jueves, 6 de agosto de 2009

1 Las intrépidas aventuras de un poeta en vacaciones 1

Bueno, amigos. Tras haberlo intentado en varias ocasiones al fin he logrado una conexión lenta pero conexión al fin y al cabo a internet. Aquí abajo os dejo lo prometido. Besos



Las intrépidas aventuras de un poeta en vacaciones (Entrega 1)



Viernes 31 de Julio

El taxista es un tío estupendo. A los diez minutos de salir dirección a la estación de Chamartín ya me ha enseñado varios artilugios que demuestran su capacidad irónica con el edil Gallardón, líder indiscutible de la verdad madrileña de la última década: una moneda con la efigie de Tutankamón –retrato probatorio de la antigüedad del alcalde-, y un espejo de dos caras con una inscripción en cada una, a saber: “No hay cambio para billetes mayores de 20 euros”y, al dorso, “No se cobra en carne”. Afortunadamente con un “je,je” concluyen sus habilidades retóricas y llegamos sanos y salvos a la estación de ferrocarril sin mayores contratiempos.

En la estación compruebo varios datos de mi capacidad viajera: Me he olvidado de pagar la factura del garaje, y eso que he cogido el taxi enfrente de la puerta del mismo; no he metido en la maleta las botas de montaña ni el bastón –absolutamente imprescindibles para caminar en Asturias- y tampoco he cogido el cargador del móvil. La factura puede esperar, las botas y el bastón vendrán vía Carlos, el eficiente hermano de Marisol, el día 6, y gracias a Antonio Rómar, que amén de ser un santo varón, se queda a cargo de mi casa; y el cargador, previo pago de 18 euritos, se puede adquirir en la tienda de telefonía de la estación. Bien.

El tren Alvia 4111 –ocupo la plaza 3C del vagón 5- sale puntual. Para en Valladolid, Palencia, León, Mieres, Oviedo y Gijón. Como bajaré en Oviedo tardará cuatro horas y media. A la altura de Palencia los tres hijos del matrimonio que ocupan los asientos delanteros, de aproximadamente 6, 8 y 12 años, comienzan a dar el coñazo a sus progenitores y a todo el vagón. Me traslado a la cafetería del convoy, donde, tras algún codazo, logro ingerir un bocadillo de jamón y queso y dos botellas de medio litro de agua con gas. Reconozco que el camarero, que tiene pinta de pijo de muestrario en prácticas, cumple bien su cometido. Leo El País, el ABC y sus suplementos. El Mundo se lo queda un señor con bigote y cara de estreñido y no lo devuelve. A la altura de Campomanes regreso a mi butaca y aguanto hasta Oviedo a los tres enanos de mierda –veo, veo, qué ves, una cosita, y qué cosita es- y al gilipuertas de su padre.

Marisolilla me espera en la estación. Son las 15:32. Comemos en un restaurante cercano. Me zampo unas fabes como Dios manda, una merluza a la sidra más que digna y de postre arroz con leche y café cortado: eso sí, sin pan, que estoy a régimen. Y tras encontrar el coche partimos a Benia de Onís, que es la patria chica de Marisol. Por el camino, en nuestro afán por adquirir unos geranios para la ventana de nuestro cuarto, descubrimos una playa interior estupenda, algo así como Guadamía, y un vivero donde, a la vuelta, pienso adquirir una planta horrorosa, feísima, de esas que cuelgan y parecen las barbas de algún eremita. La dependienta me asegura que es la mejor planta para un vago: no requiere cuidados, se cuelga de la ventana y hala, ya está, si ves que se pone algo seca la rocías con un pulverizador y punto. Cojonudo.

Llegados a Benia, siesta de cuatro horas. Después cena reconfortante y a la cama, a leer, que se nos ha roto la tele y sólo se oye. Y tragarse El coloso en llamas sólo de oreja da cierto resquemor.


Sábado 1 de Agosto

Amanece encapotado y lluvioso. A eso de las doce deja de orbayar, como llaman por aquí a la llovizna o mojabobos, y se convierte la cosa en un chaparrón que al rato deviene en tormenta y al poco el patio y las calles son puro río. Como hace un par de días también se rompieron las cañerías del baño y se forman unas goteras estupendas y la llave del agua está afuera cada vez que abrimos o cortamos el paso nos ponemos bien, pero bien. Afortunadamente hace frío y eso, quieras que no, en verano, consuela.

Por la tarde nos hacemos un viajecito a Cangas de Onís a ver si pillamos una farmacia abierta. En un alarde de eficacia se me ha terminado de caer el empaste de una muela. Dolor. El boticario ofrece paciencia y algodón. Más dolor. Vueltecita por el mercado medieval. Una tobillera para mi chica guapa, un brazalete para Julia, que no ha querido venir a Asturias, y un trozo de pizza recién hecha al horno. Mucho más dolor. Nos volvemos a Benia.

Afortunadamente Marisol ha hecho un bonito con tomate de exposición, y eso merece cualquier padecimiento. Mañana el telediario amenaza lluvia. Vaya novedad.


Domingo 2 de Agosto

Día de sol y sombra. Nubes al poco. Más nubes. Se le pone la coraza al cielo. Afortunadamente no llueve hasta pasadas las tres. Nos tiramos la mañana en el jardín leyendo, yo en voz alta, para practicar, un capítulo entero de un ensayo de Vázquez Montalbán sobre los escribas egipcios. Muy interesante. Cómo escribía el canalla.

Después nos zampamos un bacalao con patatas de premio y unas albondiguillas y unas ciruelas. Estoy por convencer a Marisol para que monte un restaurante, pero mejor no, que se jodan. Tras la siesta preceptiva de cuatro horas nos vamos al hotel del pueblo, que tienen internet gratis, pero no funciona. Nos tomamos un algo y para casita. A cenar. Y después a dormir escuchando música clásica. Vamos, que hoy nos hemos ganado el sueldo.


Lunes 3 de Agosto

Asturias es un lugar generoso en todas sus latitudes. Cuando llueve, que es lo habitual, se empapa hasta el canario, pero cuando sale el sol todo se inunda de colores y dan ganas de asomarse a la ventana y pegar un buen berrido de lo espléndido que es todo. A las 11 y media nos vamos al spá del hotel que se han montado unos de Lanzarote en el centro de Benia, donde nos vamos a meter entre pecho y espalda dos horitas de circuito termal. Bajas a unas catacumbas que son el mismo decorado de El planeta de los simios, y te encuentras duchas frías, calientes, piscinas templadas, otra con chorros diversos que te meten a presión burbujitas y corrientes hasta en el último rincón, sauna, ducha escocesa, baño turco y una zona especial con un pilón casi a oscuras con aguas del Mar Muerto –les debe haber costado una pasta- donde si te dejas flotas sin el menor esfuerzo. Reconozco que desde que hace unos años empezamos a ir a estos divertimentos, la verdad es que nos lo pasamos en grande.

Aunque en eso de flotar en las aguas esas, mis ciento y pico quilos han fallado estrepitosamente, provocándome la ingesta de algunos sorbos de agua absolutamente asquerosa, al final salgo arrugado como una pasa malagueña, que es a lo que habíamos venido. La sensación de relax es extraordinaria pero a medida que pasa el tiempo te da la sensación de haber subido un par de veces el Naranco a pulso.

Como nos vamos a ir a Oviedo, que está a una hora más o menos carretera adelante, a comprar una tele y a un dentista porque por el hueco de mi muela corro el riesgo de que si nos vamos a la playa mañana se me meta medio Cantábrico, decidimos comer por el camino. Lo hacemos en el Soberán, un restaurante de carretera hacia Posada, donde te sirven menús a plato fijo. Cuatro primeros, cuatro segundos, cuatros postres, a elegir uno de cada. Es uno de esos sitios de comidas a los que voy siempre. Entre otras cosas porque hacen un pote y un cabrito y un arroz con leche de los que alabaría Carvalho con un mínimo de cuatro páginas. Y todo por 10 euros. Esta vez, me he solazado con una ensalada asturiana –que es distinta a las del resto de España: más fina, y con sabor- y una carne mechada. De postre lo dicho y un café. El camino hacia Oviedo me lo pierdo sumergido en el sopor de un siestorro hasta la misma puerta del centro comercial.

El tipo de la tienda es genial, y en tres minutos salimos con una tele de oferta y una garantía de dos años. Aparcamos tras un par de vueltas por el imposible centro de Vetusta, vamos a la calle Uría, algo así como la Gran Vía en Madrid, encontramos un Vitaldent y en cuestión de minutos y sin dolor me colocan un empaste provisional sin cobrarme un céntimo. En el Teatro Campoamor van a poner la zarzuela La del manojo de rosas con un elenco bueno de verdad y la entrada más cara son 16 euros. Igualito que en el Foro. Nos vamos a la librería Cervantes y compramos una antología bilingüe de Auden, otra antología de haikus japoneses también bilingüe y con su traslación fonética y otra de Roger Wolfe, por menos de treinta euros los tres. Es más, por eso de hacer auto patria preguntamos por mis libros de poesía y resulta que los han vendido todos. No me lo puedo de creer, oiga. Tras una vuelta por el centro nos tomamos un chocolate con churros que nos sienta como un tiro –demasiado grasientos- y salimos en pos de una farmacia para acabar con el suministro vetustil de Almax Forte. Algo malo tenía que pasarnos en Oviedo, coño. Es imposible tanta perfección.

En el coche, de regreso, constatamos una constante curiosa producto de una observación minuciosa de los ovetenses y las zapaterías: muy pocos de los oriundos masculinos calzan sandalias en verano. ¿La selección natural les ha puesto pezuñas? ¿Son poseedores del record mundial de juanetes gordos? Misterio. Mañana, si hace sol, en la playa me fijaré por si se trata de una especialidad vetustina o una generalidad asturiana.

Nos ponemos la tele, ya en casa, y prácticamente –sin cenar siquiera- nos quedamos sobaos ante su poder hipnótico. A las tres de la mañana, tras un ímprobo esfuerzo, logro abrir un ojo, pulsar el botón de apagado y convencer a mi chica guapa que arriba, en la cama, se está mejor.


Martes 4 de Agosto

Lo malo de tener tele en casa es que por la mañana, en vez de despertarte con sinfonías lo haces con anuncios. Lo malo de Asturias –sobre todo los días de sol- es que ves lo que hay a tu alrededor: o mares o montañas, y claro, siempre hay alguien que dice de ir a un sitio o a otro. Hoy tocó playa.

Los que somos vagos, no es que odiemos las playas o las montañas, sino que nos hagan movernos más de cien metros de nuestros reales. Ya lo explicaré otro día, lo prometo. Me extendería lo suficiente para hacer un pequeño ensayo. Y no es plan para este diario. El caso es que tocó playa y yo, como siempre, intenté disimular lo mejor que pude, porque tampoco es plan aguar la fiesta al que disfruta con ello, y la buena de Marisol, que le gusta la cosa del mar, no se merece que un papanatas como aquí el menda le churrusque la ensaimada. Voy, me adapto a lo que puedo e intento sumergirme en un papel más que secundario de atrezzo. Ella sabe muy bien lo poco que me gustan estas movidas y lo pasa también algo mal porque participo poco y porque ve que con el tiempo no cambio.

Volvimos a Benia, pasando por carreteras secundarias y pueblos montañeses, verdes valles, laderas ubérrimas, altos alcores, casas populares, terruño y lontananza. Cenamos una vichisuás de libro, buenísima, y nos pusimos a ver ese programa infecto para mi gusto que se llama Españoles por el mundo, donde, presentados por una sujeta pija e inculta, vemos como diversos compatriotas se han ido a diversos parajes del globo y han hecho dinero a espuertas. Yo sé de mucha gente que no les va tan de puta madre por ahí fuera, pero esos no tienen ni tendrán voto en estos programas de puro escaparate. Así que, a los diez minutos, agarré tal sopor que, entre sueños, horas después, me pareció cómo, infructuosamente, Marisol intentaba arrastrarme al lecho. A las seis de la mañana, tras un agitado sueño que mejor no descifrar, lo conseguí por mis propios medios. Nevermore, nevermore....


Miércoles 5 de Agosto

Otro día para ganarse el sueldo. Lluvia. Como nos hemos traído unos cuantos libros pues a leer. Lluvia. A veces escampa un rato. Entonces sacas la cabeza y lluvia. Decido escribir un poemario en versos limpios, prosaicos, rápidos, puntiagudos, sin mucho alambique, sobre Asturias. A ver qué sale.

Entre una cosa y la otra Sulle y Alicia hacen aparición telefónica. Están en Gijón y prometen pasarse por aquí un par de días. Resulta que eso de la lluvia y el fresquito les agrada. Nos informan que la Elenita está ejerciendo de monitora con sus cincuenta locuelos en un pueblín cercano: Mestas de Con. Supongo, dioses buenos mediantes, que haremos por vernos. Marisol les encuentra acomodo aquí al lado, en una casa rural, tras convencer a la dueña que Nana, la perrilla del Sulle y la Alicia es como su nombre indica.

Por la noche nos tragamos la peli de Expediente X, mejor dicho, me trago, porque la cuca de Marisolilla se tumba, me pone los pies en las rodillas y le hago un masajillo que la deja run run, como los gatos. Como suele pasar, a una hora indeterminada de la noche aburridamente catódica, suelo caer vencido. Despierto con el culo hecho un siete por el imposible sillón, y tararí tararí, emprendemos retirada escaleras arriba, desmochados y rotos en busca de una horizontalidad bien ganada.

viernes, 31 de julio de 2009

3 Pornomanía del yo 5 o Las intrépidas aventuras de un poeta en vacaciones 1

Siempre he pensado que, salvo para cazar ballenas con arco o conquistar el Polo, hacer un diario es una tontería y que a nadie le importan las aburridas experiencias de un propio, amén si lleva la agitada existencia de un poeta moderno: Del sofá al verso y ocho horas después, de ese verso, habitualmente tachado, al sofá.

Sólo dos veces he llevado un diario: Durante dos meses, hacia 1986,en Passau, Alemania,y a tres bandas, hace dos años, en un viaje loco a Portugal que hice con los señores Cuesta y Rómar. Ambos son impublicables. O no.

Hoy comienzo mis vacaciones. A las 11:00 salgo para Oviedo y de allí a Benia de Onís, Asturias. Después solo tengo claro que el día 1 de Septiembre tengo que estar dando clases de nuevo en Madrid. A ver si me impongo a mí mismo y escribo todos los días algo, por ejemplo: Las intrépidas aventuras de un poeta en vacaciones. Es una sandez de título, y por eso me gusta.

Hala. A ver qué.

Besos a todos.

miércoles, 29 de julio de 2009

1 Teatro Hiperbreve 10 Familia

A fuerza de hacer el vago ocurre que de oca a oca obrilla toca. Pero esta es divertida. A ver si mañana hago algo.


FAMILIA
Para Juan Manuel Navas

EL PADRE / LA MADRE / LA HIJA / EL JOVEN

Una cama. En ella, cubiertos por las sábanas, una pareja joven fornica. Se escucha lejano sonido de llaves. Se abre la puerta de la habitación y aparece EL PADRE. Los amantes no se dan cuenta. EL PADRE se desviste hasta quedar en ropa interior y se mete en la cama.

EL JOVEN: (Notando la presencia de EL PADRE) Pe... pero qué hace usted.
LA HIJA: (Conciliadora) Déjalo: es mi padre.
EL JOVEN: Tu... ¿Tu padre?
LA HIJA: Sí. Vendrá cansado. Tendrá sueño. Déjale. (Cariñosa) Anda, sigue.
EL JOVEN: Pero yo así no puedo seguir.
LA HIJA: No seas tonto. No nos va a molestar. ¿Verdad que no, papá?
EL PADRE: No.
LA HIJA: Nunca ha podido dormir solo.
EL PADRE: No os preocupéis por mí, cojo el sueño enseguida.
LA HIJA: Venga, tócame otra vez las tetas.
EL PADRE: (Con voz muy adormilada) ¿Ve usted? Ya me duermo.
LA HIJA: Además no ronca. Y es como una estufita. ¡Huy, qué flojita se te ha quedado! A ver si lo podemos arreglar...

LA HIJA desaparece bajo las sábanas. EL JOVEN comienza a emitir ruiditos gozosos. Tras unos instantes se vuelve a escuchar ruido de llaves, se abre la puerta y entra LA MADRE, que se desviste hasta quedar en combinación, y se introduce en el lecho. EL JOVEN se queda traspuesto, mirándola.

LA MADRE: No hagáis mucho ruido. Papá tiene el sueño muy delicado.

Oscuro.

miércoles, 22 de julio de 2009

0 Teatro Hiperbreve 9 Cast(r)ing

Casi se me olvida que se hace hoy miércoles y toca obrilla teatral. Y como mañana me levanto pronto, que tengo que terminar de corregir un poemario, enviar los deberes del curso de poesía estival, empaparme un poco más de Miguel Hernández, sacar un billete de tren para Oviedo, darle un mimo grandote a la Marisolilla, que se me va a Onís, escribir un prólogo y enviar a Pipe un lbro de relatos de la encantadora gente de mi curso anual de narrativa, previamente corregido de erratas, y algo más que se me olvida, pero ya veré, os dejo. Uff.



CAST(r)ING

Para Luis Felipe Comendador


LA VOZ / LA MODELO

Centro escena silla alta de bar. Al lado un taburete bajo. Sobre él un libro. Un sólo foco.

LA VOZ: Por favor, la siguiente.

Aparece LA MODELO. Desnuda. Antifaz y sandalias planas. Manos esposadas por delante.

LA MODELO: ¿Así está bien?
LA VOZ: Muy bien. Ponga un pie en el taburete y descálcese.
LA MODELO: (Obedeciendo) Ya está.
LA VOZ: Ahora el otro pie.
LA MODELO: (Obedeciendo) Ya está.
LA VOZ: Estupendo. Coja el libro del taburete y con él, bien firme, pase sus pies entre las manos hasta dejar los grilletes a su espalda.
LA MODELO: (Con cierta dificultad) Ya está.
LA VOZ: Bien. Ahora siéntese en la silla alta.

LA MODELO hace ademán de sentarse cara al público.

LA VOZ: No, no: así no, al revés.
LA MODELO: (Obedeciendo) Ya está.
LA VOZ: Ahora preste mucha atención. Es importantísimo. Debe echar sus pies hacia atrás lo más que pueda.
LA MODELO: (Obedeciendo) Ya está.
LA VOZ: Ahora mantenga esa postura unos segundos y recite lentamente su papel, por favor.
LA MODELO: (Cuenta lentamente hasta tres y dice, recalcando las sílabas) Mi – er – da.

Oscuridad.

martes, 21 de julio de 2009

1 Pornomanía del yo 4

Desde que dejé de usar bigote, un bigote falaz y aventurero, de mucha prosapia y relumbrón, que me hacía oriundo de algún paisaje de Ribera o descendiente de conductor de guagua, el globo se ha dedicado a dar tantas vueltas que los hipocampos visten de azul gongorino y las madreselvas huelen a pez escamado y filosofía naturista. Yo me he ido levantando cada amanecer con ganas de madurar un poco, liar cigarrillos y beber cerveza, con acciones de obra pero no de pensamiento, pues quien piensa en ayunas lo ve todo sobrenatural y adjetivo y quien rompe con su bostezo pasadas las doce del mediodía ha de palparse antes la cara no vaya a ser que se sea otro, por ejemplo Sir Thomas Addison, arzobispo de Canterbury allá por el año 1365, y tenga que proclamar como buena alguna medida contra la verdadera fe, como arrodillar sólo una pierna ante la presencia de cualquier novicia de Southampton. Después, según el día se acicala y se impelen los deberes de todo nacido de mujer, como sortear los vados en las carreras ecuestres o comprar aditivos para la conservación del equinoccio, a uno le van convergiendo ideas de dudosa materialidad -hacerse político extremeño, ingresar en la tuna compostelana- mientras el estómago va eligiendo si morir de inanición o tomarse un caldito frío, vulgo gazpacho. Sabiendo que el condumio vendrá guarnecido por una lubina próspera y de orden intelectual, nada me consuela tanto como el paseo a sol abierto ante la siesta protectora: cantan los árboles su perfectum omnia y las hojas del geranio, bobaliconas de por sí, pero atentas, proclaman con su bobez las brisas estivales. Llega la tarde tardía, son las ocho, y entre que la alpargata encuentra al pie y el zumo de limón la glotis, bien pueden dejarse pasar dos horas de mastuerzo al dril o al lobo, amigo lobo, gallego sin provincia, feliz estepario. Lo redundante no calma lo mayúsculo. Pierden las tundras, ganaremos el don del almanaque: seremos luces antes del paseo. La nocturnidad será tu casa.

Desde que dejé de usar bigote las hijas de los poetas no quieren viajar con sus padres de vacaciones, con sus padres masculinos, se entiende, o no se entiende, y los poetas, haciendo corro, se pasan la cachiporra entre sus manos, esperando que alguno tenga la suerte de agachar la cabeza, aunque sea para no llorar.

miércoles, 15 de julio de 2009

0 Tratado de urcelologia 14

Quien vive con poco no suele soñar con mucho.

Se olvidan antes las cosas que insisten que recuerdes.

Me gustan más las canciones que acaban en chin-pun.

Es preferible vivir pobre y contento que rico y triste.

Últimamente me siento más en el retrete a pensar.

Es curioso: todos mis amigos escriben de puta madre.

Cuando estoy solo lloro menos, pero mucho peor.

Me hace triste saber que tengo amigos que casi no me leen.

Estoy harto de decirle en mis olvidos que la amo.

Aprended de memoria un poema y recitádselo a vuestra sombra.

1 Teatro Hiperbreve 8 Eternidad

Con eso de andarme de congreso en congreso cada fin de semana voy llevando algo descuidado el blog, y parece que sólo me va a dar tiempo de poner las obrillas estas, que tanto consuelo y afición dan a unos y, por contra, alguna aprensión -siempre bienintencionada- a otros. Como soy persona de palabra y me gusta cumplir en cuánto puedo mis compromisos, ahí va otra, con su poco de gótico y rómántico.


ETERNIDAD

Para Rafael Pérez Castells

LA MUJER / ANDRÉS

Habitación. Cama. Semioscuridad. LA MUJER, en la cama, sufre una difícil pesadilla. Se yergue gritando.

MUJER: ¡Andrés!, ¡Andrés!

Se da cuenta de algo y repite, pero sosegadamente.

MUJER: Andrés...

Andrés entra por la puerta. Viste traje de novio.

ANDRÉS: Aquí estoy. ¿Por qué gritabas?
MUJER: Estabas muerto y te abrazaba.
ANDRÉS: Es verdad.
MUJER: Y tú no respondías, estabas muy frío.
ANDRÉS: No. No es así. Ven que te abrace.

ANDRÉS y LA MUJER se abrazan. Al poco, con suavidad, ANDRÉS empuja a LA MUJER entre las sábanas, arropándola.

ANDRÉS: Ahora duerme. (La besa con dulzura)
MUJER: Eres un ángel.
ANDRÉS: Sí.

ANDRÉS sale del cuarto apagando la luz.

miércoles, 8 de julio de 2009

2 Teatro Hiperbreve 7

De retorno de los misterios bejaranos y las buenas calorías tomelloseras, que podrían dar algo que hablar en mi otra hoja, quí lo sa, retorno al teatrillo con una aventura de cohetes y que no deja de ser un homenaje a mi amado Lem. Así les guste.


7. Ciencia Fricción

Para Álvaro Muñoz Robledano

EL COSMONAUTA / UNA MUJER DESNUDA / UN HOMBRE DESNUDO

Mesa. A ambos lados EL HOMBRE y LA MUJER. Se miran a los ojos. Se cogen las manos. Del techo desciende EL COSMONAUTA vestido de lo propio, escafandra incluida. Llega al suelo y da una vuelta completa a la mesa. El HOMBRE y LA MUJER se rozan las mejillas, se acarician el rostro y el cuello. EL COSMONAUTA en un lateral intenta quitarse el casco, pero no puede. EL HOMBRE y LA MUJER ya andan por los pechos. EL COSMONAUTA sigue erre que erre, pero nada. EL HOMBRE y LA MUJER juegan con los pies bajo la mesa. A la fuerza, pues no lo desea, el COSMONAUTA es izado hacia el techo, siempre intentando quitarse el casco. Cuando ha desaparecido del todo EL HOMBRE y LA MUJER vuelven a la situación inicial. Entonces el casco de COSMONAUTA cae desde el cielo, estrellándose sobre la mesa. EL HOMBRE y LA MUJER serios, muy serios se miran.

EL HOMBRE DESNUDO: Tarde.
LA MUJER DESNUDA: Como siempre.

Ambos hacen ademán de mirar hacia arriba. En ese instante vuelve la oscuridad.

jueves, 2 de julio de 2009

Hace tiempo que ya ni me pide que le haga un poema, yo le digo que las cosas no salen así, de golpe, sino parecido, y que a los poetas lo que nos viene bien es que nos digan, como Violante le dijo a Lope, lo que tienen que hacer. Cuando me hacen un encargo escribo estupendamente, cuando debo fiarme de mi propia musa tardo semanasañosdías en hacer nada. También me apetecía hacer un soneto en linea clara, aunque me sigue gustando jugar, aunque sea un poquito, con la irracionalidad.


porque me vienen grandes los zapatos
porque me agreden las mañanas frías
porque me gusta desnudarla a ratos
y verla cómo duerme algunos días

porque quiere cambiarme los retratos
poner en orden las estanterías
y ocultar sin tardanza algunos datos
que endulzan poco nuestras biografías

porque no sirve ya la lavadora
porque hay tantos sombreros como abrigos
porque en áfrica aún quedan elefantes

porque me besa cuando da la aurora
y me cuelga si quedo con amigos
porque existe un después después del antes


urceloy / julio de 2009


miércoles, 1 de julio de 2009

3 Teatro Hiperbreve 6 Amor Patrio

De todas las obrillas de teatro que llevo escritas -aún no he llegado, aunque me acerco al ecuador- esta es la más difícil que se me ha hecho a la escritura, y probablemente la que más veces he variado. Tal vez sea por su forzada sencillez. O porque en mi familia sólo hubo desertores.


6. Amor Patrio

Para Pedro Díaz del Castillo

El Teniente / El Sargento

Mesa. Papeles. Pulcritud. Expedientes. Sentado, el Teniente. Firmes, el sargento.

El Teniente: ¿Nombre?
El Sargento: Marcos Atilio Fernández, sargento de infantería, batallón 13, cota 21, señor.
El Teniente: ¿Profesión?
El Sargento: (Dudando) ¿Estudiante? (Sin dudas) ¡Soldado, señor!
El Teniente: ¿En qué quedamos?, ¿Estudiante o soldado?
El Sargento: Soldado, señor.
El Teniente: ¿Ha dicho cota 21... ? A ver... Sí, aquí está. Su licencia, salario, carta de recomendación y medalla al mérito. Para ti la guerra ha terminado. Que tengas suerte.
El Sargento: Pero... acabo de llegar.
El Teniente: No hay peros.
El Sargento: ¡No he disparado un sólo tiro!
El Teniente: Órdenes son órdenes.
El Sargento: ¡Papá!
El Teniente: Retírese.

El sargento de infantería duda, no quiere salir, se vuelve y se encara al teniente de intendencia. Este último desenfunda un revolver y dispara al aire. El soldado, más que retirarse, huye.

El Teniente: ¡Mierda de familia!

Silencio. Oscuridad, telón.

sábado, 27 de junio de 2009

2 Tratado de urcelologia 13

Tras los desaires del amor queda siempre un airecillo que da asco.

Todos somos raros, incluso el lunes.

Cuando digo la verdad me dejan colgado a mitad del discurso.

Cuando se rían de ti que sea por una buena gracia.

Fiate más de quien te desprecia que de quien te usa.

Quien te quiera cambiar tiene miedo de cambiar por sí mismo.

Hoy me han enseñado algo importante, pero no sé qué.

Mata plantas y riega moscas.

Mucha música no suena bien ni pasada por agua.

A quien más molesta la sinceridad es a quien la pide.

miércoles, 24 de junio de 2009

1 Teatro Hiperbreve 5 Tocando fondo

Noche, último miércoles de Junio, acabo de regar las plantas. Ahora, otra obrita más.


5. Tocando Fondo
Para Luis Felipe Barrio

Tres voces de operarios de mantenimiento / El Cantautor

Un foco ilumina al Cantautor, sobre un taburete, afinando la guitarra. El resto sombra. Se escucha un martilleo insistente acabado en un golpe seco y un !Ay!.

Voz 1: ¿Ya?
Voz 2: No.

Sigue el martilleo insistente acabado en otro golpe seco y otro !Ay!.

Voz 1: ¿Ya?
Voz 2: Sí.

Voces de esfuerzo, como si levantaran entre los dos un peso sobrehumano.

Voz 1: No apartes la escalera, joder.
Voz 2: Se me cae, se me cae, se me cae...!

Brutal, enérgico, terrible cae el pesadísimo objeto.

Voz 3: ¿Se puede saber qué coño estáis haciendo?
Voz 2: Nada, joder, nada. Déjanos en paz.
Voz 3: ¿Pero os ha pasado algo?
Voz 1: Nada, nada. Anda, vámonos.

El cantautor, que a todo esto no ha prestado la más mínima atención, se levanta del taburete tras comprobar la afinación perfecta de su instrumento. Y sin mediar palabra destroza la guitarra contra el taburete.

Oscuridad. Se sigue oyendo un poco más el proceso destructivo. Después silencio. Silencio. Silencio.

viernes, 19 de junio de 2009

3 Mea culpisima culpa

De repente me doy cuenta que no he felicitado el cumpleaños a Jesús, a Antonio, a Ana...
De repente me doy cuenta que no contesto a casi nadie en el blog.
De repente me doy cuenta que no escribo, o que no escribo todo lo que pienso, o que no pienso todo lo que escribo.

Perdón.
Mea culpa.
Soy así.

Y a veces lo siento y otras me gustaría meterme en la cama de todos mis amigos y de todas mis amigas y todo el mundo que quisiera mi voz y leerles en voz alta un cuento para que se durmieran.

Como de vez en cuando lo hago con mi amada.
Como todas las noches lo hago conmigo mismo.

Porque dormimos para no morir.

Son las diez de la mañana.
Y me duele mucho la cabeza.
Y me voy a contar un cuento.
A ver si duermo un poco.

Sólo eso

miércoles, 17 de junio de 2009

0 Teatro Hiperbreve 4 Ring

Se pregunta O lobo cuándo duermo. También yo. Alla va otra obrita.

4. Ring
Para Román Piña
El Boxeador

Del centro de escena cuelga el saco, sobre él un foco. Sale el boxeador. Guantes. Bata. Mira con detenimiento el saco. Lo palpa, lo huele, lo acaricia. Se quita la bata, que deja en el suelo con auténtico mimo. Comienza a bailar ante el saco. Le lanza un tímido golpe. Luego otro más fuerte, más y más: lo zarandea, lo amilana, lo aniquila. Durante la sesión se le van cayendo al boxeador un guante, luego otro, las botas y el calzón, quedando sólo con el slip. Prosigue su danza pero comprueba que el slip no cae. Salta, se encabrita, se roza con el saco, pero nada: no cae. Cansado, enfadado, muy molesto detiene el entrenamiento y mirando al público se lo quita con las manos, arrojándolo al patio de butacas. Reposa, se calma, recoge la bata y se la cuelga del brazo, con mucho amor. Antes de irse, mira al público y encogiéndose de hombros les dice con complicidad:

El Boxeador: Ya está.

Oscuridad o telón.

domingo, 14 de junio de 2009

1 Áurea urcélica retórica 6

Antisoneto: Poema que toma del soneto sólo su esctuctura estrófica, es decir dos cuartetos y dos tercetos, dejando rimas y medida a gusto del escritor. Por lo tanto, en su sentido estricto todo aquel soneto que no obedece la norma petrarquiana debería llamarse antisoneto. Y no me parece mal, qué leches, a ver cuánto poeta que presume de sonetos haría al menos uno en condiciones.

Norma petrarquiana: Dos cuatetos y dos tercetos encadenados, (ABBA ABBA CDC DCD) en versos de once de acentuación predominante en sexta sílaba (-----´-----), y rima en consonante pura obligada, procurando -salvo en acrósticos- no hacer sinalefa interversal ni rima doble.

Rima consonante pura: Cuando entre dos o más palabras rimadas los fonemas son exactos a partir de la última vocal acentuada incluida: (rota / gota) y no (rota / gotas) que sería impura.

Sinalefa interversal: Cuando la última palabra del verso acaba en vocal y la primera del siguiente verso comienza en vocal.

La sinalefa interversal sucede
entre dos versos como aquí se explica

Rima doble: La rima doble ocurre cuando se produce rima asonante y consonante en una estrofa al mismo tiempo:

Tu poema rima con ganas
cuando lo lees, desatas
sonidos como mil latas
resonando o mil campanas.

En consonante riman 1º con 4º y 2º con 3º, (ABBA) pero en asonante riman todos (AAAA)


Ejemplo de soneto petrarquiano

Soneto a través del sueño

Soñé contigo anoche. Me decías
en el sueño que tú también soñabas
conmigo. Y en tu móvil que no estabas
para nadie durmiendo. Y que hace días

en otro sueño casi conseguías
entrar en mí, y también te puse trabas:
¿Quién es usted? – te dije. Y que te dabas
la vuelta. Y que después me maldecías.

Y ayer los dos, pasados los albores
que limpian con su luz los negros pozos
de la vigilia, el tedio y los horrores

nos hallamos, tan prófugos de esbozos,
en un jardín bendito de amadores,
rendidos tras los sueños y los gozos.

urceloy / 2005



Ejemplo de antisoneto

Antisoneto francés

todo pasó como pudo ser
ella cogió su bolso y él se fue
tras los cristales el café
daba noticias de León Carriere

las manos se aguardaban y los pies
ni eran reflejo de ella ni eran de él
por la radio gustándose Mirelle
Matieu cantaba j’attendrai

la calle un cigarrillo aquí fue
pasado a la cuchilla Robespierre
los perros nunca ladran en francés

ella miró hacia atrás había un papel
en el suelo después
su número una calle en La Villette


urceloy / junio de 2009
PS GORDA: Por cierto, y dado que el Rómar sigue empeñado en su procrastinación irredenta, al final he caído y rompiendo el veto que me había autoimpuesto he vuelto a reactivar la otra página en que participo, es decir: Nadie nos toca los huevos, que aparece pinchando aquí al lado en Anestesistas Urceloy - Rómar. Ya está

viernes, 12 de junio de 2009

2 Tratado de urcelologia 12

Cuanto mayor me hago sé menos de qué me río.

El verano cansa más que la nostalgia.

De tobillos para abajo mi amada se parece a Dios.

¿Porqué hay modelos que cuando se fotografían desnudas parecen estar cagándose en tu padre?

Los ojos de las estatuas contradicen la originalidad del pensamiento.

Estoy de acuerdo. No se debe fumar en sitios púbicos.

Lo peor de un concierto es que el público venga desafinado.

No sólo se debe llorar al final.

A los sonetistas malos se les castiga con estrambote.

El que ronca está cantando en sueños.

miércoles, 10 de junio de 2009

3 Teatro Hiperbreve 3 El Alpinista

La verdad es que estoy muy contento. Desde 2004, tal vez cansado y aburrido por la falta absoluta de interés de algunos gestores teatrales, no escribía ninguna de estas pequeñas obritas. Sin embargo la animosidad y el abrazo de varios amigos y lectores, desde que me ha dado por sacarlas de nuevo a la luz, me han dado energías suficientes para corregirlas e idear nuevas.

Hasta ahora las estaba disponiendo según las había escrito originalmente, de la más antigua a la más moderna, pero he decidido saltarme mi protocolo y ofreceros la última, terminada ayer mismo, y en la que llevaba trabajando un par de semanas. Se la quiero dedicar a mi buen amigo José Antonio, también llamado O Lobo, que acaba de cumplir años, y en cuya gracia y ternura se demuestra que hay muy buena cosecha en nuestra generación.


3. Alpinista
Para O Lobo

El Alpinista / Un Operario

Marcha circense. Sale el Alpinista vestido de alpinista a la antigua tocado con boina. Al llegar al centro de escena saluda al público. La música se detiene y suena un redoble de tambor que cesa cuando aparece volando un envoltorio que con aparatosidad el Alpinista coge al vuelo. Deshace el envoltorio que resulta ser un gorro de cocinero. Se quita la boina, que guarda en un bolsillo, y se pone el gorro de cocina. Suena un tat-chaaaaan circense.

El Alpinista: (Alzando los brazos y contentísimo) ¡Olé!

Vuelve a sonar el redoble. Sale volando un taburete. Lo coge al vuelo. Lo coloca en el suelo y con aparatosidad y elegancia se sube a él. Se para el redoble. Alza los brazos. Suena el tat-chaaaan, y contentísmo dice.

El Alpinista: ¡Ochomil!

Durante los siguientes tres minutos salen otros 13 objetos, sillas, escaleras, cubos, etc, que el Alpinista irá repartiendo por escena. Siempre subceptibles de ser usados para subirse encima. Se repite el caso anterior exactamente y siempre el Alpinista, feliz, acabara diciendo.

El Alpinista: ¡Ochomil!

El último objeto donde se habrá subido debe quedar en el extremo opuesto. En ese momento dando unas palmadas instará a un operario a salir y colocarle los objetos en línea, de tal manera que pueda salir de escena saltando sobre cada uno de ellos, gritando ¡Ochomil! cada vez que pise uno y al ritmo de una eufórica marcha triunfal. Una vez que el Alpinista haya desaparecido de escena, el Operario, sin acompañamiento musical alguno, retirará todos los objetos hasta quedarse con una silla última. Entonces imitará al Alpinista, subiéndose también a la silla. Sin embargo, cuando muy emocionado y feliz esté a punto de iniciar su discurso se apagará la luz de golpe.

El Operario: (Con verdadero asco e impotencia) ¡Ochomil!
Urceloy / junio, 2009

viernes, 5 de junio de 2009

2 Áurea urcélica retórica 5 Caleidoscopio para Norma Jean

El 1 de Junio pasado una tal Norma Jean Baker hubiera cumplido 83 añitos, pero para nuestra desgracia se nos murió la pobre en 1962. Mi amigo O Lobo, Lupus, o Wolf Ramírez o como quiera llamarse le ha hecho en su blog un estupendo homenaje. Valga, por mi parte, esta contraréplica en acróstico sin importancia.


Caleidoscopio para Norma Jean


Nadie ha llegado al sol salvo una parte
oscura de tu cuerpo, nadie quiere
reconocer tu lentitud y el agua
maternal de ese llanto en la penumbra,
acompasado, generoso, libre.
Jamás habrá una madrugada idéntica
en el país del búfalo y la sangre.
Aunque bajo tu piel
nadie buscara más allá del tiempo.


urceloy / junio de 2009

miércoles, 3 de junio de 2009

2 Teatro Hiperbreve 2 Lesa Majestad

Bueno. Pues allá va, según lo prometido, la segunda obrita de teatro, que conozco yo lobo que me va aullando las noches y no me quiere sino en duermevela.


2. Lesa Majestad
Para Antonio Polo.

El Rey
El Regicida

Salón. Un sólo candelabro. Semi - obscuridad. EL REY, traje cruzado, manto de armiño, corona. Pensativo. Pasos: una forma entrevista, jamás con claridad, EL REGICIDA, que se detiene.

EL REY: Pronto llegas.
EL REGICIDA: Es la hora.
EL REY: Aún es pronto. ¿He de morir tan joven?
EL REGICIDA: Ha sido acordado.
EL REY: Déjate ver.
EL REGICIDA: No es lo convenido. Será rápido: siquiera sentiréis un silbido. Mi oficio es antiguo. Y necesario.

Pausa. Silencio.

EL REY: ¿He de morir tan joven?

Pasos. Un golpe hace caer el candelabro. Obscuridad.

Telón.

viernes, 29 de mayo de 2009

3 Tiempos de crisis 5 El tío Felipe

El tío Felipe


La cuarta vez que matamos al tío Felipe también se presentó en el pazo. A la hora de la cena, como parecía ser regular. Dando gritos y trastazos en las ventanas. Todo él jaleoso y pendenciero, amigo de la burla y socio de la broma.

- Hubiera traído algo de vino, para remojar, ¡Rediós! Pero no sé dónde habré dejado la mano derecha, que no me la encuentro, y el pulgar de la otra mano, que así no hay quien traiga ni garrafa ni botellón.

Y se echaba unas risas.

Ni a Juan ni a Felisa, hijos del no difunto, ni a mi, nos pillaba ya la cosa por sorpresa. Y como las otras veces, a mi prima le salió la mujer que llevaba dentro y acudió a la puerta.

- Venga padre, no se quede ahí, con el frío que hace. Pase y siéntese, que donde comen tres bien cabe uno más. Juan, acércale un pote y un cucharón, y tú, Matías, pásame la bota que le tire unos tragos a mi padre.

El tío Felipe echaba la cabeza atrás y abría un poco la rendija de la boca, como sonriendo, y por ahí le entraba el chorro del tinto. Después Felisa se sentaba a la mesa y volvía con la matraca.

- Vaya mierda de asesinos. Dejarle así, sin mano y sin dedo gordo, que parece un Nepomuceno. ¡Desgraciaos, que ni para matar valéis! La próxima me dejáis a mi el hacha.
- No seas injusta con ellos, que me mataron bien, lo que pasa es que yo eché las manos a la cabeza, por defenderme, y he aquí el resultado.
- Gracias padre –decía Juan.
- Luego –volvía a la carga el tío Felipe- este otro me debió pegar fuerte en la cocorota, porque no se me recuerda más que lo de las otras veces, una noche oscura y al fondo una luz, y una voz muy bonita, como la de mi madre en fiestas, que me llama y me dice “Felipe, Felipe, ven... ven... verás qué bonito es esto...” Pero yo no voy, porque también se me antoja la voz de mi abuelo Rogelio que dice “Que no, que no venga, que aquí se está muy bien sin él...” Y en eso siento que me viene un frío y un hambre muy grandes.

Nosotros, Juan y yo, estábamos cansados de buscarle enterramientos, porque estaba visto que de allí donde le echásemos siempre volvía.

- Y es curioso, que siempre al mismo sitio.

Y tenía razón. Habíamos probado con una poza del río, una poza muy negra y profunda, donde le tiramos con sus buenas piedras atadas al cuello. También con la mina abandonada, y con el barranco de Benastes, que dicen que no tiene fondo. Y esta última, en el mar, allá por Finisterre. Pero no había manera. Siempre, según él, se aparecía en el maizal y a la hora del pote, que manda narices.

Después de comer dijo que tenía sueño, que se iba a la cama.

- Buenas noches. Y a ver cómo me matáis esta vez. – decía entre risotadas, mientras subía al piso de arriba.

Ni le miramos siquiera. Yo me puse al periódico y Felisa a fregar. Juan salió a afilar el hacha. A la vuelta, como siempre, nos pusimos a discutir. Al rato ya lo teníamos decidido.

- Como sois un par de inútiles tendré que subir yo a terminarle. – Dijo Felisa – Vosotros mientras a por leña. Luego me lo bajáis, que yo me encargo de la lareira. A ver si lo que no come el agua lo deshace el fuego.

Y se fue a por el hacha.

Yo creo que las cuatro muertes le habían afectado algo, porque el cuerpo me pareció que pesaba menos. Así que lo bajamos y lo tendimos en el suelo. Y a una orden de Felisa lo empezamos a descuartizar y a echar los trozos a la lareira. La cabeza quedó entre dos troncos, un poco ladeada y mientras el fuego la churruscaba parecía que la boca se le contraía, como riéndose. Al tiempo recogimos las cenizas en un saco, que yo me encargué de esparcir por el maizal.

No volvimos a ver al tío Felipe. La primavera vino buena y la cosecha fue generosa. Florecieron los geranios y los tulipanes. Pudimos comprar la vaca y casarnos Felisa y yo. Y Juan acabó por encontrar asiento en el la aldea de arriba. Viene poco, y cada vez que viene entretiene a los niños con unos polvillos blancos que se acumulan en el ventanal. Hace unos montoncitos. Los sopla aprovechando cualquier vientecillo y se ponen a girar y a girar hasta que se desvanecen. Los niños se lo pasan en grande, pero a Felisa y a mi no nos gustan, porque nos hacen estornudar.



urceloy / mayo de 2009

miércoles, 27 de mayo de 2009

4 Teatro Hiperbreve 1 El último adiós

Hace unos años tuve una ocurrencia. Escribir una serie de obras de teatro mínimas, que se pudieran hacer en menos de tres minutos. Y que no fueran gags, o meros divertimentos. Sino que tuvieran su carga moral, o ética, o que planteasen un conflicto. Coincidió por aquellos años que unos estupendos locos como Sonia García, Juanma Navas y otros amigos sacasen a la luz y no sin grandes esfuerzos una revista mensual que hoy se me antoja necesaria, y que creo, según mis últimas noticias, Sonia ha vuelto a relanzar: Poeta de Cabra. Aquellas obritas fueron apareciendo poco a poco, mes a mes, número a número, hasta el último, que se cerró -como siempre pasa- por falta de presupuesto y su mucho de cansancio.

Tuvieron su aceptación y su elogio, y hasta hubo grupos y teatros que se interesaron por ellas: bien como bloque, pues se pueden representar una tras otra, o por separado. Pero al final no se estrenó ninguna. Por lo tanto si bien no están inéditas, sí que siguen en el cajón del sueño, aunque alguna fue adaptada para la radio.

El otro día mi incombustible amigo David Torres me recordó, en una de sus notas a este blog urceloquiano, esas obras mínimas. Y ya que están durmiendo el sueño de los justos no creo que les haga mal salir a respirar un poco. Me propongo sacarlas todas cada miércoles. Y si alguien quiere representarlas sencillamente que me llame, que soy persona de fácil convencimiento. Ahí va la primera.
.
.
1. El último adiós
Para David Torres

El Padre.
El Hijo
.

Amanecer. Aldea. Casa. Puerta. Lejano, el horizonte.

El Padre: Ten cuidado y mira bien dónde pones el pie, que de un tiempo a esta parte parece que la tierra se ha hecho redonda y calibro que un sólo tropezón te haría rodar hasta el infinito.
El Hijo: No diga tonterías, padre.
El Padre: No son tonterías, que yo me entiendo. Anda vete, que si sale tu madre y nos ve en estas, aún se va a echar a llorar y a amargarme el resto de mis días.
El Hijo: Dígale usted que la quiero, que la he de escribir.
El Padre: Una última cosa. Si de aquí en dos días no has vuelto no lo hagas nunca. Ni aún vivo. Que lo que más estorba al hombre no son ni barrancos ni tormentas, sino el recuerdo que va dejando, que tira de uno como el imán, y nos hace duro el semblante y amargo el pensamiento.

El Padre no espera respuesta. Se mete en la casa.

El Hijo: Quede con Dios, Padre.

Portazo. El Hijo se aleja.

Telón.

domingo, 24 de mayo de 2009

0 Historias de la guerra 2

Los mandiles

Cuando acababan las batallas ellos empezaban a trabajar. Primero retiraban a los menos heridos, los que gritaban, los que se movían. Después, con rapidez y sin ceremonia, se les daba remate a los que agonizaban. No importaba de qué bando fueran. Una incisión rápida y profunda en la yugular bastaba. Los del otro lado harían lo mismo. También ayudaban en los días de fusilar.

Al acabar la jornada salían con los uniformes rojos, de pura sangre, y así no había manera de lucirse entre los compañeros. La idea de los mandiles la tuvo uno de los más jóvenes. Al comandante no le pareció mal.

Justo después de la guerra llegaron los mandiles, pero ya casi no se fusilaba.

-Pues es una lástima- dijo el de más edad.


Urceloy / mayo, 2009

sábado, 23 de mayo de 2009

3 Tratado de urcelología 11

El verbo rimar se conjuga de izquierda a derecha como el verbo amar y de derecha a izquierda como el verbo morir. Sólo así se entiende que haya poetas que rimando maten tanto.

Hay cuatro maneras posibles de rima: Asonante, consonante, porque sí y tú me vas a mí a enseñar qué es poesía.

También ocurre parecido con los versos: Rimados, blancos, libres y la poesía es libertad, mucha libertad, si lo sabré yo, ahora sí, el cafelito me lo pones con dos gotas de leche, eh?

En cuanto a su longitud los versos se dividen en tres: de Arte mayor, de Arte menor, y de arte, mucho arte.

El verso más corto se respira.

El verso más largo se llama odisea.

El ritmo no se consigue dándose de cabezazos contra la mesa: pero ayuda.

Los poetas malos sólo recitan sus propios poemas.

Cuando mi musa se va de zapatos escribo mucho mejor.

Quien no quiere distinguir entre "poesía" y "poético" tampoco distingue entre su voz y el cencerro que lleva colgando.

lunes, 18 de mayo de 2009

0 Áurea urcélica retórica 4

Sobre las horas (tractatus al modo antiguo)
Dos horas hay para el amor así como dos horas para la muerte. En realidad sólo existen doce horas para las doce cosas esenciales, pero como cada una necesita su tiempo de ida y su tiempo de vuelta se multiplican por dos. Por lo tanto también existen dos horas para el odio y para el sueño, para la holganza y para el estudio. Dos horas para el hambre y dos para el discurso, dos para la ignorancia y otras tantas para el vicio, dos para la reflexión y dos para la locura. Y no quedan más, por más que queramos mentirnos y decir que ésta para la amargura, que ésta otra para la felicidad, que aquella para la templanza, que esa otra para la envidia. Así hasta el infinito, puro engaño de las sensaciones.

Sin embargo – a excepción del sueño- nadie puede ni ha podido, pese a muchos estudios y averiguaciones determinar de qué hora a qué hora van el resto de ellas. Si de dos a cuatro se ama más, si de siete a nueve habremos de morirnos. En eso los pueblos tienen sus costumbres y los individuos sus rarezas. Y el sabio aquel que determinó ante su señor que el tiempo de la comidas debiera ser para el rico cuando le viniese en gana y para el pobre cuando hubiese de qué, en el fondo sólo utilizó del ingenio para administración de su cabeza, no fuese a salir rodando ante una mala respuesta o un antojo de su amo.

Entre los naturales del desierto es propio el amar después de las comidas, al medio día, que es tiempo de renovación de los humores y la sangre nueva anda de puro bullicio visitando arterias y tomando posesión de las articulaciones. Qué mejor manera para probarse y dar medida de su beneficio. No obstante jamás se hará este ejercicio tras la cena, que en todo debe ser frugal aunque bien regada en vinos y frutas, que facilitan más que la alegría de los músculos, el buen riego del pensamiento. Optan entonces estos habitantes por la charla con amigos y parientes, pues el ingenio se halla en su mejor momento y es bueno para el humor y la risa, de la que nadie sea ajeno. O eso dicen.

Con todo no es materia de exactitudes dar este horario por bueno en todas las latitudes, ya que las costumbres, bien guiadas por temperaturas y cartografías, van determinado en el transcurrir de los siglos sus verdaderos acomodos. Y hasta se han conocido pueblos que trocan en todo la práctica anterior, y que delimitan para la amatoria horas tan dispares como el amanecer o la misma madrugada.

El sueño es el único que ha sabido encerrarse y tomar de sí y para sí dos horas en cualquier paraje donde nos encontremos, sea norte o sea sur, sea mar o sea montaña. El sueño habita dos horas de la madrugada, de tres a cinco. El cuerpo le debe ese servicio y el pensamiento esa dádiva, y aquel que no cumple, aunque sea por obligación de su cargo y beneficio de su república, su mandato, sabe que acorta su existencia en tanto tiempo como el que tarda en volver a su homenaje. Y es propio de estas gentes la vida corta y el ingenio desbocado, pues en tales horas sueño y vida se confunden y alguna vez habremos oído, de los poetas sobre todo, que rehuyen del sueño por el prodigio que en sus escritos entonces sucede.

Y ahora, a dormir, que van a dar las dos y media.

jueves, 14 de mayo de 2009

3 Decalología urcélica 1

Decálogo básico para el distinguir entre mil una película española

1. En toda película española sale un niño. Si borras todas sus escenas y no pasa nada de vital importancia para la película, es prueba evidente de esta nacionalidad.

2. La madre del niño siempre debe tener problemas derivados de hacerle caso al imbécil de su hijo.

3. El malo siempre tiene un defecto físico, y si no es el malo, su compinche o amigo.

4. Los gordos siempre sufren, y fuman, y lloran, y son débiles y se mueren.

5. En la banda sonora siempre aparecerá un tema andaluz y si se recita un poema siempre ha de ser de Lorca.

6. Antes o después saldrá una voz en off que nos contará precisamente lo que ya estamos viendo.

7. En los papeles principales no hay gente del teatro, igual se les entiende.

8. Un buen actor español nunca sabrá cantar ni bailar ni mucho menos tocar un instrumento.

9. Los viejos son inútiles y si no lo son se mueren en el primer rollo.

10. Si la acción se desarrolla en los años 80 todos los coches serán de los 90 pero los teléfonos móviles de última generación.

miércoles, 13 de mayo de 2009

1 De amos y esclavos 3

Llamó el amo al esclavo y le dijo:
- Eres libre. La República está en crisis y en breve seré tan pobre como tú. Cuando eso ocurra habré de morir por mi propia mano. Ve y recoge tus cosas mientras escribo la carta de tu libertad.
El esclavo entonces dijo:
- No hagáis tal cosa, señor. Dejadme vuestro lugar y ocupad vos el mío. Veréis cómo en breve plazo sabré resolver a gusto ese problema.
Acordó el amo en todo, y nada más verse el nuevo amo en su nueva posición ordenó desnudar al que fue amo, atarle a un árbol y azotarle hasta dejarle casi muerto. Luego mandó arrasar campos y casas y malvendió enseres y esclavos. Cuando partía para la ciudad se cruzó con su antiguo amo, que aún respiraba, y tas escupirle en la cara, le dijo:
- No sufráis por mí.
Y sin mirar atrás ni una sola vez cabalgó hasta no ser más que un punto en la lejanía.

lunes, 4 de mayo de 2009

10 Sobre mi onomástica en fin

Después de haber recibido unas cuantas muestras de afecto absolutamente cariñosas, de esas que hacen que uno resbale más en sus babas de lo habitual, debo dejar constancia de uno de los pocos datos que a buen seguro aún sigue siendo fidedigno en mi muy inventada pero no por eso menos enjundiosa existencia:

Que cumplo años el 7 de Mayo.

Y para investigadores, curiosos y facedores de cartas astrales y otras melopeas que:

Nací en 7 de Mayo de 1964 en Madrid.
Es decir que me caen en 2009 45 del ala.
A las 5:00 de la madrugada.
En el sanatorio de San José, hoy hospital, sito en la Calle Cartagena, 12.
Tauro.
Dragón, entre los chinos.
Octomesino, es decir que me adelanté unos 30 días al cálculo previsto.
Que no alcancé un peso mayor a los dos quilos, por lo que ya a tan tierna edad fui encerrado en una incubadora.
Que fui bautizado por el cura de urgencia y por una suerte de equívocos con el nombre de mi padre, Jesús Luis, en vez de Francisco Javier, que es el que, en principio, mis progenitores hubieran querido. Y que, por no marear la perdiz acabaron con el Jesús, etc, esto es casi otra historia.
Que el signo de mi madre, Carmen, es Libra, del 29 de Septiembre, y el de mi padre, fue Géminis, del 31 de Mayo.
Que me caen muy simpáticos los de mi generación y entre ellos el lobo lobero que tiene aquí mesmo también su blog.

Y que en fe a mis posibilidades en los próximos días comenzaré a llevar viandas y licores, con el comedimiento propio de mi tasa, todos ellos benefactores de la salud, por clases y conventillos, asinque quien faltare se lo perdiere.

Y nada más. Que besos. Que se os quiere.

Bueno sí, que como ya estaba harto de escuchar la misma cantinela he suprimido lo de la musiquilla, pero si alguien quiere saber aún en qué consistía mi selected music que sepa que eran los siguientes temas:

1. Agnus dei de Samuel Barber.
2. Final del Acto I de La ciudad muerta, de Wolfgang Korngold
3. Tenebrae factae sunt, motete a 8 voces mixtas de Tomás Luis de Victoria.
4. Ridicolosamente, pieza para piano de Sergei Prokofiev
5. Aria de la locura, de Lucía de Lamermoor, de Donizetti.
6. Más vale trocar, madrigal de Juan del Enzina.

Más besos.

Urce

miércoles, 29 de abril de 2009

1 Homenaje a la imbecilidad humana 1

El 4 de enero de 1912 Franz Reichelt, sastre parisino, se arroja desde el primer piso de la Torre Eiffel demostrando al mundo la utilidad de su recién inventado traje – paracaídas.


¡Fuera, apartad! -el hombre ya no es hombre-
rasga la voz la altura. Abajo, el globo,
atento ignora su gobierno: el bobo
nunca presume nada que no asombre.

Zar de los aires. ¿Servirá el intento?
Recto el corte y más recta la palabra,
el futuro dirá... ( Ahí va el invento
iluminadamente abracadabra).

Con el frío en los huesos, y en el banco
hueca la sangre, y el espacio en torno,
envidiosa la duda ayuda al salto.

Ligero hacia la luz, ya sin retorno,
torpe vuelo que grita un verso en blanco:
............................................................... .



urceloy / abril de 2009

http://www.youtube.com/watch?v=21TkyF4gua0

domingo, 26 de abril de 2009

1 Tratado de urcelología 10

A ambos lados del go pretende el necio.

Cada vez que se tiraba un pedo arrojaba un trozo de alma.

Cuando antologues procura que no se note si lo haces al dictado.

En el amor y en la amistad siempre pierde quien más da.

En los negocios, sin embargo siempre gana el más amigo.

En la calle nunca recogía las heces de sus perros. No sabía distinguirlas de las suyas.

Era tan puta que sólo follaba de espaldas al público.

Era un poeta tan ególatra que sólo escribía de sí en presente histriónico.

Los mediocres ríen para adentro.

Quien se cree grande reparte limosnas.

sábado, 25 de abril de 2009

2 Música curativa 2

Esto lo escribo de memoria, así que no se esperen muchos datos como fechas y esas cosas, además que para eso está la wikipedia.
El segundo tema que elijo para la Cura Musical es el aria más famosa de la ópera de Korngold "La ciudad muerta" . El tema de la ópera es rarete para una obra de este calado. Nos encontramos a un tipo que vive casi en absoluta soledad en su casa tras la muerte de su amada esposa, es más casi nunca sale del cuarto de estar, donde hay un retrato estupendo de la dama en una de las paredes. Le visitan amigos, cada vez menos, que le invitan a irse con ellos a pasear y esas cosas, y el tipo va con ellos muy de vez en cuando. En una de esas salidas cree ver a una mujer igualita igualita a su mujer muerta, y ésta, por lo del ligoteo y aprovechando que están en fiestas de carnaval en la ciudad, le sigue la corriente. Él la lleva a su casa y parece que la cosa va bien hasta que se da cuenta de la locura amorosa de él y de que no la ama a ella, sino al fantasma de su mujer reencarnado. Sin embargo le comprende, ya que se da cuenta que él no está loco, ni es un psicópata: sólo un hombre que le juró amor eterno a su mujer y está cumpliendo su palabra. Al final el enamorado entiende que su sueño es imposible, que nada puede hacer salvo quedarse en la última soledad: se despide de sus amigos, de la chica guapa, con caballerosidad, sin montar numeritos y tras echar las cortinas de su casa, que queda a oscuras, canta el mismo aria que suena en mi selección musical, saca un revólver y deja que caiga el telón, mientras la música, una música muy triste y muy bella, nos acompaña.
El aria que se escucha pertenece al final del Acto I. El enamorado, que se ha quedado absorto mirando el cuadro de su mujer, cree que esta ha salido del mismo, para consolarle con esta bellísima canción.
Nuestro compositor, Eric Wolfgang Korngold fue un niño prodigio, y en las fotos sale siempre con una carita tan de buena persona -lo era- que apetece ser amigo suyo. Fue un compositor de no muy extensa obra (murió a mediados del siglo pasado con poco más de cincuenta años). Tuvo que salir por patas de la Alemania nazi, no por judío sino porque al régimen no le gustaba nada la música que hacía y se buscó las castañas en California, donde puso música a un buen puñado de películas, entre ellas la oscarizada Robin Hood, que protagonizó Errol Flynn. También fue uno de los compositores que recibió el encargo de hacer un concierto para la mano izquierda por parte del pianista Wittgenstein, hermano del famoso filósofo, cuando el primero perdió su brazo derecho en la Primera Guerra Mundial. Hace poco se ha encontrado la partitura de la única sinfonía de Korngold, se ha grabado y es absolutamente genial.
Creo que la ópera "La ciudad muerta" debería traerse de una puñetera vez a este país y dar cabida a otras músicas, a otro repertorio, a otra belleza.

jueves, 23 de abril de 2009

0 Tratado de urcelología 9

Era un poeta tan serio que a los dieciocho versos se le iban los poemas del papel.

Y era otro tan aburrido que a los catorce ya se la habían ido de casa.

En el instante de tirarse al vacío todos los suicidas se llaman Jerónimo.

Tanto amor ponía al masturbarse que su mano, llegado el momento de la separación, lloraba lágrimas blancas.

Hay mujeres que se arreglan tan bien antes de salir de casa que deberían obligatoriamente pasar después la ITV.

Todas las coronas deberían encajarse boca abajo.

En el trabajo sólo follan los que están bien jodidos.

No esperes al hachazo para sacarle la lengua a tu verdugo.

El déspata huye siempre un momento antes del golpe de estado.

La patroanal siempre está dando por el culo.

Para quien siempre estuvo de rodillas es una tortura estar de pie.

martes, 21 de abril de 2009

4 Pornomanía del yo 3

Con el paso del tiempo y tarde, como siempre, me voy dando cuenta de los índices de mi fracaso. Mi buen amigo José Luis Morante tenía razón. Dijo y si no lo dijo me vale por igual el comentario, que soy un poeta “divertido y que hago sonetos” , y que eso me granjea no ser tomado nunca en serio, no figurar en las antologías, no figurar en las listas, no ser invitado a los congresos. Desde aquí me humillo ante esas palabras. Y fundamentalmente porque yo mismo avalo, y sigo avalando, dada mi forma de ser, que se piense de esa manera.

La verdad es que en mi obra poética no he publicado más de nueve o diez sonetos, y de entre ella, incluidos estos, no creo que lleguen a cinco los poemas per sé divertidos. Es más, me considero un poeta bastante serio, con un sentimiento más hacia lo trágico que a lo elegíaco, que tiendo al conocimiento de las cosas, a la experiencia de la vida, al dolor, pero siempre con un pequeño madero de salvación al alcance de la mano: la alegría necesaria de entregarse, de darse como salvación. Sin embargo no soy capaz de vender esta realidad y en público suelo ofrecer un carácter distendido y alegre, y no falta recital, congreso o tertulia en que no acabe recitando de memoria textos de índole jocosa –la mayoría de otros autores- que me son muy aplaudidos y vitoreados.

No me doy cuenta que precisamente en esos finales es dónde uno se juega realmente el tipo: que lo que se recuerda de uno es eso, esos finales de fiesta y por mucho que repita que no, que eso es otra cosa, que esa es mi parte actoral y no poética, al final todo el mundo regresa a sus soledades pensando en lo muy gracioso, en qué sonetos tan divertidos hace el Urceloy. En lo poco serio que soy. Y como tengo una voz buena, y conozco algunas de las claves del buen recitado, la cosa se afirma y contribuye a afianzar ese sentimiento ajeno.

Aprendí la escritura de la poesía desde lo clásico a lo moderno. Supe escribir madrigales y romances, silvas y endecasílabos, sonetos, antes de atreverme al verso libre, a la prosa poética y al versículo. El haber estudiado de esta manera, que es muy difícil en estos tiempos, me llevó a quemar mi obra escrita anterior a los treinta años, plagada de ritmos, de ejercicios sonoros y de figuras literarias. Se entenderá que es muy sencillo para mi escribir un soneto en cinco minutos, al modelo clásico, que a poco que lea cualquier poema de cualquier poeta me sea de una sencillez extrema imitarle y que alguna vez me haya prestado a ese juego en cafeterías y conventillos. Esto, evidentemente, tampoco ha hablado de mi poética a favor. Tal vez por esa facilidad escribo cada vez menos, cada vez mucho menos.

Soy el labrador de mi fracaso. Y a pesar de que algunos amigos me valoran en la medida que yo quisiera, sospecho que también en ellos existe y no les culpo, ese sentimiento que cada día me hace un poco más triste.

Basta. Por ahora basta, basta. Se ve que tengo hoy la noche torcida.

lunes, 20 de abril de 2009

0 Música curativa 1

Como alguien se ha percatado ya he colocado ahí, al margen derecho, un pequeño reproductor con algunas piezas musicales que considero la mar de curativas para este mentidero de incurables. Son siete, por ahora. Y como hay quien me ha pedido que dé alguna razón, si es que este manicomio admite eso, del florilegio, aprovecho para poco a poco y según me dé poner algunas notas y aclarar algunos conceptos. Comienzo con la primera, el Agnus Dei de Samuel Barber, y lo hago con un articulito que publiqué en Territorio Macondo hace un año, más o menos.
Allá va:
Los americanos del norte, o estadounidenses, para no implicar a canadienses y mexicanos, tienen listas para todo. Una de esas listas contiene los que, para ellos, son los temas musicales más tristes y al tiempo bellos jamás escritos. Entre ellos, el Adagietto de la 5ª de Mahler o el archifamoso Adagio de Albinoni. Sin embargo, a la cabeza, y con diferencia se encuentra una pieza que en realidad son tres: el Adagio para cuerdas de Samuel Barber. No está mal recordar algunos datos.
Samuel, como le pasa a la mayoría de los artistas de antes de la Segunda Guerra Mundial, era un niño bien. Hijo de gente con pasta, para que ustedes me entiendan. Papá se dedicaba a prósperos negocios y mamá tocaba el piano. Como al niño le había salido una vena artística muy gorda, de esas que le impiden a uno pegar patadas a un balón, y era muy, pero que muy fino, ya a los ocho años solicitó vía escrita a su mamá que su educación fuese musical. Imagino la alegría de la dama al recibir la nota de su vástago, lacayo mensajero por medio. Decidida la suerte del muchacho, éste comenzó a prosperar enseguida y antes de los 16 (nació en 1910) ya había estrenado –supongo que en el Salón de Actos de su casa– varias piezas para piano y una sonata para viola. Su segunda pieza para piano se titula “A mi Stenway (nº 220601)”, así que a buen entendedor pocas palabras bastan.
A los 26 años recibe el Premio de Roma. Una estupenda beca de seis meses en la Ciudad Eterna, con obligación, al finalizar la misma, de entregar una pieza escrita durante la estancia. Se trató de su Cuarteto para cuerda nº 1, Opus 11. Escrito en tres movimientos, el primero y tercero son inaguantables, por mucho erudito que diga lo contrario, pero el segundo, llamado Allegro cuasi andante, es sencillamente maravilloso. Tal vez por estar enmarcado entre dos engendros pasó desapercibido, pero gracias a que algunos amigos insistieron (¡Larga vida a esos eternos y anónimos amigos!), Samuelito escribió una adaptación del temita de marras para orquesta de cuerda y se lo envió por correo a Toscanini, que era y sigue siendo uno de los mejores directores de orquesta de todos los tiempos. Toscanini devolvió al poco el manuscrito al compositor, sin añadir un solo comentario, lo que Samuel –y cualquiera en su caso– interpretó como que no, chico, que no. Imaginaos la pataleta del ego del chaval. Juró no volver a tratar con aquel estúpido.
Pero estamos equivocados. Toscanini sencillamente se quedó patidifuso, emocionado al ver aquellas líneas de notas sencillas, hermosamente armonizadas, tristísimas y al tiempo grandes, muy grandes: de esas que pellizcan al alma y te dejan para el arrastre. Ocho minutos para morirse. Y tanto le llegó que se lo aprendió de memoria: por eso no añadió nota alguna al devolver el envío. Es más, se lo comentó a sus amigos y propuso estrenar la obra cuanto antes y en las mejores condiciones posibles. Al frente de la Orquesta Sinfónica de la NBC, el 5 de noviembre de 1938, en Nueva York, Arturo Toscanini inauguraba para el mundo el Adagio para cuerdas de Samuel Barber.
Una larga, larguísima línea melódica, coral, se va deslizando con intensidad creciente desde los primeros violines hasta las violas, que se recrean hasta completar una ascensión milagrosa, que se intensifica gracias al silencio de los bajos. Ah, pero entonces entran los violonchelos, repitiendo de nuevo esa extraña melodía, variando con ella, dando entrada a los contrabajos, y subiendo, subiendo, poco a poco, como si la orquesta fuera una coral, hasta que todo, lentamente pero con una tensión continua, llega a un fortissimo-forte, un clímax seguido de un repentino silencio. ¿Cómo seguir después, si el corazón casi se nos ha llenado de pura lágrima? Con los bajos. A la manera de Mozart. En una serie de pequeños acordes, también tensos, pero muy sanadores, que vuelven a dar paso a la melodía principal. La pieza termina casi como comienza, con los violines volviendo lentamente a las primeras cinco notas de la melodía esta vez en agudo, dejando que la última nota, tras un breve pero hermosísimo silencio, se desvanezca casi, más que en la partitura, en el alma del oyente.
A Samuel Barber no le pudo pasar nada mejor, ni peor. Hasta que murió, allá por 1980, fue reconocido mundialmente como el autor de esta pieza. Y aunque el hombre nunca rechazó ese éxito, bien es cierto que por su causa cayó en continuas depresiones, que le llevaron a convertirse en un celoso censor de sus propias obras, destruyendo muchas de ellas, como esa sonata para viola de su juventud e incluso olvidando algunas realmente interesantes como su segunda sinfonía, que fue reconstruida después de su muerte gracias a una grabación radiofónica. Su catálogo no es –por deducción– muy extenso. Y la mayoría de sus obras no son de duración muy elevada. Tal vez debido a la exigencia que mostraba para sí mismo. Pero, como decía antes, tampoco renegó de su Adagio, que en todas partes se interpretaba y no hay película que, cuando necesita de un momento de intensidad dramática, no la ponga en su banda sonora.
En 1967 volvió a versionar la pieza, convirtiéndola en un motete coral para 8 voces mixtas, que tituló Agnus Dei, y que es, como sus dos hermanas anteriores, sencillamente bellísima. Y donde antes dije violines, violas, violonchelos y contrabajos, sustitúyase respectivamente sopranos, contraltos, tenores y bajos, y por supuesto mucho amor. Como pequeño homenaje a Samuel recomiendo escuchar las tres seguidas, por orden de antigüedad: les aseguro que es una experiencia gratificante. Y si pueden, escuchen algo del resto de su obra como, por ejemplo, su obra íntegra para piano solista.
No teman, cabe en un CD.

domingo, 19 de abril de 2009

2 La carrera a la presidencia.

Mi hermano Paco se ha vuelto loco definitivamente: es decir que ha decidido casarse. Entre los veinte y los veinticinco años, margen de edad en que, como no se piensa, no se puede enfermar de nada relativo a la mente, me parece normal que uno se vaya a subir el Everest a pulso, dedicarse a la apicultura en el desierto del Gobi o leerse las obras completas de Marañón. O casarse. Sin embargo, pasados esos momentos de interesante transición, enamoramiento incluído, la cosa se racionaliza, uno se hace más pedestre, echa de menos a Paul Newman, a Gina Lollobrigida,o a ambos, canta boleros al atardecer, mejora en el mus, llora con la más nimia musiquilla y se afilia al Valdemorillo Futbol Club. Es más, hasta se aprende su himno con la sana intención de cantarlo en semanas alternas, es decir unas veces mal y las otras borracho.

Yo también lo hice, es decir que contraje matrimonio hace años y para mi mayor oprobio por la Sagrada Madre Iglesia. Luego tardé mucho en reparar el desafuero, aunque sea otra historia. Tenía 32 años y me acababan de hacer fijo en una empresa dedicada al mar, los yates y el atún en lata. Pero mi hermano no, mi hermano acaba de cumplir los 37. Si al menos fuese como Antonio Machado, que hizo lo mismo con la Leonor, que tenía 14, lo entendería. Pero no, lo hace con Claudette, que es una chica estupenda y brasileña, lo que compensa bastante. Y se quieren y eso. Vamos, que no hacía falta más demostraciones. Digo yo.

Bueno. Que haga lo que le dé la gana, que para eso ya es mayorcito pero desde ahora que arredre con el santo y sus costumbres: te va a salir un barrigón de aquí a dos años peor que el mío, que ya es decir y otras cosas que la inteligencia da pero el cerebro omite. Y es cierto que si lo que querías era tener más tiempo para leer, iniciar la carrera a la presidencia o tener argumentos para viajar más a menudo, has tomado la decisión correcta.

Bromas aparte, querido Paco, que haces bien, que es tu vida y que defenderé tu voluntad porque la libertad de estar preso en alguien, como decía el poeta, es la más valiente de las decisiones.
Te quiere siempre
el zumbao
de tu hermano mayor.

martes, 14 de abril de 2009

1 Tratado de urcelología 8

La procesión de Judas se lleva por dentro.

No olvides en tus frases poner una pizca de buen humor.

- ¿Poe? Sí. Ah! ¿Eres tú?

Hoy poesía. Mañana lunes.

Hacía poesía angélica, pero se cagaba en tu puta madre.

Detras de las procesiones van siempre las procesionarias.

Era tan serio que cuando escribía un adagio se le moría Albinoni.

¿Cristo de la Buena Muerte?

Tiembla si tu gobierno hace reformas en Semana Santa.

Detras de las victorias siempre vienen los impuestos.

Todos nacemos en domingo.

La quiero tanto que olvido decírselo todos los días.

lunes, 13 de abril de 2009

2 Curso aceletrado de urcelogística 1

Aprovechando la SSA ( Semana Santa Ayamontina) he perpetrado algunos poemas tras los cuales sospecho habré perdido definitivamente cualquier entrada a cualquier paraíso, celestial, terrestre o de Lezama Lima. Allá van.

I. Reconstrucción paso a paso de la arquitectura celebrada de Nuestro Señor Jesucristo en los aledaños de la Avenida de los Andaluces, Ayamonte, con ligeras incrustaciones del Palacio de La Moncloa y presidenta de la comunidad -no digo cuál- atiborrándose de canapés de panceta. Panorámica

Vamos a ver lo dicho que una cuarta
a la derecha ahora arriba arriba
clavaremos al rey de copas viene
o no viene ese pincho calle abajo
cerviz a punto el ástil el madero
guardar la formación que se nos cae
me cago en mis cojones niño viene
en España embrutece todo presi
dente se agolpan entre los magnolios
ferreos golpistas llega un cineasta
el rector pide más vino del bueno
Dios santo déselo que venga Herodes
a mi la guardia mora joder Paco
coge tú al niño aquel de las cadenas
es mi padre lo sé por los juanetes
no creo en tanto cambio considera
necesario el relevo no te aflijas
oh presidente oh mi presidente
que haré sin vos ahora con más fuerza
levantad levantad ya vuela el Cristo
sobre la multitud niño otra caña
y un pincho unas coquinas esa voz
silencio sostened sobre los cirios
dame un poquito cera es necesaria
una nueva reunión con la saeta
a bocajarro está la patronal
del aire presidenta ya no quedan
mas que tres canapés de algo muy blando


II. Simulación áurea y existencial del yo dolorido en el Cabo de San Vicente viendo el ocaso, viento de cara, frío de cojones, con leves incursiones de un CD de música variada, voces y lavadora centrifugando. Postal


Podemos suponer que Sven y su apellido
impronunciable no anduvieran haciendo tonterías
el sol al fondo el mar la curva el cielo
conque alegrémonos todos los jóvenes se acercan
al acantilado buscan un buen lugar entre las voces
el poeta en cuclillas arrastrándose
todas las plantas pinchan asegura
podemos suponer que Sven y su apellido
impronunciable fuese invitado a la pasión
al deseo la luz Juan del Enzina soy contento
Johan Sebastian Bach bien temperada la tos
el sol el frío en el coche hay una manta
Michael Haydn a ver quién
va a por ella podemos suponer que Sven
y su apellido impronunciable tropezasen con tanta
piedra suelta Alexander Scriabin praeludium
y nocturno opus nueve para la mano izquierda

en un saliente el poeta comienza a oscurecer
se concentra la gente mucho guiri perdón
todos guiris dos guardias portugueses
nos miran desde el faro
Fernando ven aquí hazle caso a tu madre
este sitio es peligroso el sol se pone ya
rosa acabándose podemos suponer
que Sven y su apellido impronunciable estuvieran
con sus colegas rumbla rumbla rumbla
Scott Joplin Fit leaf rag déjame tío
agárrame en aproximadamente quince
ideas dos buenas hostias es la última vez
que venimos aquí que sí tío es horrible
el sol indiferente el mar nocturno
las sombras y los hombres los coches que se alejan
sólo el faro y América a lo lejos se aproxima
a razón de un milímetro por año o parecido
Arvo Part Spiegel und spiegel podemos
suponer que Sven y su apellido impronunciable
rumbla rumbla hacia abajo sus padres
quieren con esta placa recordar
a su hijo querido y recordar al caminante
los efectos nocivos de la falta de control
la vida disipada no hacer caso ni atender
a las normas de buen comportamiento
Vangelis Papanathasius the long march
y te recuerdo te imagino pienso
en ti Sven tan alto joven rubio
mirando al horizonte el sol el mar
tu eternidad efímera

III. El poeta recuerda tras un seto de su terraza las Leyes de Newton.
Foto corrida

Los hombres
de mi urbanización
son fuertes
hablan poco
ríen
a carcajadas
los imagino griegos
y valientes
no escriben
follan poco
tal vez menos
que yo
juegan al pádel
y ganan
torneos
necesito
cambiar de dentrífico
creer en héroes
o en marcas
vestir de neopreno
ser manzana
urge

viernes, 3 de abril de 2009

4 Pornomanía del yo 2

Mi primer cigarrillo fue un Celtas Corto sin filtro, paquete azul. Me enseñó a fumar un amigo invernal en un barrio a las afueras de Ávila, justo ante el muro, lo supe después, donde 40 años antes muchos exhalarón su última bocanada de asco, tiros y humo.
Después llegó el Bisonte y a ratos el Tres Carabelas, esmerada seleccion de los mejores tabacos tipo americanos y orientales cuyas hebras eran a veces puras estacas de artesanía dudosa.
Un periodo posterior de decadencia me llevó al Fortuna, al Lola, al Kaiser, al Piper y al Kent, producto de cierta falta de recursos económicos que me obligaban a ligeras incursiones guerrilleras en los bolsillos de mi padre, mi madre, el tío Félix, la tía Mercedes y un compañero de BUP.
Acabada la primetra crisis volví al Bisonte.
Después todo sin filtro.

sábado, 28 de marzo de 2009

8 Áurea urcélica retórica 3

Los que hemos nacido en domingo presentamos, a menudo, una supuración en la piel, a la altura del hombro izquierdo, que a veces parece una medusa emergiendo en el Mar Rojo y otras la libélula disecada de un entomólogo despreocupado. No nos sientan bien, por lo tanto, ni la campiña inglesa ni los mares demasiado tranquilos. Cuando descendimos desde el Éter hasta Gea, tuvimos la prudencia de obviar planetas mayores, los seis conocidos, y rozamos con el dedo meñique la atmósfera desigual de Febo, la transparencia generosa de Arístides y la incandescencia fría de la primera aurora boreal. Eso nos ha dado fama de fríos y voluptuosos, proclives a entendernos en sueños en un latín cercano a Marcial y a devorar centollos y ostras con la obsesión de los marchantes de retratos prerrafaelitas.

Los que hemos nacido en domingo sabemos poco de solfeo y entonamos las canciones de cuna en tonos siempre superfluos, hecho por lo que los bebés nos adoran, pues nunca influimos con suficiente entereza en sus sueños. Los abuelos, en contra de lo habitual, nos ayudan a cruzar la acera y los maniquíes de las tiendas de saldo no nos dirigen la palabra, pues ellos sólo nacen en vísperas, es decir cuando aún el día no se ha decidido aún por ser. Subimos las escaleras de cincuenta en quince, montamos en veleros sin sentina y tardamos cinco minutos más de lo establecido en contar los montículos de la Sierra Maestra. No tenemos remedio y eso nos lleva a ganar siempre la última carrera del canódromo.

Los que hemos nacido en domingo pernoctamos en brazos de la persona amada poco antes de que se sosiegue. Tenemos un concepto algo extraviado de la paternidad e invitamos a nuestros hijos a llorar en el cine, aunque para ello sea necesario un buen par de bofetadas y una bolsita de chuches, para compensar, que solemos llenar de bombones y triángulos, de botellas de ron y aguamaniles de Asturias. No tenemos, por cierto, medida alguna con la sal y se nos prohíbe tajantemente intentar el gazpacho castellano, el arroz a bandeira y la olla podrida.

Los que hemos nacido en domingo repetimos frases hechas en los funerales, gritamos necedades en las bodas y lloramos como curanderas en los bautizos. Al final, cuando intuimos la llegada de la muerte, recogemos un ramo de girasoles y echamos carretera adelante, hasta un buen mojón solitario cerca del camino. Entonces, tumbados, metemos los tallos entre los ojales de la camisa y esperamos, prudentes, un amanecer que nos conduzca un poco más allá de Febo, donde los desheredados, donde un cuarteto del Harlem cante Crying in the chapel, donde se nos pueda olvidar pronto.

martes, 24 de marzo de 2009

6 Los libros de Urceloy 1

Imagínese que tiene la oportunidad. Esa oportunidad rara y única de salvar un buen puñado de vidas a cambio de la suya. Usted es un tipo vulgar, del montón, incluso tiene cierta fama de cínico, de parlanchín y de cobardica. Pero le sale esa oportunidad, y llega al convencimiento de que, entregando su vida a una muerte casi certera, va a salvar a los otros. Imagíneselo. Un momento antes, entre todos han llegado a la conclusión de que van a morir. Que no hay salvación para ninguno, y cuando están a punto de darlo todo por perdido le llega a usted la clave. No sabe cómo. Pero no hay tiempo para pensar y usted tiene la certeza, la terrible certeza de que con ese acto de absoluta entrega van a salvarse todos: sus amigos, y entre ellos la persona que más ama en el mundo. Se decide. Actúa. Imagíneselo.

Pero algo sale mal y lo impensable, que no lo imposible, sucede. Y el efecto es otro. Usted, al principio no lo entiende, tal vez no lo logre entender nunca, pero las cosas dan un giro inesperado y resulta que el que sobrevive es usted. Sólo usted. Nadie más que usted. Usted, el cínico, el chistoso, el fanfarrón, el cobardica. Ese que desde el principio fue más un lastre que una ayuda. Imagíneselo.

Y ahora ha pasado el tiempo, unos años. Y por una serie de circunstancias a las que no es ajena su participación en esa aventura terrible, usted se ve cargado de honores, de elogios y de dinero, de mucho dinero, y de todo el lujo que el dinero pueda comprar. Usted ahora decide. Ya no es un paria. Es admirado, envidiado y querido por todo el mundo. No ha habido en la historia persona más importante y su nombre figura en todas las enciclopedias.

Pero no duerme en paz. Se atiborra de drogas, bebe como una mala bestia, se entrega a todos los vicios. Para no pensar, para dormir, para no soñar en nada ni con nada. Porque en sus sueños se repite la misma historia, porque un sentimiento de infinita culpabilidad, de dolor, de dolor insuperable, se ha hecho parte de usted. Vive en usted. Y mientras los demás cantan y festejan su fama, usted yace hecho un ovillo cada tarde, desde hace unos años, todas las tardes, en el oscuro diván de un psicoanalista. Llorando, llorando, a lágrimas de dolor puro, por un pecado que jamás cometió. Con la certeza de que no hay arrepentimiento, ni sosiego, ni perdón. Solo un hombre que habla y otro que escucha. Tal vez sólo un hombre que habla tumbado en un diván escuchándose a sí mismo. Y el dolor.Todo el dolor imaginado.

De esto trata “Pórtico”, la mejor novela, a pesar de sus muchas secuelas, de Frederic Pohl. Queda usted avisado.

miércoles, 18 de marzo de 2009

3 Sonetorio para incurables

El otro día en clase mi querida alumna Cristina Doal escribió este fermoso soneto, digno de la mejor tradición raulvaquiana. Estoy seguro que muchos hallarán en él si no guía, al menos espejo.


Estúpido, pendón, parnitarruco,
torpe, inútil, patán, zarrapastroso,
sucio, necio, cabrón, vago, mierdoso,
imbécil, maloliente, abejarruco.

Cerdo, tocapelotas, terco, absurdo,
inope, charlatán, moscón, amorfo,
piojo, cornudo, penco, pedicorfo,
insolente, pasmón, zote, palurdo.

Hipócrita, engañoso, vil, gusano,
ridículo, rastrero, soplapollas,
marrullero, mamón, chulo, marrano.

Engreído, bastardo, pucotrollas,
obtuso, mal nacido, cruel, villano,
dientes de ornitorrinco, gilipollas.

jueves, 12 de marzo de 2009

1 Tratado de urcelología 7

Todos los hombres sois impares.

Pájaro en ano y ciento volando.

Todas las piedras tropiezan en el mismo hombre.

Con el cargador vacío se juega a la ruleta ilusa.

A rey muerto, rey muerto, coño.

Todos los hombres tienen un sueño, pero muchos se lo tragan al bostezar.

Cuando lloro en el cine me siento un paria.

Antes de morir pacta con el oso.

Con las mujeres nunca se Sade.

martes, 3 de marzo de 2009

2 Áurea urcélica retórica 2

Me dijo mi siempre amado Torres que lo iba a sacar en su blog, pero como veo que se retrasa lo hago yo, que para eso es mío.


Romance erótico festivo de la Instrumentista y el Operario

Ella era fina y concreta,
él en cambio era un simplón,
ella tomaba las pastas
del te con guantes, y él no,
que él se tomaba ocho cañas
dos de callos y un sifón.
Ella tocaba en la Orquesta
Sinfónica de Badajoz,
el arpa, el piano, la flauta
y a veces si la ocasión
era propicia, la tuba,
y el mordaz contrafagot.
Él, siguiendo la costumbre
que dicta al trabajador
por cuenta ajena, tocaba
sólo el martillo pilón,
pero lo hacía en la calle
según dictaba el patrón
de sol a sol las mañanas,
las tardes, de sol a sol.
Ella se llamaba Pura
Fernández y Mataró,
y el en cambio sólo Cosme
y entre sus amigos, Cos.

Ella lucía en concierto
vestida de relumbrón,
sobre la cabeza un moño,
ceñido al ochenta y dos,
que le marcaba en la cara
una risa de función,
de funcionaria decía
que era su colocación.
Él sin embargo, en la calle,
un mono azul azulón
lleno de manchas que hablaba
muy bien de su ocupación.

Ella sacó su carrera
de hiperinstrumentación
en dos años, con astucia,
inteligencia y tesón,
A fuerza de muchos codos
y alguna genuflexión.
El día de examinarse
dijo al examinador,
porque decírselo al cura
de San Lucas no es labor,
con ese arrojo desnudo
de quien cree llevar razón,
estas sutiles palabras
de grandeza y arrebol:
¡Como me suspendas, Paco,
esta noche no, no y no!
Él a fuerza de dar golpes
al pico y al azadón
sin necesidad de enchufes
ni sobos a su patrón,
golpe a golpe, maza a maza,
alcanzó su posición.

Una tarde en que ensayaba
la Orquesta de Badajoz
un concierto para arpa
de cierto compositor
ruso, para dar más señas
pero no por eso atroz,
ella hacía de solista
con tanta furia y pasión
que en vez de pulsar las cuerdas
las sometía a presión.
Y arrancábales las notas
a ese instrumento guasón
que parece una pregunta
enorme, aunque a Becquer no,
que a Becquer le parecía
que estaba en algún rincón.

Con tan grandes aspavientos
tanta saña y tanto ardor
tocaba Pura, que el moño
desmelenado quedó,
las medias se le caían
presas de la agitación,
y en la orquesta los maestros
se desmayaban de dos
en dos, y hasta se llevaron
a darles friegas de alcohol
al de la viola de gamba,
al del oboe y al del gong.

Pero llegado el adagio
del mentado Korsakov
Pura detiene su embate
gira como el girasol
se levanta del asiento
y cual furioso mongol
sale del conservatorio
observando en derredor.
Cosme le daba con furia
a un adoquín persuasor
con el martillo de marras
causando tan gran resol
que las estatuas del centro
jugaban al voleibol.
Cosme levantó la cara
y a Pura en jarras creyó,
Pura vio a Cosme y el aire
suspenso un tiempo quedó,
y en contra de la costumbre
que hace a este mundo traidor,
lanzó sus flechas Cupido
que además de enano, es dios,
y en arrebatado esfuerzo
allí a los dos desnudó
causando tal alborozo
entre el público guasón
que nadie supo ya entonces
-y hubo grande discusión-
diferenciar claramente
entre el agua y el sudor.
Al empuje de esos cuerpos
presos de alocado amor,
temblaron calles, cimientos,
y el camposanto tembló,
y hasta los muertos salían
de su tumba, porque no
se podía en el otro barrio
con tanta revolución.
Y aquello duró tres noches
y tres días, y el pilón
cantó cuatrocientas veces
el asfaltomifasol.

Ella se llamaba Pura
y él menos, tan sólo Cos.


urceloy / febrero de 2009

domingo, 1 de marzo de 2009

0 Nota de agradecimiento y disculpas

Quiero decirlo ahora -como decía Goytisolo-, que luego las cosas se complican.

Como ya sabe todo el mundo que lo sabe soy la persona visible, aunque no el único responsable, del homenaje a mi querido amigo Julio Cesar Navarro, un poeta imprescindible, que se me murió el pasado 11 de Enero de 2009. No quiero recordar la historia sino agradecer a todos vuestro apoyo y amistad, pero también recordar algunos sutiles datos que considero imprescindibles.

- No soy editor. No trabajo de editor. No tengo una imprenta. No tengo una distribuidora. Aunque sí he trabajado como "editor literario", que es otra cosa.
- Trabajo como profesor, con unos horarios precisos, y hago otros trabajos casi todos relacionados con la enseñanza o con la literatura: conferencias, recitales, estudios, prólogos.
- No tengo coche. No sé conducir. Tengo, por lo tanto, limitaciones a este respecto.
- Intento reservar los fines de semana para mi familia y mis seres queridos.

Con estas premisas previas quiero que entendáis que hago lo que puedo para repartir el libro de Julio. Que si algunos de vosotros, sobre todo gente maravillosa que trabajáis en medios de comunicación, no habéis recibido aún el libro se debe a esas limitaciones ya explicadas. Que hago lo que puedo. Que he estado toda la semana pasada enfermo, casi sin salir de casa y no tengo una secretaria que se haga cargo de todo. Lo siento. Ya me gustaría que fuera de otra forma.

Creo que esta semana podré llevar por fin los libros a la distribuidora, porque no vienen a casa a por ellos sino que hay que llevárselos, y que también intentaré acercarme a correos para enviaros el libro a los que no vivís en Madrid.

A partir de ahora, si queréis un libro pedid el libro a la editora, por favor, o en las librerías. Los datos son:

Julio César Navarro
Todo sigue así
poesía completa

La Guantera nº 18
Editorial Sloper
Victoria 2, 3º C
Palma de Mallorca
http://www.editorialsloper.es/
info@editorialsloper.es

Y por favor, que contéis conmigo para lo que gustéis, que yo por Julio seguiré al pie del cañón, siempre en la medida de mis pocos recursos.

Y a mis amigos internautas os ruego difundáis esta nota.

Y que muchas gracias a todos, de verdad, de corazón.

Jesús Urceloy

 

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