

Antisoneto: Poema que toma del soneto sólo su esctuctura estrófica, es decir dos cuartetos y dos tercetos, dejando rimas y medida a gusto del escritor. Por lo tanto, en su sentido estricto todo aquel soneto que no obedece la norma petrarquiana debería llamarse antisoneto. Y no me parece mal, qué leches, a ver cuánto poeta que presume de sonetos haría al menos uno en condiciones.

Norma petrarquiana: Dos cuatetos y dos tercetos encadenados, (ABBA ABBA CDC DCD) en versos de once de acentuación predominante en sexta sílaba (-----´-----), y rima en consonante pura obligada, procurando -salvo en acrósticos- no hacer sinalefa interversal ni rima doble.

Rima consonante pura: Cuando entre dos o más palabras rimadas los fonemas son exactos a partir de la última vocal acentuada incluida: (rota / gota) y no (rota / gotas) que sería impura.

Sinalefa interversal: Cuando la última palabra del verso acaba en vocal y la primera del siguiente verso comienza en vocal.

La sinalefa interversal sucede
entre dos versos como aquí se explica

Rima doble: La rima doble ocurre cuando se produce rima asonante y consonante en una estrofa al mismo tiempo:

Tu poema rima con ganas
cuando lo lees, desatas
sonidos como mil latas
resonando o mil campanas.

En consonante riman 1º con 4º y 2º con 3º, (ABBA) pero en asonante riman todos (AAAA)


Ejemplo de soneto petrarquiano

Soneto a través del sueño

Soñé contigo anoche. Me decías
en el sueño que tú también soñabas
conmigo. Y en tu móvil que no estabas
para nadie durmiendo. Y que hace días

en otro sueño casi conseguías
entrar en mí, y también te puse trabas:
¿Quién es usted? – te dije. Y que te dabas
la vuelta. Y que después me maldecías.

Y ayer los dos, pasados los albores
que limpian con su luz los negros pozos
de la vigilia, el tedio y los horrores

nos hallamos, tan prófugos de esbozos,
en un jardín bendito de amadores,
rendidos tras los sueños y los gozos.

urceloy / 2005



Ejemplo de antisoneto

Antisoneto francés

todo pasó como pudo ser
ella cogió su bolso y él se fue
tras los cristales el café
daba noticias de León Carriere

las manos se aguardaban y los pies
ni eran reflejo de ella ni eran de él
por la radio gustándose Mirelle
Matieu cantaba j’attendrai

la calle un cigarrillo aquí fue
pasado a la cuchilla Robespierre
los perros nunca ladran en francés

ella miró hacia atrás había un papel
en el suelo después
su número una calle en La Villette


urceloy / junio de 2009
PS GORDA: Por cierto, y dado que el Rómar sigue empeñado en su procrastinación irredenta, al final he caído y rompiendo el veto que me había autoimpuesto he vuelto a reactivar la otra página en que participo, es decir: Nadie nos toca los huevos, que aparece pinchando aquí al lado en Anestesistas Urceloy - Rómar. Ya está

viernes, 12 de junio de 2009

2 Tratado de urcelologia 12

Cuanto mayor me hago sé menos de qué me río.

El verano cansa más que la nostalgia.

De tobillos para abajo mi amada se parece a Dios.

¿Porqué hay modelos que cuando se fotografían desnudas parecen estar cagándose en tu padre?

Los ojos de las estatuas contradicen la originalidad del pensamiento.

Estoy de acuerdo. No se debe fumar en sitios púbicos.

Lo peor de un concierto es que el público venga desafinado.

No sólo se debe llorar al final.

A los sonetistas malos se les castiga con estrambote.

El que ronca está cantando en sueños.

miércoles, 10 de junio de 2009

3 Teatro Hiperbreve 3 El Alpinista

La verdad es que estoy muy contento. Desde 2004, tal vez cansado y aburrido por la falta absoluta de interés de algunos gestores teatrales, no escribía ninguna de estas pequeñas obritas. Sin embargo la animosidad y el abrazo de varios amigos y lectores, desde que me ha dado por sacarlas de nuevo a la luz, me han dado energías suficientes para corregirlas e idear nuevas.

Hasta ahora las estaba disponiendo según las había escrito originalmente, de la más antigua a la más moderna, pero he decidido saltarme mi protocolo y ofreceros la última, terminada ayer mismo, y en la que llevaba trabajando un par de semanas. Se la quiero dedicar a mi buen amigo José Antonio, también llamado O Lobo, que acaba de cumplir años, y en cuya gracia y ternura se demuestra que hay muy buena cosecha en nuestra generación.


3. Alpinista
Para O Lobo

El Alpinista / Un Operario

Marcha circense. Sale el Alpinista vestido de alpinista a la antigua tocado con boina. Al llegar al centro de escena saluda al público. La música se detiene y suena un redoble de tambor que cesa cuando aparece volando un envoltorio que con aparatosidad el Alpinista coge al vuelo. Deshace el envoltorio que resulta ser un gorro de cocinero. Se quita la boina, que guarda en un bolsillo, y se pone el gorro de cocina. Suena un tat-chaaaaan circense.

El Alpinista: (Alzando los brazos y contentísimo) ¡Olé!

Vuelve a sonar el redoble. Sale volando un taburete. Lo coge al vuelo. Lo coloca en el suelo y con aparatosidad y elegancia se sube a él. Se para el redoble. Alza los brazos. Suena el tat-chaaaan, y contentísmo dice.

El Alpinista: ¡Ochomil!

Durante los siguientes tres minutos salen otros 13 objetos, sillas, escaleras, cubos, etc, que el Alpinista irá repartiendo por escena. Siempre subceptibles de ser usados para subirse encima. Se repite el caso anterior exactamente y siempre el Alpinista, feliz, acabara diciendo.

El Alpinista: ¡Ochomil!

El último objeto donde se habrá subido debe quedar en el extremo opuesto. En ese momento dando unas palmadas instará a un operario a salir y colocarle los objetos en línea, de tal manera que pueda salir de escena saltando sobre cada uno de ellos, gritando ¡Ochomil! cada vez que pise uno y al ritmo de una eufórica marcha triunfal. Una vez que el Alpinista haya desaparecido de escena, el Operario, sin acompañamiento musical alguno, retirará todos los objetos hasta quedarse con una silla última. Entonces imitará al Alpinista, subiéndose también a la silla. Sin embargo, cuando muy emocionado y feliz esté a punto de iniciar su discurso se apagará la luz de golpe.

El Operario: (Con verdadero asco e impotencia) ¡Ochomil!
Urceloy / junio, 2009

viernes, 5 de junio de 2009

2 Áurea urcélica retórica 5 Caleidoscopio para Norma Jean

El 1 de Junio pasado una tal Norma Jean Baker hubiera cumplido 83 añitos, pero para nuestra desgracia se nos murió la pobre en 1962. Mi amigo O Lobo, Lupus, o Wolf Ramírez o como quiera llamarse le ha hecho en su blog un estupendo homenaje. Valga, por mi parte, esta contraréplica en acróstico sin importancia.


Caleidoscopio para Norma Jean


Nadie ha llegado al sol salvo una parte
oscura de tu cuerpo, nadie quiere
reconocer tu lentitud y el agua
maternal de ese llanto en la penumbra,
acompasado, generoso, libre.
Jamás habrá una madrugada idéntica
en el país del búfalo y la sangre.
Aunque bajo tu piel
nadie buscara más allá del tiempo.


urceloy / junio de 2009

miércoles, 3 de junio de 2009

2 Teatro Hiperbreve 2 Lesa Majestad

Bueno. Pues allá va, según lo prometido, la segunda obrita de teatro, que conozco yo lobo que me va aullando las noches y no me quiere sino en duermevela.


2. Lesa Majestad
Para Antonio Polo.

El Rey
El Regicida

Salón. Un sólo candelabro. Semi - obscuridad. EL REY, traje cruzado, manto de armiño, corona. Pensativo. Pasos: una forma entrevista, jamás con claridad, EL REGICIDA, que se detiene.

EL REY: Pronto llegas.
EL REGICIDA: Es la hora.
EL REY: Aún es pronto. ¿He de morir tan joven?
EL REGICIDA: Ha sido acordado.
EL REY: Déjate ver.
EL REGICIDA: No es lo convenido. Será rápido: siquiera sentiréis un silbido. Mi oficio es antiguo. Y necesario.

Pausa. Silencio.

EL REY: ¿He de morir tan joven?

Pasos. Un golpe hace caer el candelabro. Obscuridad.

Telón.

viernes, 29 de mayo de 2009

3 Tiempos de crisis 5 El tío Felipe

El tío Felipe


La cuarta vez que matamos al tío Felipe también se presentó en el pazo. A la hora de la cena, como parecía ser regular. Dando gritos y trastazos en las ventanas. Todo él jaleoso y pendenciero, amigo de la burla y socio de la broma.

- Hubiera traído algo de vino, para remojar, ¡Rediós! Pero no sé dónde habré dejado la mano derecha, que no me la encuentro, y el pulgar de la otra mano, que así no hay quien traiga ni garrafa ni botellón.

Y se echaba unas risas.

Ni a Juan ni a Felisa, hijos del no difunto, ni a mi, nos pillaba ya la cosa por sorpresa. Y como las otras veces, a mi prima le salió la mujer que llevaba dentro y acudió a la puerta.

- Venga padre, no se quede ahí, con el frío que hace. Pase y siéntese, que donde comen tres bien cabe uno más. Juan, acércale un pote y un cucharón, y tú, Matías, pásame la bota que le tire unos tragos a mi padre.

El tío Felipe echaba la cabeza atrás y abría un poco la rendija de la boca, como sonriendo, y por ahí le entraba el chorro del tinto. Después Felisa se sentaba a la mesa y volvía con la matraca.

- Vaya mierda de asesinos. Dejarle así, sin mano y sin dedo gordo, que parece un Nepomuceno. ¡Desgraciaos, que ni para matar valéis! La próxima me dejáis a mi el hacha.
- No seas injusta con ellos, que me mataron bien, lo que pasa es que yo eché las manos a la cabeza, por defenderme, y he aquí el resultado.
- Gracias padre –decía Juan.
- Luego –volvía a la carga el tío Felipe- este otro me debió pegar fuerte en la cocorota, porque no se me recuerda más que lo de las otras veces, una noche oscura y al fondo una luz, y una voz muy bonita, como la de mi madre en fiestas, que me llama y me dice “Felipe, Felipe, ven... ven... verás qué bonito es esto...” Pero yo no voy, porque también se me antoja la voz de mi abuelo Rogelio que dice “Que no, que no venga, que aquí se está muy bien sin él...” Y en eso siento que me viene un frío y un hambre muy grandes.

Nosotros, Juan y yo, estábamos cansados de buscarle enterramientos, porque estaba visto que de allí donde le echásemos siempre volvía.

- Y es curioso, que siempre al mismo sitio.

Y tenía razón. Habíamos probado con una poza del río, una poza muy negra y profunda, donde le tiramos con sus buenas piedras atadas al cuello. También con la mina abandonada, y con el barranco de Benastes, que dicen que no tiene fondo. Y esta última, en el mar, allá por Finisterre. Pero no había manera. Siempre, según él, se aparecía en el maizal y a la hora del pote, que manda narices.

Después de comer dijo que tenía sueño, que se iba a la cama.

- Buenas noches. Y a ver cómo me matáis esta vez. – decía entre risotadas, mientras subía al piso de arriba.

Ni le miramos siquiera. Yo me puse al periódico y Felisa a fregar. Juan salió a afilar el hacha. A la vuelta, como siempre, nos pusimos a discutir. Al rato ya lo teníamos decidido.

- Como sois un par de inútiles tendré que subir yo a terminarle. – Dijo Felisa – Vosotros mientras a por leña. Luego me lo bajáis, que yo me encargo de la lareira. A ver si lo que no come el agua lo deshace el fuego.

Y se fue a por el hacha.

Yo creo que las cuatro muertes le habían afectado algo, porque el cuerpo me pareció que pesaba menos. Así que lo bajamos y lo tendimos en el suelo. Y a una orden de Felisa lo empezamos a descuartizar y a echar los trozos a la lareira. La cabeza quedó entre dos troncos, un poco ladeada y mientras el fuego la churruscaba parecía que la boca se le contraía, como riéndose. Al tiempo recogimos las cenizas en un saco, que yo me encargué de esparcir por el maizal.

No volvimos a ver al tío Felipe. La primavera vino buena y la cosecha fue generosa. Florecieron los geranios y los tulipanes. Pudimos comprar la vaca y casarnos Felisa y yo. Y Juan acabó por encontrar asiento en el la aldea de arriba. Viene poco, y cada vez que viene entretiene a los niños con unos polvillos blancos que se acumulan en el ventanal. Hace unos montoncitos. Los sopla aprovechando cualquier vientecillo y se ponen a girar y a girar hasta que se desvanecen. Los niños se lo pasan en grande, pero a Felisa y a mi no nos gustan, porque nos hacen estornudar.



urceloy / mayo de 2009

miércoles, 27 de mayo de 2009

4 Teatro Hiperbreve 1 El último adiós

Hace unos años tuve una ocurrencia. Escribir una serie de obras de teatro mínimas, que se pudieran hacer en menos de tres minutos. Y que no fueran gags, o meros divertimentos. Sino que tuvieran su carga moral, o ética, o que planteasen un conflicto. Coincidió por aquellos años que unos estupendos locos como Sonia García, Juanma Navas y otros amigos sacasen a la luz y no sin grandes esfuerzos una revista mensual que hoy se me antoja necesaria, y que creo, según mis últimas noticias, Sonia ha vuelto a relanzar: Poeta de Cabra. Aquellas obritas fueron apareciendo poco a poco, mes a mes, número a número, hasta el último, que se cerró -como siempre pasa- por falta de presupuesto y su mucho de cansancio.

Tuvieron su aceptación y su elogio, y hasta hubo grupos y teatros que se interesaron por ellas: bien como bloque, pues se pueden representar una tras otra, o por separado. Pero al final no se estrenó ninguna. Por lo tanto si bien no están inéditas, sí que siguen en el cajón del sueño, aunque alguna fue adaptada para la radio.

El otro día mi incombustible amigo David Torres me recordó, en una de sus notas a este blog urceloquiano, esas obras mínimas. Y ya que están durmiendo el sueño de los justos no creo que les haga mal salir a respirar un poco. Me propongo sacarlas todas cada miércoles. Y si alguien quiere representarlas sencillamente que me llame, que soy persona de fácil convencimiento. Ahí va la primera.
.
.
1. El último adiós
Para David Torres

El Padre.
El Hijo
.

Amanecer. Aldea. Casa. Puerta. Lejano, el horizonte.

El Padre: Ten cuidado y mira bien dónde pones el pie, que de un tiempo a esta parte parece que la tierra se ha hecho redonda y calibro que un sólo tropezón te haría rodar hasta el infinito.
El Hijo: No diga tonterías, padre.
El Padre: No son tonterías, que yo me entiendo. Anda vete, que si sale tu madre y nos ve en estas, aún se va a echar a llorar y a amargarme el resto de mis días.
El Hijo: Dígale usted que la quiero, que la he de escribir.
El Padre: Una última cosa. Si de aquí en dos días no has vuelto no lo hagas nunca. Ni aún vivo. Que lo que más estorba al hombre no son ni barrancos ni tormentas, sino el recuerdo que va dejando, que tira de uno como el imán, y nos hace duro el semblante y amargo el pensamiento.

El Padre no espera respuesta. Se mete en la casa.

El Hijo: Quede con Dios, Padre.

Portazo. El Hijo se aleja.

Telón.

domingo, 24 de mayo de 2009

0 Historias de la guerra 2

Los mandiles

Cuando acababan las batallas ellos empezaban a trabajar. Primero retiraban a los menos heridos, los que gritaban, los que se movían. Después, con rapidez y sin ceremonia, se les daba remate a los que agonizaban. No importaba de qué bando fueran. Una incisión rápida y profunda en la yugular bastaba. Los del otro lado harían lo mismo. También ayudaban en los días de fusilar.

Al acabar la jornada salían con los uniformes rojos, de pura sangre, y así no había manera de lucirse entre los compañeros. La idea de los mandiles la tuvo uno de los más jóvenes. Al comandante no le pareció mal.

Justo después de la guerra llegaron los mandiles, pero ya casi no se fusilaba.

-Pues es una lástima- dijo el de más edad.


Urceloy / mayo, 2009

sábado, 23 de mayo de 2009

3 Tratado de urcelología 11

El verbo rimar se conjuga de izquierda a derecha como el verbo amar y de derecha a izquierda como el verbo morir. Sólo así se entiende que haya poetas que rimando maten tanto.

Hay cuatro maneras posibles de rima: Asonante, consonante, porque sí y tú me vas a mí a enseñar qué es poesía.

También ocurre parecido con los versos: Rimados, blancos, libres y la poesía es libertad, mucha libertad, si lo sabré yo, ahora sí, el cafelito me lo pones con dos gotas de leche, eh?

En cuanto a su longitud los versos se dividen en tres: de Arte mayor, de Arte menor, y de arte, mucho arte.

El verso más corto se respira.

El verso más largo se llama odisea.

El ritmo no se consigue dándose de cabezazos contra la mesa: pero ayuda.

Los poetas malos sólo recitan sus propios poemas.

Cuando mi musa se va de zapatos escribo mucho mejor.

Quien no quiere distinguir entre "poesía" y "poético" tampoco distingue entre su voz y el cencerro que lleva colgando.

lunes, 18 de mayo de 2009

0 Áurea urcélica retórica 4

Sobre las horas (tractatus al modo antiguo)
Dos horas hay para el amor así como dos horas para la muerte. En realidad sólo existen doce horas para las doce cosas esenciales, pero como cada una necesita su tiempo de ida y su tiempo de vuelta se multiplican por dos. Por lo tanto también existen dos horas para el odio y para el sueño, para la holganza y para el estudio. Dos horas para el hambre y dos para el discurso, dos para la ignorancia y otras tantas para el vicio, dos para la reflexión y dos para la locura. Y no quedan más, por más que queramos mentirnos y decir que ésta para la amargura, que ésta otra para la felicidad, que aquella para la templanza, que esa otra para la envidia. Así hasta el infinito, puro engaño de las sensaciones.

Sin embargo – a excepción del sueño- nadie puede ni ha podido, pese a muchos estudios y averiguaciones determinar de qué hora a qué hora van el resto de ellas. Si de dos a cuatro se ama más, si de siete a nueve habremos de morirnos. En eso los pueblos tienen sus costumbres y los individuos sus rarezas. Y el sabio aquel que determinó ante su señor que el tiempo de la comidas debiera ser para el rico cuando le viniese en gana y para el pobre cuando hubiese de qué, en el fondo sólo utilizó del ingenio para administración de su cabeza, no fuese a salir rodando ante una mala respuesta o un antojo de su amo.

Entre los naturales del desierto es propio el amar después de las comidas, al medio día, que es tiempo de renovación de los humores y la sangre nueva anda de puro bullicio visitando arterias y tomando posesión de las articulaciones. Qué mejor manera para probarse y dar medida de su beneficio. No obstante jamás se hará este ejercicio tras la cena, que en todo debe ser frugal aunque bien regada en vinos y frutas, que facilitan más que la alegría de los músculos, el buen riego del pensamiento. Optan entonces estos habitantes por la charla con amigos y parientes, pues el ingenio se halla en su mejor momento y es bueno para el humor y la risa, de la que nadie sea ajeno. O eso dicen.

Con todo no es materia de exactitudes dar este horario por bueno en todas las latitudes, ya que las costumbres, bien guiadas por temperaturas y cartografías, van determinado en el transcurrir de los siglos sus verdaderos acomodos. Y hasta se han conocido pueblos que trocan en todo la práctica anterior, y que delimitan para la amatoria horas tan dispares como el amanecer o la misma madrugada.

El sueño es el único que ha sabido encerrarse y tomar de sí y para sí dos horas en cualquier paraje donde nos encontremos, sea norte o sea sur, sea mar o sea montaña. El sueño habita dos horas de la madrugada, de tres a cinco. El cuerpo le debe ese servicio y el pensamiento esa dádiva, y aquel que no cumple, aunque sea por obligación de su cargo y beneficio de su república, su mandato, sabe que acorta su existencia en tanto tiempo como el que tarda en volver a su homenaje. Y es propio de estas gentes la vida corta y el ingenio desbocado, pues en tales horas sueño y vida se confunden y alguna vez habremos oído, de los poetas sobre todo, que rehuyen del sueño por el prodigio que en sus escritos entonces sucede.

Y ahora, a dormir, que van a dar las dos y media.

jueves, 14 de mayo de 2009

3 Decalología urcélica 1

Decálogo básico para el distinguir entre mil una película española

1. En toda película española sale un niño. Si borras todas sus escenas y no pasa nada de vital importancia para la película, es prueba evidente de esta nacionalidad.

2. La madre del niño siempre debe tener problemas derivados de hacerle caso al imbécil de su hijo.

3. El malo siempre tiene un defecto físico, y si no es el malo, su compinche o amigo.

4. Los gordos siempre sufren, y fuman, y lloran, y son débiles y se mueren.

5. En la banda sonora siempre aparecerá un tema andaluz y si se recita un poema siempre ha de ser de Lorca.

6. Antes o después saldrá una voz en off que nos contará precisamente lo que ya estamos viendo.

7. En los papeles principales no hay gente del teatro, igual se les entiende.

8. Un buen actor español nunca sabrá cantar ni bailar ni mucho menos tocar un instrumento.

9. Los viejos son inútiles y si no lo son se mueren en el primer rollo.

10. Si la acción se desarrolla en los años 80 todos los coches serán de los 90 pero los teléfonos móviles de última generación.

miércoles, 13 de mayo de 2009

1 De amos y esclavos 3

Llamó el amo al esclavo y le dijo:
- Eres libre. La República está en crisis y en breve seré tan pobre como tú. Cuando eso ocurra habré de morir por mi propia mano. Ve y recoge tus cosas mientras escribo la carta de tu libertad.
El esclavo entonces dijo:
- No hagáis tal cosa, señor. Dejadme vuestro lugar y ocupad vos el mío. Veréis cómo en breve plazo sabré resolver a gusto ese problema.
Acordó el amo en todo, y nada más verse el nuevo amo en su nueva posición ordenó desnudar al que fue amo, atarle a un árbol y azotarle hasta dejarle casi muerto. Luego mandó arrasar campos y casas y malvendió enseres y esclavos. Cuando partía para la ciudad se cruzó con su antiguo amo, que aún respiraba, y tas escupirle en la cara, le dijo:
- No sufráis por mí.
Y sin mirar atrás ni una sola vez cabalgó hasta no ser más que un punto en la lejanía.

lunes, 4 de mayo de 2009

10 Sobre mi onomástica en fin

Después de haber recibido unas cuantas muestras de afecto absolutamente cariñosas, de esas que hacen que uno resbale más en sus babas de lo habitual, debo dejar constancia de uno de los pocos datos que a buen seguro aún sigue siendo fidedigno en mi muy inventada pero no por eso menos enjundiosa existencia:

Que cumplo años el 7 de Mayo.

Y para investigadores, curiosos y facedores de cartas astrales y otras melopeas que:

Nací en 7 de Mayo de 1964 en Madrid.
Es decir que me caen en 2009 45 del ala.
A las 5:00 de la madrugada.
En el sanatorio de San José, hoy hospital, sito en la Calle Cartagena, 12.
Tauro.
Dragón, entre los chinos.
Octomesino, es decir que me adelanté unos 30 días al cálculo previsto.
Que no alcancé un peso mayor a los dos quilos, por lo que ya a tan tierna edad fui encerrado en una incubadora.
Que fui bautizado por el cura de urgencia y por una suerte de equívocos con el nombre de mi padre, Jesús Luis, en vez de Francisco Javier, que es el que, en principio, mis progenitores hubieran querido. Y que, por no marear la perdiz acabaron con el Jesús, etc, esto es casi otra historia.
Que el signo de mi madre, Carmen, es Libra, del 29 de Septiembre, y el de mi padre, fue Géminis, del 31 de Mayo.
Que me caen muy simpáticos los de mi generación y entre ellos el lobo lobero que tiene aquí mesmo también su blog.

Y que en fe a mis posibilidades en los próximos días comenzaré a llevar viandas y licores, con el comedimiento propio de mi tasa, todos ellos benefactores de la salud, por clases y conventillos, asinque quien faltare se lo perdiere.

Y nada más. Que besos. Que se os quiere.

Bueno sí, que como ya estaba harto de escuchar la misma cantinela he suprimido lo de la musiquilla, pero si alguien quiere saber aún en qué consistía mi selected music que sepa que eran los siguientes temas:

1. Agnus dei de Samuel Barber.
2. Final del Acto I de La ciudad muerta, de Wolfgang Korngold
3. Tenebrae factae sunt, motete a 8 voces mixtas de Tomás Luis de Victoria.
4. Ridicolosamente, pieza para piano de Sergei Prokofiev
5. Aria de la locura, de Lucía de Lamermoor, de Donizetti.
6. Más vale trocar, madrigal de Juan del Enzina.

Más besos.

Urce
 

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